Akhy - Egipto
Akhy-Egipto
Creaciones
Por Amenofhis III
Iah-hotep
La Esperanza de Egipto
De 1785 a 1550 a. C. los hicsos gobiernan en el norte del País. El proceso dinástico no se detiene, pero no existe ningún faraón con poder suficiente para protagonizar una revuelta por la reconquista. Los invasores se autoproclaman faraones, y en estos dos siglos y medio hay demasiados monarcas extranjeros, pues es frecuente la suplencia de un jefe de clan por otro.
Algunos jefes de provincia mantienen sus poderes y su independencia. El Alto País mantiene su libertad. Los hicsos no consiguen apoderarse de Tebas, y parece que se conforman con la mitad del país.
Algunos kemitas colaboran con el ocupante, mientras otros rechazan enérgicamente su soberanía. Según unos, los hicsos son crueles bárbaros y sanguinarios asesinos. Según otros, se limitan a acoplarse a la monarquía faraónica y jamás llegan a ser populares.
Pero poco antes de 1570, la situación toma un giro espectacular y los hicsos se quedan boquiabiertos. Parece ser que los hicsos siempre han temido que un faraón levante un ejército, y por ello mantienen contactos con los pueblos nubios. Pero lo que ahora se alza ante ellos, es un espectáculo sin precedentes: una mujer, portadora de las dos coronas se ha alzado cual Horus dorado, con sus alas desplegadas hacia el norte.
Iah-Hotep es hija del rey Taa I y de la reina Tetisheri. Esta ya ha iniciado una parte del trabajo en la reconquista. Iah-Hotep lleva un nombre sagrado, Iah <EL dios luna>Hotep <ESTÁ en paz>. Luna, en kemita es masculino. Es el sol de la noche. Dulce a la vista, pero terrible como un toro. Es un implacable guerrero. Se puede interpretar su nombre como su programa de reinado como reina de Khemet: primero la guerra y luego la paz, ó también se puede interpretar como que el bello guerrero no estará en paz hasta obtener la totalidad de su país: la reconquista.
Iah-Hotep nace en Tebas. En estos años turbios, Tebas es casi la última ciudad libre, y la única que federa a los resistentes. Su esposo es el rey Sekenre <EL que ve aumentado su valor por la luz divina>. Durante varios años se produce en Tebas el inicio de lo que será la primera batalla. Se prepara un ejército, se fabrican armas, pero cuando tiene lugar el primer enfrentamiento, el rey Sekenre es muerto en combate. Se desconoce el número de soldados tebanos, ni el número de fases del ataque, pero la momia de Sekenre presenta varias heridas mortales en el cráneo, el abdomen y el torso.
Así, Iah-Hotep queda viuda con dos hijos, Kamosis <HA la nacido de potencia>, y Iah-Mosis <EL dios luna que nació del>. Al nombre jeroglífico de Kamosis, le sucede un guerrero con un Heqa, el bastón de mando del faraón. Esto nos indica que Iah-Hotep da así la voluntad de que su hijo continúe la obra de su padre. El impulso de reconquista no se abandona, ni se pierde, pero se toman el tiempo necesario.
Pero el problema se agrava cuando los hicsos deciden pedir ayuda a los nubios. Un mensajero hicso ha sido interceptado, y ahora Tebas está ahora entre dos fuegos, y ya solo existe una salida: el ataque.
Kamosis se lanza agresivo hacia el norte, arrebatando a los hicsos una ciudad tras otra. Iah-Hotep se ocupa del sur, reforzando las fronteras en Elefantina y los nubios no pueden entrar en el país. Kamosis avanza invencible, una victoria tras otra, pero al llegar a Avaris, la capital fortificada de los hicsos, corta su avance y regresa a Tebas, donde Iah-Hotep reina con firmeza. Renuncia al ataque, probablemente porque está mal herido, ya que poco después desaparece de la escena.
Iah-Mosis (el cual su nombre ha quedado trascrito Ahmosis) tan solo tiene diez años, e Iah-Hotep vuelve a asumir el cargo, y va convirtiendo la victoria en poder sobre las ciudades reconquistadas, pues los hicsos tienen muchos simpatizantes que es preciso descubrir y eliminar.
Pero el objetivo final no se altera, sigue siendo la reconquista. Iah-Hotep da a su hijo cinco nombres de faraón:
<EL de las grandes transformaciones>, <EL en toro Tebas>, <EL que las reúne Dos Tierras>, <LA luz divina de es el Señor fuerza>y su nombre propio, <EL que nació del Dios Luna>.
Iah-Mosis asume la responsabilidad de continuar la guerra. Con sus diez años es consciente de que no es solo una labor de reconquista de su propio país, sino una continuidad de un linaje guerrero, que ha comenzado su padre Sekenre, y asumido luego por su hermano mayor Kamosis. La sangre de los kemitas que los hicsos han derramado en las Dos Tierras es reclamada ahora en los altares de Amón.
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