Javier

 

Dejando que la tarde, siga su curso,
    bañada en rojos colores,
    sentado a la orilla del rio,
    seguí, tus pasos sin nombre.

Ligera, con tu vestido blanco,
    panuelo de cielo en tu frente,
    llenaste, con maternal cuidado,
    de agua, un cántaro, para tu gente

Tornó el calor del verano,
    nuevas fragancias al canto,
    rompientes de voces el rio,
    pusieron manto de canto.

Te ví, como el ave salvaje,
    tomar entre tus labios el agua,
    saltar de brillantes estrellas,
    miles de gocas tus manes lanzaban.

El viento, en suaves caricias,
    alegre jugaba al erredo,
    entre tus negros cabellos las flores,
    tomada casi al vuelo.

Mis ojos alcanzan a ver,
    tus formas, que toman colores,
    de una acuarela de brumas,
    por donde quizás ahora, camines sin nombre.

Quizás retomas antiguas pisadas,
    amigas profundas de la vida,
    que ahora, bulle en tu alma,
    mientras la tarde se aculta, tras lejanas llamaradas ...

 

más escritos

WB01345_.gif (616 bytes)

WB01345_.gif (616 bytes)

WB01345_.gif (616 bytes)

 

volver

 
Hosted by www.Geocities.ws

1