| LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE | |||||||||||||||||||||||||
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| Av. Corrientes 1785-2�"C";-1042 | |||||||||||||||||||||||||
| BUENOS AIRES - TE/FAX 4371-8066/3939 | |||||||||||||||||||||||||
| Email: [email protected] | |||||||||||||||||||||||||
| Aserora Solidariamente a la Asociaci�n Internacional de Refugiados "Solidaridad" | |||||||||||||||||||||||||
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| A LA LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE Por ti la luz del hombre es m�s amada y la sombra, por ti, m�s escondida. Por ti, altas cumbres puede ser la vida y la muerte, por ti, ser enterrada. Por ti la noble mano encadenada puede ser justamente desce�ida y por ti en la ma�ana conseguida puede la libertad ser libertada. No m�s por ti, las tinieblas, el espanto, No m�s por ti, la angustia, el duelo, el llanto No m�s por ti, la sorda y triste guerra. S�, por ti, el despertar de la armon�a. S�, por ti, el sue�o humano en pleno d�a. La paz, por ti, la paz sobre la tierra. RAFAEL ALBERTI Homenaje a la Liga en su XX� Aniversario |
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| LA SOLIDARIDAD | |||||||||||||||||||||||||
| La solidaridad es el seguro que dispone los pueblos para defender mejor sus derechos y sus intereses. Es una herramienta de protecci�n mutua porque tanto el que la recibe como el que la da est�n ejerciendo una acci�n de defensa rec�proca. En tanto la caridad es una acci�n unilateral, la solidaridad es un acto bilateral. Se establece entre ambos, el donante y receptor, un compromiso de ayuda mutua. La solidaridad es as� un acto conciente. Se elabora en la mente, como una necesidad de actuar y tiene un fin determinado. Pero tambi�n necesita del impulso del coraz�n, de un darse �ntegramente, sin pensar en el objetivo material que se persigue es decir, que la solidaridad nace en la conciencia pero se efectiviza a trav�s de un impulso del coraz�n. No puede ser una transacci�n fr�a en el sentido de "yo te doy ahora, pero despu�s me ayudar�s, cuando lo necesite". La solidaridad, tal como la concebimos y la aplicamos en la Liga, es un acto pol�tico. Dec�a Victorio Codovilla, en el discurso pronunciado en memoria del padre de la rep�blica de Bulgaria, Jorge Dimitroff, que "La solidaridad es el arma m�s noble y poderosa del movimiento obrero y del pueblo en general. El sentimiento de solidaridad con las v�ctimas de la reacci�n capitalista de su pueblo y de los dem�s pueblos, estimula la combatividad de las masas y crea las condiciones favorables para la victoria. En cambio la insensibilidad, lleva a 1a p�rdida del esp�ritu combativo y favorece las tendencias de capitulaci�n ante el enemigo. esto es lo que ense�an las experiencias vividas tanto en los per�odos de paz como en los per�odos de guerra". Por su parte, el escritor Ezequiel Mart�nez Estrada, que una vez presidiera los destinos de la instituci�n, dec�a en el peri�dico ``Prop�sitos" que dirig�a heroicamente Le�nidas Barletta, que "un esp�ritu de solidaridad humana, no de unidad pol�tica, florece por doquier''. "La solidaridad a que me refiero -afirmaba- y que antes no hab�a percibido yo tan manifiestamente, no consiste en el tipo de organizaciones pol�ticas o sectarias en que ha perdido tiempo y vigor, sino en un v�nculo de ideales superiores que suelda su voluntad de acci�n sobre v�as de colaboraci�n y responsabilidad. El esp�ritu gremial, en todos los �rdenes de las actividades productivas del trabajo y de la inteligencia, percibo que se configura con prescindencia de intereses extra�os a los suyos propios, y que esa fuerza se aplica racionalmente al logro de mejores condiciones de vida. Tal es el punto de apoyo para la regeneraci�n moral y para la reorganizaci�n material del pa�s: la solidaridad humana en una empresa da beneficios equitativamente disfrutados." Las flores aparecen en cualquier parte, en el lugar m�s inaccesible, al borde de un precipicio o en el desierto, a trav�s de un cactus lleno de espinas. La solidaridad es una flor que, aparentemente d�bil, aparece esplendorosa, fresca, fragante, all� donde hay calor humano y savia de pueblo. Nosotros en la Liga sabemos mucho de esto. Los ejemplos surgen por doquier y en toda �poca. Recordamos que cuando se dispuso el traslado de 32 presos cordobeses a la inh�spita c�rcel de Neuqu�n, en 1971, se pens� que hasta all� no llegar�a el entusiasmo solidario de sus compa�eros y amigos. Pero en la misma ciudad de Neuqu�n comenz� a organizarse el movimiento solidario. Delegados de organizaciones sindicales, pol�ticas y estudiantiles y muchos en forma individual. Hombres, mujeres y j�venes unidos todos por un objetivo com�n: la solidaridad. Con la presencia de un abogado de la Comisi�n de Juristas de la Liga se cre� una Comisi�n de Ayuda que fue el puntal de un gran movimiento solidario nacional que termin� por abrir las puertas de la c�rcel a todos los presos. Uno de los recuerdos m�s emocionantes que tenemos de la solidaridad fue cuando el Dr. Viaggio s� traslad� a Ushuaia, a pedido de la Liga. En ese momento hab�a una cantidad de dirigentes sindicales detenidos en Rawson. Inopinadamente fueron trasladados, sin que sus familiares supieran su nuevo destino. Hab�an pasado ya cerca de dos meses en que los presos sufr�an un verdadero secuestro en un lugar desconocido. Trascendi� que el lugar era el antiguo penal de Ushuaia, en ese entonces abandonado. El Dr. Viaggio, con la audacia y la decisi�n que da el saberse portador de tales sentimientos solidarios, logr� romper la clausura y penetr� en el Penal. Se encontr� con un cuadro espantoso. En las celdas, con varios grados bajo cero, agonizaban, esa es la palabra, los presos. Algunos no pod�an moverse por el reumatismo y la artritis y la mayor�a estaban desnutridos y, lo que es peor, desesperanzados. La entrada del delegado liguista los volvi� a la vida, ya que se cre�an sepultados sin esperanza. La denuncia nuestra hizo que inmediatamente fueran trasladados a otro penal donde fueron recuper�ndose hasta que por fin obtuvieron su libertad. Si uno pasa vista a los nombres de los presos que en alg�n momento eran bandera de lucha, podremos tener idea de la actividad solidaria del pueblo argentino en el �ltimo medio siglo. Sin seguir un orden cronol�gico, recordamos, al azar, algunos nombres. En 1953, por ejemplo, la campa�a era por la libertad de 31 trabajadores extranjeros, encarcelados por la ley 4144 y amenazados de expulsi�n del pa�s. Estuvieron cerca de 4 a�os en Devoto hasta que al fin la solidaridad popular logr� arrancarlos de la c�rcel. Otro preso de ese tiempo fue el ex diplom�tico y ex legislador radical Dr. Alberto Candiotti, que estuvo cerca de dos a�os detenido. Con �l estuvieron tambi�n detenidos Carlos S�nchez Viamonte, Eduardo Laurencena y Baldomero Valera, entre otros. Este �ltimo fue secuestrado en 1977 y nada se sabe de su suerte. No podemos olvidar, ya m�s cerca de nuestro tiempo, las campa�as por la libertad de Tosco y de Ongaro, por el Ingeniero Eduardo Ferreyra, en Corrientes; por Piccinini y Tomasevich de Villa Constituci�n; por el profesor Alfredo Bravo, secretario de CTERA; por nuestro querido Zamorano, presidente de la filial tucumana, por nuestros liguistas de Mendoza, Marta Ag�ero y Albino P�rez y por nuestros liguistas de C�rdoba, La Rizza, Castro, Feldman, Yanquilevich y Reinaudi. Tambi�n recordamos la solidaridad con los presos paraguayos, porque la Liga considera que toda v�ctima de una violaci�n a un derecho humano, est� donde est�, debe contar con nuestra solidaridad. Con Maidana, Rojas y Alcorta, precisamente, hizo la Liga campa�as especiales. Tres veces llegaron a Asunci�n delegados nuestros a interesarse por la suerte de los presos. Nunca lograron entrar. Pero el hecho de trasladarse en delegaci�n, formada por hombres y mujeres de distintas corrientes pol�ticas de nuestro pa�s, hicieron que los casos se popularizaran y que al final recobraran su libertad. Los presos pol�ticos que nombramos, estuvieron 19 a�os encarcelados sin juicio y sin causa. Hay que tener un esp�ritu a toda prueba para sobrevivir tantos a�os en las prisiones paraguayas. Durante a�os son mantenidos en oscuros calabozos, sofocantes en verano, helados en invierno, durmiendo sobre el piso y con las letrinas dentro de la celda. No salen nunca al exterior, de modo que fueron perdiendo la vista, el cabello y los dientes. Basta decir que el profesor Alcorta, despu�s de 17 a�os de encierro logr�, gracias a la solidaridad internacional, que se le permitiera leer un diario y escribir cartas. Reci�n a los 17 a�os de encierro pudo dormir en una cucheta y tener una mesa para escribir. Para terminar este dram�tico episodio, debemos mencionar que Maidana fue secuestrado el a�o (1983) pasado en Buenos Aires, junto con Roa, y nada se ha sabido de su suerte, presumi�ndose que puedan haber sido trasladados a Asunci�n o asesinados. No podemos pormenorizar sobre estos hechos solidarios en que la Liga estuvo en primera fila, organizando y educando. Pero acuden a nuestra memoria muchos hechos importantes, en que la solidaridad jug� un papel preponderante. Como cuando arribaron a la Argentina un grupo de dirigentes mineros y obreros de Bolivia que a ra�z de uno de los tantos golpes militares fueron arrojados a nuestras playas. Llegaron s�lo con la camisa y un pantal�n, casi descalzos y muertos de hambre. Fueron confinados a distintos pueblos del sur del pa�s y all� recibieron la solidaridad a manos de los pobladores, hasta que lograron regresar a su pa�s y a sus luchas. Tambi�n recordamos a los guatemaltecos exiliados despu�s del derrocamiento del presidente Arbenz y, m�s recientemente, a los chilenos despu�s del asesinato de Allende y la llegada del fascismo a Chile. Fueron frecuentes tambi�n las llegadas de uruguayos, brasile�os, paraguayos y peruanos. Con todos ellos fue efectiva la solidaridad del pueblo argentino y la Liga mantuvo en alto su defensa del derecho de asilo, la conquista m�s trascendente para esta parte del mundo. Al regresar a su patria, en 1954, los guatemaltecos dirigieron una carta a la Liga, de la cual transcribimos un p�rrafo: "Dejamos la Argentina con muchas experiencias nuevas, y en estos momentos nos acosan recuerdos de todo tipo, recuerdos entra�ables que nos acompa�ar�n siempre, lecciones valiosas que determinar�n nuestra vida futura. Y al salir iremos con una misma palabra en los labios. Una palabra maravillosa que representa la gran experiencia que hemos asimilado �ltimamente: hemos aprendido el significado de la palabra solidaridad". Por �ltimo, y para cerrar esta breve cr�nica, de recuerdos, transcribimos parte de una carta del escritor Alfredo Varela, de su paso por la c�rcel, en 1957. Dice as�: "Quisiera decir aqu� el elogio de ese pan precioso y fragante que es la solidaridad. Durante meses y junto a obreros ferroviarios procesados y a los presos de distintas tendencias pol�ticas, he sentido hondamente lo que significa el aliento popular... Hablo de ese fervor que se viene volcando sobre nosotros desde m�s all� de la m�sera frontera de las rejas (que no puede, que no podr� separarnos jam�s) en una misma Llamarada fraternal que llega hasta uno, lo envuelve, lo contagia con su calor m�gico, su inexpresable savia humana... �C�mo podr� agradecerse todo esto sino con la decisi�n, con el compromiso de que -una vez recuperada la libertad volveremos m�s briosamente a�n, con m�s energ�as y una m�s afilada voluntad a la lucha por la paz, la felicidad de nuestro pueblo y la liberaci�n ?" |
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| LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS | |||||||||||||||||||||||||
| Hasta 1975, la Liga era el �nico organismo defensor de derechos humanos en la Argentina era natural, entonces, que all� se recepcionaran todas las denuncias y se organizara la solidaridad jur�dica, moral y material con los afectados por las violaciones a los derechos y libertades. Pero lleg� un momento en que las denuncias llegaban tan masivamente, que se vio la necesidad de ampliar las tareas solidarias que hasta ese momento hab�a llevado la Liga sobre sus espaldas. En 1975 se fund� la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos que permiti� la incorporaci�n de ciudadanos influyentes en distintos campos del quehacer nacional. Poco despu�s, con similares motivos, fue creado el Movimiento Ecum�nico por los Derechos Humanos, que congreg� a sacerdotes cat�licos y pastores de distintos credos protestantes. Este nuevo movimiento desarroll� una vasta acci�n solidaria principalmente con los detenidos y sus familias. Al comenzar la detenci�n masiva de ciudadanos, a partir de 1976, sus familiares comprendieron la conveniencia de organizarse, puesto que eran comunes sus angustias y los tr�mites. As� naci� la .agrupaci�n de "Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Pol�ticas", que funcion� durante cuatro a�os en la sede de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, primero en Esmeralda 77 y luego en Corrientes 1785 con el asesoramiento de la Instituci�n. Por ese tiempo, las mujeres conocidas luego por las "Madres de Plaza de Mayo" y posteriormente, las "Abuelas de Plaza de Mayo", se constituyeron en entidad para facilitar sus gestiones. El Servicio de Paz y Justicia, movimiento latinoamericano que lideraba Adolfo P�rez Ezquivel, hoy Premio Nobel de la Paz, tuvo que afrontar tambi�n las tareas solidarias en la Argentina. Por �ltimo se constituy� el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) que agrupa a abogados defensores de presos pol�ticos y desarrolla una activa labor en ese campo. Naturalmente que estas tareas no fueron f�ciles. Amenazadas, hostilizadas, allanadas las entidades defensoras de los derechos humanos debieron realizar su labor, temiendo por la libertad y la vida de sus integrantes. En 1978, por ejemplo, la polic�a, por orden del Ministerio del Interior, procedi� a secuestrar la edici�n de "Derechos del Hombre" y a detener a Antonio Sof�a, y en 1979; sus oficinas fueron allanadas por orden del juez doctor Mart�n Anzo�tegui, quien se incaut� de una nutrida informaci�n sobre las tareas de las entidades. Por ese mismo tiempo se estableci� un verdadero seguimiento a los integrantes de la Liga, lo que motiv� una protesta ante el Ministerio del Interior. |
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