Akhy - Egipto
Akhy-Egipto
Creaciones
Por Ankhsenamón / Khemet_Sematawy
Bastet: una vez por generación
1.ª Parte
Un único papiro en la tumba del faraón Tutankhamón nos habla de una historia que, seguramente, sólo sea el principio. Se trata de un único rollo de papiro escrito con bellos jeroglíficos escrito por la reina Ankhesenamón. Hoy en día, ese papiro, que podría demostrarnos la existencia de los dioses, se encuentra perdido en los sótanos del Museo Nacional de El Cairo.
Hemos hecho una reconstrucción de la historia… a partir de los ojos de la divinidad.
La diosa Bastet se aburría, y ver cómo se sacrificaban gatos en su honor en su templo principal, la asqueaba. Aunque en el principio de los tiempos su padre, Ra, necesitaba su protección contra la serpiente Apofhis para amanecer cada día, ya la habían sustituido los grandes faraones.
Contemplaba la tierra de Ta-Mery como cada día cuando se presentó Hathor y le comentó:
-No entiendo por qué miras la tierra de los herejes, nos han sustituido por Atón.
-Contemplo Khemet, la tierra amada por Ra. Veo a los khemitas que siguen adorándonos desde la humildad, lejos de los templos y de los palacios –respondió Bastet -Entiendo en el fondo que dejen de adorarnos con tanta magnificencia… pues hace eones que nosotros, los todopoderosos dioses, ni si quiera intervenimos.
Entonces se le ocurrió, algo con lo que no tendría tiempo para aburrirse.
-¿Sabes que tenemos prohibido alterar la Historia verdad? –preguntó Hathor–sabes de sobra que nuestra única función es recibir a los difuntos. Desde que Atón reina, no podemos hacerlo, pero esa es nuestra única función.
Bastet sonrió:
-Yo no tengo intención de alterarla, yo haré que siga su curso.
Desde el palacio de los Señores de las Dos Tierras, oyó un grito. Por tercera vez, la reina Nefertiti estaba de parto. En cuanto oyó el llanto del bebé, el instinto maternal de la diosa se activó. Invisible, se presentó en el pabellón del parto.
-Es una niña. –dijo una de las comadronas mientras le tendía el bebé a la reina.
Pero Nefertiti la rechazó, del mismo modo que rechazaría a las siguientes tres hijas que vendrían más tarde. Ella quería un heredero para el trono de las Dos Tierras.
A Bastet eso no le gustó por lo que dijo:
-Si tú rechazas cuidar a aquella de tu misma sangre, yo la cuidaré como si fuera de la mía.
Nefertiti no oyó lo que sentenció la diosa. Poco después del parto, la princesa fue presentada a su padre, el faraón Akhenatón. Su reina mostró indiferencia, cuando él se enterneció al agarrar su hija uno de sus dedos. Esa indiferencia haría que poco a poco, la relación de la Pareja Real, que hasta entonces había sido digna de los dioses, se torciera hasta el punto de que Nefertiti cayera en desgracia.
Fue Akhenatón el que le dotó de nombre:
-Hija de mi carne, Ankhesenpaatón, que vives para Atón.
Entonces el faraón se la entregó a Bastet que se había presentado como una nodriza. Podía haber elegido a otras que se encontraban en la sala, pero de algún modo, el faraón intuyó su origen divino.
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