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Mi pueblo de belleza es un encanto
con sus calles más blancas que azucenas
estando en él no sé lo que son penas
y escucho en interior un bello canto.

Aunque no vivo en el, lo quiero tanto
y lo llevo tan dentro de mis venas
que añoro aquellas noches serenas
y mi ausencia me causa desencanto.

Rememoro el río y alto del puente
el brillo de las tardes estivales
la nobleza sencilla de su gente,

sus campos, sus viñedos, naranjales
y todo en mi retina está presente
¡hasta el verde de sus cañaverales!

Pilar Carrasco
©
Del libro "Sonetos" Un bello atardecer

Diseño de Consuelo 10/3/2005 |