Dicen que una de las más
tiernas etapas de la vida es la infancia, en mi caso no fue la excepción, ya
recuperado del hombro, viví un tiempo, era tan joven que ni recuerdo, en la
colonia Sta. Julia en casa de mi abuela, puesto que mi familia aparte de ser
pequeña era muy carente.
Poco después nos cambiamos a un departamento en Polanco, era una cuarto de 50 metros cuadrados y eso ya bien rayados, mis padres habían conseguido ese rincón, a cambio de trabajar de conserjes, así nos fuimos, poco a poco haciendo de cosas propias, una identidad. Junto con mi hermano José Luis crecí, si no con lujos, si con bastante cariño por parte de mis padres que no escatimaron esfuerzos para tratar de darnos lo mejor de lo que necesitábamos, también en esa etapa - según recuerdo - jugaba con mi hermano a hacernos los músicos, el tocando una "guitarra" imaginaria, y yo más ganón con una raqueta vieja de squash.
Junto a mi hermano, mi eterno compañero de juegos, he compartido momentos buenos y malos, como el irnos al parque juntos, pues vivíamos a media cuadra del Parque del Reloj y allí éramos felices. Nos gustaba tirarnos en nuestra avalancha por la montañita que todavía esta en el parque, irnos a los columpios, o simplemente correr como hace todo niño en cualquier parte del mundo. Así como hubo tiempos buenos también los hubo difíciles, pero con paciencia y tranquilidad se superaron, lo más cabrón que recuerdo de esa parte de mi vida, fue que en los terremotos de 1985, en el segundo mi hermano y yo estábamos solos, puesto que mi mamá había conseguido un empleo cerca del hogar, y mi papá trabajaba por Indios Verdes en de agente de ventas. Recuerdo que esa noche nos salimos por la ventana, terminamos en el departamento de una vecina muy linda que se llama Mariana y es argentina, - la primer Mariana en mi vida -. Mis primeros años escolares los hice en un kinder que se llama Carlos Alcalde en la nada humilde colonia Lomas de Chapultepec.
Luego mi
hermano y yo entramos a una escuela cerca de nuestro domicilio actual, de paga,
las cosas familiares estaban dando frutos, no tanto como quisiéramos pero ya
estábamos progresando. Allí hice mis primeros años de primaria, hasta que de
repente las colegiaturas se elevaron y fuimos a dar frente a Miguel de la
Madrid, puesto que la escuela a la que fuimos a dar está frente a la Residencia
Oficial de los Pinos, nido de ratas, tepocatas, víboras prietas, y malos
gobiernos, otra eterna historia. Mi hermano y yo terminamos allí la primaria
pero antes tuvimos un problema en el edificio y decidieron echarnos de ese
lugar.