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Rasines ha estado poblado desde los comienzos de
la Prehistoria. En 1.905, Lorenzo
Sierra, descubrió el yacimiento de la
Cueva del Valle, donde se han
hallado restos que nos indican la presencia del hombre desde el Magdaleniense
Superior Final, es decir, entre 14.000 y 12.000 años a.c. Estos datos han sido corroborados hace unos años
(1.996-97-98) mediante la prueba del C14 por María Paz García-Gelabert
(arqueóloga de la Universidad de Valencia), en la última
excavación que se ha hecho en el yacimiento de la Cueva del
Valle. Muchos han sido los objetos de interés encontrados en esta Cueva, pero cabe destacar un Bastón de Mando, hoy desaparecido. Parece ser que durante la Guerra Civil fué robado, curiosamente ya no estaba en Rasines sino que fué robado en Limpias. El Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (ubicado en Santander) y el nuevo Museo de Altamira en Santillana del Mar, se reparten los hallazgos encontrados. |
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En el siglo XII Rasines dependía del cenobio
de Santa Maria de Puerto (Santoña). Las posesiones del
monasterio se extendían a tierras de Laredo, Colindres,
Carriazo, Solórzano, Carasa, San Martín de Islares,
Escalante y Santa Gadea, además del propio Rasines. Los documentos que atestiguan la dependencia de Rasines respecto al monasterio de Santa Maria del Puerto mediante donación regia, están en el Cartulario de Puerto, al que son entregadas tierras y derechos sobre Rasines en fecha tan temprana como 973. En efecto, se testimonia la donación de una heredad en Rasines y Carasa, que le corresponde en herencia a Goma, a Santa María de Puerto y su abad Mamés, datándose el documento en 25 de marzo de 973 (la donación estaba compuesta de casas, tierras, pomares, montes y fuentes, terrenos cultivados y sin cultivar). En otras escrituras posteriores, en los años 1083 y 1086, Rasines aparece ya como uno de los concejos formados en la región oriental de Cantabria, probablemente como consecuencia de la repoblación llevada a cabo por los primeros reyes astures. A finales del siglo XI, el monasterio de Santa María de Puerto tenía propiedades, entre otras localidades, en Rasines, debido a las diferentes donaciones que se han podido constatar en dicho siglo. Es entonces cuando se hace mención a la villa de Rasines, que muy probablemente sería una pequeña aldea. La villa de Rasines formaría, junto con las de Ojébar, Gibaja y Ramales, la unidad administrativa que llegó hasta los tiempos constitucionales del siglo XIX y que se denominó Junta de Parayas. Este organismo era el mediador entre las villas que lo integraban y las autondades regionales y del reino. Sus principales cometidos se circunscribían a los problemas fundamentales que afectaban a la comunidad: comunicaciones (arreglo, mejora y reparación de caminos y puentes), organización interna y defensa de la población ante los excesos de la autoridad y de la presión fiscal. Gracias a un documento fechado en 1.499, sabemos que en la Junta de Parayas había 300 vecinos. Dicho documento informa sobre una reparación que se iba a hacer en el camino Burgos-Laredo, una de las rutas del comercio de lanas de castilla. |
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Dado el punto estratégico que era Rasines en el caminio real entre Burgos-Laredo, numerosos monarcas pasaron por estas tierras. La reina Isabel con su hija Juana (1.496). Carlos I, que en 1.517 pisó estas tierras por primera vez y en 1.522 tenemos constancia de que le ocurrió lo siguiente: "Real suceso de grata memoria. Cuenta la tradición y se tiene por verídico que en alguno de los viajes que hizo el Emperador y Rey Carlos V de Alemania y I de España desde la Corte a Laredo, al volver de esta villa en la que tan buenos recuerdos dejó en alhajas de iglesia, etc., se detuvo en esta posada de Rasines y tomó algún refrigerio, de cuyas viandas fornaban parte principal cantidad de huevos de gallinas. La prevenida pupilera reivindicando a una colega de Laredo cobró al Emperador y Rey Don Carlos un duro por cada huevo. Con razón parecio caro al rey y preguntó el por qué eran tan caros los huevos, y la pupilera le contestó que los huevos abundaban y se compraban baratos, pero que en cambio eran escasos los Reyes, que por milagro veía estos rincones de la Nación. Celebró el Rey con sonrisas la ocurrencia, pagó sin reparar la cuenta y hasta dio valiosa propina a la experta sirvienta. Año 1522. Tenía el Rey 22 años". Carlos V también paso por Rasines en el año 1.556, de camino a su retiro en el Monasterio de Yuste. Cuentan en Rasines que el Emperador tuvo una amada en nuestro pueblo, probablemente una mujer de clase alta del barrio de La Edilla. |
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En la Edad Moderna las gentes de esta tierra se habían especializado en el transporte, la conducción de carros de trigo de Castilla y la venta a las ferrerías de Carranza, Ramales y Soba. Varios linajes importantes se habían asentado en la región: Ahedo, Alvarado, Crespo, Gil, González de Haro, Gordón, Gibaja, Helguera, Lombera, Marrón, Martínez, Maza, Ochoa, Ortiz, Ruiz, Saravia, Trápaga y Villanueva. La importancia de la Casa de los Saravía en Rasines es el hecho de que este linaje tuvo solar y torre en dicha localidad, además de tener sus armas en la capilla mayor de la Iglesia parroquial de San Andrés y en las iglesias de Gíbaja y Ramales. El linaje de los Saravia tuvo su punto culminante con el enlace con la casa de Alvarado cuando en 1540 Doña María de Saravia y Concha, señora de las Casas de su apellido en Ramales y Rasines, casó en Ramales con Don Diego de Alvarado Bracamonte y Velasco. Rasines era para entonces un pequeño pueblo perteneciente a la jurisdicción de Laredo, al Arciprestazgo de Castro Urdiales y a la Merindad de Castilla la Vieja. Pero además de su situición geográfica de vía de comunicación entre la zona norte y Castilla, su proximidad al País Vasco y el crecimiento económico que conllevaba esta privilegiada situación, Rasines fue desde finales del siglo XV cuna de importantes arquitectos, maestros de obras de las grandes catedrales tardogóticas españolas. Así, Juan Gil de Hontañón, activo entre 1498 y 1526, nació en Rasines en 1470 y allí se casó con Maria Gil. Sus hijos Juan Gil «el mozo» y Maria Gil nacieron en Rasines. Otros ilustres hijos de la villa fueron Juan de Rasines, Pedro de Rasines, Rodrigo de Rasines, todos ellos de la misma familia, -servían a la casa de los Velasco como arquitecto. Maestros de cantería provenientes de Rasines, de Ojébar o de Cereceda eran los Ezquerra de Rozas, los Córdoba y los Edilla o Saenz de la Edilla. |
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Debido a su importancia estratégica y económica, el camino Laredo-Burgos, el cual tenía su paso por Rasines, recibió distintas atenciones, una de las cuales, recogida en las ordenanzas del consulado de Burgos (ordenanza de 1538) fue el arreglo y mantenimiento del mismo. De hecho, el camino de Laredo-Burgos siguió siendo uno de los más importantes durante los siglos XVI y XVII, tal como se refleja en el denominado itinerario de Juan Vílluga. Esta es, lógicamente, una de las razones de que parte de los hombres de Rasines se dedicaran a la carretería, transportando el trigo desde Castilla al puerto de Limpias, llevando en el camino de vuelta mineral desde el puerto a las ferrerías de Carranza, Ramales y Soba. Felipe II concedía en 1562 a la Junta de Parayas la separación de asuntos de justicia del alcalde mayor a las siete merindades de Castilla la Vieja, permitiendo a la Junta elegir dos alcaldes ordinarios que entiendan en asuntos civiles de menor cuantía e instruyan las criminales bajo la jurisdicción del corregidor de Las Cuatro Villas de la Costa, a la vez que establece funciones y procedimientos. |
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A comienzos del siglo XVIII Rasines contaba con cerca de 200 vecinos, lo que permite calcular una población total entre 800 y 1.000 habitantes, habiéndose especializado la mayor parte de la población activa en el transporte y conducción de carros de trigo desde Castilla a las ferrerías de Asón, Carranza y Soba, no siendo despreciable el número de maestros de obras de cantería y carpintería. El 5 de abril de 1798 se aprueba una Real Orden (confirmación de una anterior de 1792) por la cual se concedía la apertura de un camino desde el puerto de Laredo a Castilla. El camino de Laredo continuaba siendo, como vemos, de gran importancia. Su construcción se debió en gran parte a las prestaciones de los pueblos por los que pasaba y a otros pueblos de la provincia que se comprometían a pagar algunas cantidades para la reparación del mismo así como para su mantenimiento. Especialmente relevantes en su contribución a la construcción de este nuevo camino en los tramos que les afectaban fueron las ferrerías de Cereceda, Ojébar, pueblos pertenecientes al municipio de Rasines y la Junta de Parayas, ya que con ello aceleraban el desarrollo económico de la región. Sin embargo, la realización del camino fue en ocasiones interrumpida por la situación política de España, como las guerras civiles, y por las mermas en la recaudación de los portazgos para su construcción. Este camino aparece recogido en distintos documentos y mapas publicados durante el siglo XIX. En uno de esos mapas, datado hacia 1861, viene señalado como Camino Real, recogiéndose además otras sendas y caminos, como los que van a La Edilla y a Cereceda. |
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Como se ha dicho anteriormente, la Junta de Parayas estaba formada por los concejos de Rasines, Ojébar, Gibaja y Ramales, constituyendo una unidad administrativa que llegó hasta los tiempos constitucionales del siglo XIX. De hecho, en el denominado Estado de los Ayuntamientos Constitucionales de 1822 presenta ya la divisoria definitiva de la Junta de Parayas en dos municipios, donde Rasines aparecía como municipio autónomo en el que vivían 1.085 personas. El régimen administrativo de los concejos integrantes de la junta estaba ligado a sus ordenanzas. Las ordenanzas de Rasines fueron redactadas en 1.701, basadas en otras de 1.529. |
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Finalmente, el gobierno de Rasines y su administración le correspondían a un procurador y dos regidores, que eran elegidos anualmente el día de Reyes, siendo verificado su nombramiento en Concejo público e interviniendo en él los oficiales salientes más tres diputados de la junta concejil. Las funciones de estos representantes del Concejo abarcaban como en todos los lugares de la región, los más diversos aspectos; tales como el remate de abastos. la visita de montes, el control de pesos y medidas, la contrata de maestros la lectura pública de las ordenanzas dos veces al año, entre otras muchas cosas. Naturalmente, los cargos salientes debían rendir cuentas en el plazo de 20 días, efectuándolo en Nuestra Señora de Villasomera, estando los responsables inhabilitados para poder asistir a los consejos mientras transcurría la rendición de cuentas. |
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Cantabria
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