Akhy - Egipto
Akhy-Egipto
Creaciones
Por Amenofhis III
Iah-hotep
La Libertadora
En cuanto su edad le permite gobernar, Iah-Mosis asume el mando del ejército, y se dirige hacia Avaris. Pero su madre sigue jugando un papel fundamental. En Karnak se consagra una estela a Iah-Hotep: <HACED rebeldes invasores los a sometido y País Alto el pacificado ha que la disidentes, reunido fugitivos de retorno conseguido él, por velado ejército, del ocupado se ella sabiruría, con Doble ocupa multitudes gobierna Ella, extranjeros. Países todos en exalta nombre cuyo conquistado) Iah-Hotep Delta zonas son norte, islotes o hau-nebut (los lejanas regiones las orillas dama alabanzas vuestras llegar>.
No todos los cortesanos desean continuar la lucha. La reina de fuerzas y valor cuando los ánimos flaquean. Iah-Hotep se comporta como un verdadero faraón mientras Iah-Mosis avanza hacia la libertad de Khemet.
Iah-Hotep acaba con una revuelta en el sur. Algunos pro-hicsos amenazaban con una pequeña sombra, pero Iah-Hotep es un auténtico jefe militar, y dedica su interés y ánimos totales. Galvaniza a los que dudan, aporta cohesión a las tropas e incluso rehabilita soldados desertores ó simpatizantes del enemigo. Ella sabe que la suya es una ardua batalla, en la que su energía e ingenio son las principales armas de combate.
El día ha llegado. Incontables las víctimas y los días de sufrimiento. El corazón de la reina Iah-Hotep irradia felicidad. Avaris ha caído. Su esposo Sekenre ha muerto con la esperanza de libertad. Su hijo Kamosis era esa esperanza de libertad, y ahora Iah-Mosis se ha convertido en la libertad. Su hijo acaba de reunificar las Dos Tierras, ha liberado todo el territorio de Khemet. Es ahora el primer faraón de una nueva dinastía, la decimoctava.
Pero la caída de Avaris no es suficiente. Mientras en Tebas Iah-Hotep reorganiza el Estado, Iah-Mosis persigue al intruso hasta el Eufrates. Una vez el invasor fuera de las Dos Tierras, el Faraón no olvida la tentativa nubia de traición, y expulsa al reyezuelo. Que el mundo entero lo tenga claro: Desde el Delta del Nilo hasta Nubia, tan solo existe un rey, Faraón.
De los gloriosos años de Menfis apenas queda el ocaso del recuerdo. Los santuarios han sido mancillados, el Árbol de la Vida donde se hallan escritos los nombres de todos los faraones ha sido profanado. Tebas, la grande, de donde ha nacido la libertad de las Dos Tierras se convierte en capital. La <BALANZA de las Tierras Dos>fundada por Djeser no tiene rival, y por eso se reconstruye toda su gloria, aunque ahora Uaset <LA del Uas cetro cuidad>, la ciudad de Amón, regirá el destino de las Dos Tierras.
El Doble País es de nuevo un total esplendor. Pero los años han pasado, y ahora Iah-Mosis debe enfrentarse a otra terrible prueba. La grande, la luchadora, la espléndida de amor, la Señora de los Dos Países ha muerto. Iah-Hotep ha fallecido, a edad octogenaria. Pero el pueblo la venera, nadie ha olvidado ni un solo día que ella es la heroína insaciable de libertad, que supo transmitir a un ejército desolado el valor de los dioses para expulsar al ocupante.
Iah-Mosis preside los funerales de su madre. Su morada para la eternidad se halla en la necrópolis de Tebas-oeste. En su morada, su hijo coloca un brazalete de oro macizo y lapislázuli, en el que ella había proclamado su reconocimiento para con el faraón Iah-Mosis. Coloca el brazalete de la reina, bordado en hilo de oro ensartadas, tiras de oro y lapislázuli y cornalina y turquesa. Cuando la reina lo abrochaba, unía los cartuchos que daban a Iah-Mosis las cualidades de <TODO de Amón amado dios un>. También su hijo coloca la diadema de oro que representa a la diosa buitre Nejbet, que encarna la maternidad y otorga los títulos y nombres del faraón. Ella ha dado dos reyes a Khemet: Kamosis y Iah-Mosis. Tres objetos sorprendentes nos señalan el valor de la reina: un puñal con la hoja de oro, un hacha con mango de cedro recubierto de oro en el que se ve al rey como esfinge y grifo, derrotando a los hicsos, y tres moscas de oro, que son objetos que se entregan a los generales que han destacado por su valor en combate.
Ninguna otra reina ha recibido estas condecoraciones. Las moscas de oro son la más alta condecoración que un faraón concede a sus valientes. Iah-Mosis reconoce de ésta forma que su madre, Iah-Hotep es la verdadera libertadora de Khemet, pues de ella nace la esperanza. Ha desplegado toda la fuerza y el valor del Dios-Luna, ha expulsado a los hicsos y devuelto la paz.
Iah-Hotep, símbolo de un valor indomable, de la tenacidad en el conflicto, y de la grandeza de las Dos Tierras.
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