"...La primavera venía, cargada de melodías, henchida de aromas y fulgores de verdes rutilantes y flores, mimo para los ojos, caricias para el alma..."

 

Títullo

 

 

La primavera venía, cargada de melodías,
henchida de aromas y fulgores
de verdes rutilantes y flores,
mimo para los ojos, caricias para el alma,
la mente volaba en suaves sueños
de amores y anhelos.
Animas inmaculadas, como la azucena
¡qué tiempo aquellos!
Un estallido de vida, de pétalos, de rosas finas,
miradas encontradas, robadas al tiempo,
una sonrisa querida, un roce de manos,
esa caricia de fuego,
esos colores de amapolas, encontrados,
en los ojos chispas, brillantes como luceros.
Nacerán amores llenos de resplandor,
cálidos como la brisa cuajada de fragancias,
son los primeros quereres,
que como estrellas fugaces pasan raudas,
más, como tesoro precioso se guardan.
Dulces recuerdos o amargos,
que florecen de vez en cuando...
para alegría y contento...
Escucha el latido de tu corazón
en ese silencio sagrado,
y verás reír el alma por aquel sueño dorado.

¡RECUERDA!

Celia García García ©
9 de Mayo de 2003

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