La Homofobia

¿A qué le tenemos tanto miedo?

El conocimiento- esto es, la educación en su sentido verdadero; es nuestra mejor protección contra el prejuicio que no razona y el miedo que produce pánico, ya se que éstos nazcan de algún interés especial de minorías restrictivas p de líderes aterrados.
Franklin D. Roosevelt

Introducción

 Las fobias son miedos irracionales que pueden afectar de varias maneras a gente perfectamente saludable. Hay a quienes le aterra entrar a un elevador y quienes sudan frío con solo pensar en abordar un avión. Cualquier fobia puede ser debilitante.

La Homofobia es un miedo intenso y sin razón a los homosexuales y constituye una tragedia doble. Aquellos de nosotros que tememos y odiamos a los homosexuales, solemos pensar que no conocemos a ninguno, aún cuando puede haber cierto número de personas con quienes socializamos, trabajamos o tal vez hasta convivimos, que son gay o lesbianas al mismo tiempo, muchos homosexuales se pasan la vida escondidos “en el closet”, temiendo que la homofobia destruya sus relaciones familiares, su amor propio o hasta sus mismas vidas. Por desgracia, la gente homofóbica se la pasa perpetuando ciegamente ideas falsas sobre los homosexuales que pueden llegar a ser muy hirientes.

Pasiva o activamente crea y consolida un marco de referencias agresivo contra los gays y las lesbianas, identificándoles como personas peligrosas, viciosas, ridículas, anormales, enfermas, depravadas, etc... Así se les marca un estigma específico que es el cimiento para las acciones de violencia política (desigualdad legal), social (exclusión y escarnio público) o física (ataques y asesinatos). Mientras que a lo largo del siglo XX los movimientos por la igualdad han conseguido importantes avances en los derechos de otros colectivos estigmatizados o excluidos, como las minorías raciales o las mujeres; la homofobia sigue perviviendo en la sociedad. Muestra de esta situación es que, por ejemplo; aún en muchos  países las relaciones homosexuales están penalizadas, se escuchan chistes morbosos, fuera de lugar y hasta actuaciones (movimientos, manera de hablar, etc...) supuestamente homosexuales; actitudes que en un homosexual es poco visible, sino se sabría quien es homosexual o no con tan solo observarlo.

La Real Academia se ha negado a incluir el término “homofobia” en el diccionario, tras solicitado varias veces por la comunidad gay y lésbica, pero sí se ha incluido  sin la petición de los homosexuales el significado de las palabras “homosexual, lesbiana” entre otras palabras ofensivas que denigra la sociedad homosexual del mundo. La homofobia tiene una larga tradición en la historia de la humanidad, no tiene un origen único, ni una cabeza visible, ni un objetivo, ni una razón histórica; está enraizada en diferentes culturas, épocas, clases sociales, instituciones. ¿Cómo combatirla?; He aquí algunos frentes:

Desde la Infancia: los niños aprenden lo que ven y oyen. En un hogar donde el padre y la madre (o uno de ellos) son  homófobos, donde se escuchan comentarios o insultos contra homosexuales, se está fomentando temprana y futura homofobia de los niños. Esto tiene dos graves consecuencias para ellos; si el niño o la niña tiene deseos homosexuales, se verá traumatizado y cohibido por ese ambiente hostil y será incapaz de poder asumir con naturalidad su deseo; además independientemente de su opción sexual, estaremos criando a un(a) futuro(a) homófobo y reproduciendo por lo tanto un sistema fascista. Los padres y madres deben tomar conciencia de esta situación.

Desde la Escuela: la escuela es un lugar fundamental de socialización y adquisición de valores; es imprescindible introducir en las escuelas programas educativos tolerantes con las diferentes opciones sexuales y críticas contra la homofobia y que las docentes se comprometan a esa misma crítica.

Desde el lenguaje: el lenguaje cotidiano está lleno de expresiones homófobas que traducen y legitiman ese estado de odio y agresión. Por ejemplo: puto( que verdaderamente significa un hombre homosexual que se prostituye), maricón (nexo vulgar entre los homófobos donde catalogan al homosexual afeminado), loca (cuya expresión significa una mujer desquiciada; la utilizan los homófobos para señalar gays afeminados, travestís y hasta transexuales), alin, trolo, travesaño, tortillera, etc...

Desde el mundo académico-científico: el discurso médico, tomó el relevo en el siglo XIX a la religión en la tarea de estigmatizar y reprimir ciertas opciones sexuales: de ahí nace a finales del siglo XIX la categoría  de homosexualidad como enfermedad, una de las raíces de la homofobia del siglo XX. Los discursos médicos, psiquiátricos, psicológicos, sociológicos y de la ciencia en general han notado hoy día que la homosexualidad no es algo específico, desviado, anormal o enfermizo.

Desde los medios de comunicación: la radio, la prensa, la televisión; transmiten continuamente imágenes y contenidos homófobos. Por ejemplo, cuando hay un asesinato, si el/la asesino(a) es homosexual, se incluye en el dato como relevante en el titular. Si es heterosexual se omite. Si un gay/lesbiana fue asesinado también se incluye el dato como relevante en el titular. Esa manera de dar una noticia es abiertamente homófoba y manipuladora. La radio y la televisión emiten chistes que hacen escarnio y burla de lesbianas y gays e introducen imágenes  pintorescas para ridiculizar a los homosexuales y lesbianas. La homofobia se está catalogando un daño social a sí mismo.

Algunos pueden necesitar ayuda profesional para quitarse el miedo a los homosexuales, así como algunos la necesitan para curarse el miedo a las alturas o a los elevadores, pero casi todos nosotros basta el deseo de examinar nuestros miedos para aliviarnos. El miedo nace de los mitos y de la ignorancia al tema y se les puede perder el miedo a los homosexuales si comenzamos a entender los mitos que rodean a la homosexualidad.
 
 


Regresar                     Próximo


1
1
Hosted by www.Geocities.ws

1