Akhy - Egipto
ANTIGUO EGIPTO
Escritura
Las máximas de Ptah-Hotep
Por Amenofhis III
32
No te acuestes con un muchacho, pues sabes que lo que está prohibido se hará necesario a su corazón y que nunca podrá calmar lo que tiene en el cuerpo.
Que no pase la noche haciendo lo que está prohibido, de forma que pueda calmarse después de haber reprimido su deseo.
Para probar a un amigo.- 33
Si intentas conocer el carácter de un amigo, no preguntes a uno de sus vecinos, sino trata con él en privado hasta que dejes de preocuparte de su actitud.
Algún tiempo después, discute con él y prueba sus pensamientos con ocasión de una conversación.
Si se le escapa lo que ha visto, si intenta enfadarte contra él, lo guarda silencio o muéstrate amigable con él; no apartes de él tu rostro.
Sé prudente cuando revele un asunto; no respondas en estado de agitación; no te alejes de él; no humilles.
No dejará de llegar su tiempo, pues nadie puede escapar de aquel que lo ha predestinado.
34
Sé liberal mientras vivas.
Lo que sale del almacén no podrá volver a él: es pan que hay que compartir y la gente está hambrienta de ello.
El hombre de vientre vacío es el que se queja y el que critica se hace un hombre descontento; ¡no intimes con él!
La bondad, eso es lo que deja un hombre años después de que (haya dejado) el cetro.
35
Conoce bien a tu prójimo mientras tienes fortuna y no seas malhumorado con tus amigos; eso será sembrar a la orilla del río.
Eso es más importante que las riquezas, pues los bienes de uno pueden pasar a otro, pero el (buen) carácter de un hombre de (elevada) posición le será útil a él mismo y una buena reputación se convertirá en un monumento.
Castigar a sabiendas.- 36
Castiga severamente, reprende con rigor, pues la supresión del mal te hará famoso.
Pero cuando el perjuicio ha sido sólo accidental, le toca al que se queja intentar la acción.
La mujer frívola.- 37
Si te casas con una mujer que es (..), que es frívola y bien conocida por sus paisanos, que es (...), sé bueno con ella por algún tiempo, no la repudies, sino dale de comer.
La mujer frívola (...)
El arte de escuchar.- 38
Si escuchas lo que te he dicho, tus proyectos serán excelentes, como los de de escuchar tus mayores.
Su verdad permanece, es su tesoro, y su recuerdo pasa a la boca de los hombres porque sus máximas eran buenas.
Cada una de sus palabras se transmite y ninguna se perderá jamás en este país, pues llevan hacia el bien los pensamientos, y los nobles hablarán de ellas.
La enseñanza de un hombre está hecha para decírsela a la posteridad: quien la escucha se hará un maestro escuchando.
Es bueno hablar a la posteridad; ella escuchará.
Si se realiza una buena acción por un hombre que tiene la categoría de jefe, su fama no tendrá fin y su sabiduría será eterna.
El sabio cuida de su espíritu y así afianza en la tierra su buena fortuna.
Se reconoce al sabio por lo que sabe y al noble por sus buenas acciones.
Su corazón y su lengua están en armonía, sus labios son justos cuando hablan, sus ojos ven, sus oídos se gozan en oír lo que es útil a su hijo.
Así ocurre con el que obra la verdad sin ninguna injusticia.
El hijo obediente.- 39
Para un hijo obediente es útil escuchar.
Si las cosas oídas penetran en el oyente, el que escucha se hace capaz de oír (las quejas).
El que escucha bien sabrá hablar bien.
El que escucha saca provecho de ello, pues escuchar viene bien al oyente.
Escuchar es más provechoso que cualquier otra cosa, pues así es como se hace uno amar.
¡Qué hermoso es ver a un hijo aceptar lo que dice su padre!
Alcanzará así largos años.
El que escucha es un hombre al que el dios ama y el que no escucha es un hombre al que el dios detesta.
Es el corazón el que acostumbra a su posesor a escuchar o a no escuchar.
El corazón de un hombre es vida, prosperidad y salud.
Todo oyente oye bien al que habla, pero sólo el que se complace en escuchar obrará según lo que se dice.
Qué hermoso es que un hijo obedezca a su padre, y cómo se alegra aquél a quien se dice:
«¡Qué hijo tan brillante! ¡Cómo sabe obedecer!».
El (hijo) dócil del que puede decirse eso es un hombre enteramente recto y honrado por su padre.
Su memoria estará en la boca de los hombres, tanto de los que viven en la tierra como de los que vendrán.
40
Si un hombre de categoría acepta lo que dice su padre, ninguno de sus proyectos fracasa.
Tu educación tiene que hacer de tu hijo un hombre obediente, que será bien acogido en la opinión de los responsables y guiará su boca según lo que se le dijo.
Un hijo tiene éxito cuando su conducta es distinguida, pero el fracaso aguarda al que no obedece.
El necio.- 41
El sabio se levanta pronto para asentar su situación, pero el necio se levanta pronto para agitarse.
El necio, que no quiere escuchar, no puede realizar nada.
Considera el saber como la ignorancia y las cosas provechosas como las nocivas; todo lo hace de forma reprensible y se le encuentra en falta todos los días; vive de lo que hace morir y su alimento es deformar las palabras.
Su mal carácter es conocido por los responsables.
De día en día muere viviendo y si pasa sobre sus crímenes es por el gran número de problemas que trae todos los días sobre sí.
Transmisión.- 42
Pero un hijo obediente es un servidor de Horus, y todo va bien sobre él cuando ha obedecido.
Alcanza una gran edad en medio de honores y habla de la misma manera a sus hijos, renovando la enseñanza de su padre, ya que cada uno enseña tal como ha vivido.
Habla a sus hijos de manera que ellos puedan hablar a su vez a sus propios hijos.
Sigue un modelo, no ofendas a nadie, afianza la verdad en la vida de tus hijos apenas venga el mayor con una mentira.
¡Ojalá las gentes venideras digan:
«Este es como aquél»! y ¡ojalá los que oigan puedan decir también: «Es exactamente como aquél»!
Y la gente estará satisfecha, sin lo cual no se encuentra ningún provecho en las riquezas.
Dominio de la palabra.- 43
No quites ninguna palabra, ni la añadas, ni pongas una en lugar de otra. Guárdate de abrir (..) en ti mismo.
Acecha la palabra del sabio y escucha, si deseas perdurar tú mismo en la boca de los que te escuchan.
Cuando hables, hazlo como un experto; habla a la perfección y todos tus proyectos saldrán bien.
44
Reprime tus deseos, retén tu lenguaje; entonces serás admitido entre los dignatarios.
Sé perfectamente exacto con tu maestro y actúa de forma que pueda decir:
«¡Ese es mi hijo!» y que quienes oigan puedan decir: «¡Honor al que te ha engendrado!»
Sé paciente cuando hables y dirás cosas interesantes; entonces los dignatarios que te oigan dirán:
«¡Qué bien habla!».
Superar al padre.- 45
Actúa de manera que tu maestro diga de ti:
¡«Qué buena educación le ha dado su padre!
¡Ha salido realmente de él, pues lo que le dijo su padre tomó cuerpo en él y ha superado lo que le dijo».
Mira, un buen hijo, tal como dios lo da, es aquel que supera lo que le enseñó su maestro: cumple la justicia, ya que su corazón actúa según su decisión.
Deseos finales y balance de una vida ¡Ojalá te unas conmigo, sano de cuerpo, con la satisfacción del rey por todo lo ...
Y balance de una vida que se haya hecho! ¡Ojalá vivas más largo tiempo que yo!
Lo que yo hice en la tierra no es cosa de poca monta: cumplí los ciento diez años de vida que el rey me ha dado, gozando de favores muy superiores a los de mis antepasados, ya que obré con rectitud para con el rey hasta el estado de bienaventuranza.
Acabado, desde el comienzo hasta el final, según lo que se encontró en el escrito.
ESCRITURA / ANTIGUO EGIPTO / MAPA / PRINCIPAL