No tardé mucho en conocer amigos pues al lado hay una vecindad y para nuestra fortuna -buena o mala -, aprendí mas palabras de las que ya sabía, pero no del buen léxico sino del normal. También aprendí a jugar uno de los deportes que me apasiona el fútbol, aprendí tan bien que ahora a pesar de haber jugado fútbol americano y de descuidar mi peso no he perdido el toque y la magia que me trae el fútbol.
Todavía recuerdo que mi más grande trofeo fue una bandera del América que le gané a el chavo que me enseñó a jugar.
Aquí terminé de cursar la primaria, luego vino la etapa de secundaria, en la cual el primer año descubrí que una de mis pasiones es la actuación pues actué en una obra que montó la maestra de Español, previa salida en dos pastorelas una de la misma maestra – en la que salí de pastor, papel secundario – y una en la primaria de lo mismo.
Pero esta vez decidí irme por el papel más importante, el principal hice el papel del Doctor Roda en la obra de Alejandro Casona “Prohibido suicidarse en primavera” y también lo que nunca me esperé fue que lo presentamos en la sala principal del Conservatorio Nacional de Música.
En mi segundo año descubrí otra de mis pasiones que fue la guitarra, mis inicios musicales, recuerdo que ese año 1994, el 28 de noviembre, jugando fútbol en la calle me lastime un tobillo que luego pasara a fractura y lastimadura de ligamentos por una tontería hecha después de lastimada, antes de Navidad, mi mamá llego con dos grandes paquetes, uno traía una batería, para mi hermano, y una guitarra, roja, sencilla, pero eléctrica, quedé tan enamorado de ella que no sabía por el momento que hacer con ella.
Ya llegaría su momento.
En el tercer año de secundaria no había decidido que hacer con la guitarra y ya recuperado de la pierna y una previa aparición por Lomas de Sotelo fue que descubrí otra de mis pasiones que junto a la música es en las que más he destacado el fútbol americano, hice una aparición recién cumplidos los 15 años tuve mi primer entrenamiento en Destroyer's, el equipo de mi pasión y al que le debo el aprender el trabajo de equipo y también donde disfruté mi primer borrachera, y también donde conocí a personas espectaculares y buenos amigos.
Luego de fracasar escolarmente
hablando en la secundaria, tomé a fuerza, un año de receso para entrar a la
preparatoria a donde llegué con un retraso cultural de un año pues no sabía ni
jota de lo que se escuchaba, ni tampoco que lo que yo escuchaba era ska y eran
Los Fabulosos Cadillacs.