EL INTERNET EN EL MUNDO DE HOY
Vivimos en la era de las computadoras en que la comunicaci�n se
ha hecho m�s �gil con el uso del internet; sofisticadas redes de
inform�tica que transportan todo tipo de informaci�n de un extremo a
otro de nuestro planeta, en fracci�n de segundos.
Internet asemeja a un "rollo (informaci�n) que vuela"
entre nosotros, el cual tiene una dualidad probablemente un "tipo" del
aspecto de Dios y otro de las tinieblas; todo depende del usuario que
accese a esta super carretera de la inform�tica... Aunque esta
herramienta ha facilitado y optimizado la comunicaci�n permiti�ndonos
expandir el Evangelio de Jesucristo entre las naciones, llegando m�s
lejos; por el contrario, el enemigo tambi�n est� haciendo uso de este
medio para entorpecer mucho m�s la mente de las personas; por lo que
accesar a internet representa ciertos riegos:
- Nevgar en internet sin tener un "puerto seguro" (direcci�n
electr�ncia) a donde llegar podr�a causar inevitablemente que desv�es
tu atenci�n con respecto a lo que buscas realmente, como les ocurre a
muchos j�venes y adolescentes que tal vez por la simple curiosidaad
accesan; pero esoportuno alertarles sobre los "piratas" (t�picos
peligrosos) que se pueden encontrar a su paso en este oc�ano de la
informaci�n, como lo son la ciberpornograf�a, el ocultismo, rituales
sat�nicos, fanatismo de sectas, racismo nazi, entre otros.
Cuando conectes tu computadora al internet debes de tener una
direcci�n exacta del sitio web que tienes planeado visitar, como ya lo
dije antes, no navegues sin rumbo fijo; de lo contrario ser�s como un
barco a la deriva en pleno oc�ano que sin tim�n ni br�jula no sabe a
d�nde dirigirse siendo arrastrado por las corrientes marinas, lo m�s
probable es que naufrague si no recibe ayuda a tiempo.
A trav�z del internet con un solo "click" en el mouse, te permitir�
realizar desde operaciones financieras; comprar o vender bienes y
servicios con cargo a la tarjeta de cr�dito; conocer la cultura
oriental china en tu propio idioma sin tener que viajar all�; hacer
reservaciones todo para tu viaje de vacaciones o negocios; los juegos
de entretenimiento; escuchar m�sica en l�nea; transmisi�n en vivo de
noticias o eventos deportivos; consultar encuestas o resultados
electorales; chatear con personas de pa�ses lejanos; cuentas gratuita
de e-mail (webmail) personal; informaci�n sobre el clima y huracanes;
visitar p�ginas cristanas, esto y m�s encontrar�s en la red.
El arma m�s moderna que Satan�s est� usando para entorpecer la mente
humana es por medio de la ciberpornograf�a, la cual ha resultado el
gran negocio de personas sin escr�pulos (sus instrumentos) que sin
ninguna restricci�n legal ha expandido su mercado entre los usuarios
de internet, sin importar edad, sexo, religi�n, clase social o
nacionalidad; su �nico inter�s es atrapar la mente de los usuarios con
im�genes impropias conduci�ndolos a la adicci�n ciberpornogr�fica y
as� tenerlo como cliente distinguido de estos lugares "triple X" (XXX).
La ciberpornograf�a degrada, altera y contamina la idea natural del sexo
creado por Dios, transform�ndose en fornicaci�n, abuso sexual,
incitando a la satisfacci�n de los instintos.
El da�o m�s frecuente es causdo en las ideas y patrones de pensamiento
que se implante en las zonas m�s �ntimas de la mente del espectador.
El cerebro no puede rechazarlas; una vez grabada la im�gen y la
informaci�n, la persona queda obligada a recurrir siempre a ella. Es
sorprendente saber que aproximadamente durante el d�a entre el 15 y 20
por ciento de las visitas al internet se desplazan en busca de
material obsceno y por las noches se incrementa a un cincuenta por
ciento, revela un estudio de una importante universidad
norteamericana. El uso que le demos a la moderna tecnolog�a del
internet, como cristianos, implica responsabilidad delante del Se�or
sobre lo que vamos a difundir o buscar con precisi�n; no olvidemos que
rendirse, obedecer y abnegarse son elementos cruciales de una vida
dedicada a Dios, esto aplica tambi�n a�n para las legiones que
batallan contra el enemigo cibern�tico.
Tomado de la Revista Maranatha A�o III, Vol. 13