El tema de la homosexualidad ha sido por mucho tiempo difícil de evaluar, especialmente para el pediatra que no suele estar familiarizado con el manejo del adolescente homosexual. Sin embargo, el médico juega un papel crucial, al igual que la familia, el colegio y los vecinos en la salud del adolescente homosexua.
Los médicos deben estar alerta ante los problemas psicosociales y clínicos del homosexual anteriormente mencionados, los cuales son puntos revelantes cuando se entrevista a un adolescente.
La entrevista del homosexual debe contener una historia sexual, con pregungas abiertas y neutrales que den cabida a cualquier tipo de orientación sexual.
Es importante obtener una historia sexual detallada, reafirmándole al paciente que toda la información dada es confidencial y que el paciente puede confiar completamente en su médico; lo cual siempre ha debido ser así.
La historia sexual debe contener aspectos destacados como: la aceptación de la orientación sexual del paciente, si hay preocupaciones o fantasías, si se siente satisfecho con su identidad sexual (heterosexual, homosexual o bisexual), si tiene miedo de lo que los amigos o familiares piensen o si tienen signos de depresión como: aislamientos o ideas suicidas.
Es revelante incluir el tipo de prácticas sexuales como sexo oral, sexo anal, el número de compañero sexuales, prostitución, promiscuidad, y la existencia en el presente o en el pasado de enfermedades sexuales. También debe consignarse el uso de métodos preventivos como condones y su frecuencia, el uso de alcohol y otras sustancias.
No es necesario hacer un estudio detallado de las enfermedades sexuales de todos los pacientes homosexuales. La historia sexual ayuda a determinar si el paciente tiene uno o más compañeros sexuales y si tiene alto riesgo de adquirir enfermedades sexuales.
Si hay factores de riesgo de enfermedades sexuales, el paciente debe ser evaluado cuidadosamente, buscando signos como sarpullidos, adenopatías, evidencia de trauma e infección en el ano, en la garganta y genitales.
Estos pacientes deben tener un cultivo de monógamos, clamidia, sífilis, herpes, gonorrea, anticuerpos de superficie y antígeno de hepatitis B. La prueba del Sida también debe sugerirse, ya que es un examen que requiere el consentimiento del paciente y que no es rutinario ni obligatorio.
Los pacientes con bajo riesgo de enfermedades
sexuales como los homosexuales monógamos o aquellos que usan siempre
métodos de protección como el condón, sólo
necesitan pasar un examen físico de rutina y un examen de sífilis.
Debe ofrecérseles también la vacunación contra la
hepatitis B.
Conclusión
El papel del médico es fundamental en la
salud y en el proceso de adquisición de la identidad sexual del
adolescente. Las áreas de influencia del médico se extienden
más allá del paciente, y abarcan al colegio, la familia y
los vecinos. El profesional de la salud debe estar familiarizado con los
problemas enfrentados por el adolescente en el proceso de definición
de su identidad sexual e incluso debe dejar a un lado sus sentimientos
homofóbicos si los tiene. El médico debe apoyar a su paciente,
creando un ambiente de confianza. El pediatra puede proveer un apoyo importante
a sus familiares, facilitando grupos de apoyo y asesoría,
en las escuelas y barrios, con el objetivo de crear un ambiente para el
adolescente homosexual.
A pesar de que se desconoce la incidencia real
de la homosexualidad, el número de adolescentes que se identifican
como homosexuales está aumentando. Es obvio que esto varía
dependiendo de las características demográficas de cada población,
por lo que es necesario realizar estudios estadísticos que tengan
en cuenta estas variables para establecer programas de apoyo a estas comunidades.