INFORMACI�N RECOPILDADA CON PERMISO DE LA EDITORIAL CARIBE (www.caribebetania.com),
Titulo en ingl�s: How Do We Know Jes�s Is God?
�
2000 por Ralph O. Muncaster. Publicado por
Harvest House Publishers.
A
menos que se se�ale lo contrario, todas las citas son tomadas
de la versi�n Reina-Valera 1960. Puedes comprar el libro
completo, es de la serie �Examine la evidencia� se intitula
��C�mo sabemos que Jes�s es Dios?�, en cualquier librer�a
cristiana.
�C�mo sabemos que Jes�s es Dios?
DETENGASE
Y PIENSE. Ninguna otra persona se acerca siquiera al vasto
impacto de Jes�s de Nazaret sobre el mundo. Incluso personas
que no creen su afirmaci�n de que es Dios en carne humana no
niegan su profunda influencia. La moralidad humana, los
sistemas legales del mundo, la evoluci�n de las naciones, y
toda fecha en la historia usa su tiempo en la tierra como
referencia. A��dase a esto el hecho de que de que un tercio de
los pobladores del mundo afirman ser �cristianos� con mil
millones de personas directamente afectadas hoy por las
ense�anzas de Jes�s.
La sola
magnitud de tal impacto es raz�n para preguntarse
si, en efecto, dios intervino en el tiempo de Jes�s en la
tierra.
Suponga que las afirmaciones de miles de
millones de cristianos y siglos de investigaci�n son verdad.
Suponga que hay una vida eterna. Suponga que la �nica manera
de conocer qu� uno puede lograr es mediante una relaci�n
personal con Jes�s. Suponga que Dios trata de alcanzarnos a
todos aqu� en la tierra para ayudarnos a mejorar nuestra vida
diaria. Si tales alegatos son ciertos, determinar el papel de
Jes�s es sin duda la cuesti�n de mayor importancia que uno
debe comprender en la vida. Es m�s importante que las pr�ximas
vacaciones, m�s importante que el pr�ximo juego de golf, e
incluso m�s importante que el pr�ximo cheque de pago. Es
incre�ble que alguna persona no se tome el tiempo por lo menos
para �verificarlo�.
Afortunadamente Dios nos ha provisto de
m�s evidencia sobre Jes�s y su papel que de cualquier otro
evento en la historia humana. No necesitamos aceptarlo por fe
ciega. Incluso as�, como la aceptaci�n de cualquier hecho
hist�rico o creencia religiosa, la decisi�n �ltima de seguir a
Jes�s requiere un paso final de fe.
Evidencia en documentaci�n
El cargo del escriba jud�o era uno de
los trabajos m�s exigentes y apreciados de los tiempos
b�blicos. Despu�s de prepararse por a�os, se les permit�a a
los escribas ejercer su profesi�n solo despu�s de cumplir los
treinta a�os. A menudo se les llamaba doctores de la Ley, y
trabajaban junto con los sacerdotes jud�os en la ense�anza de
la Ley.
Reglas para copiar las escrituras
1
Copiar las Sagradas Escrituras era una
responsabilidad seria. Era tan importante la reproducci�n
exacta que los escribas del Antiguo Testamento estaban
obligados a adherirse a reglas exigentes cada vez que copiaban
un manuscrito:
1.
Rollos: se exig�a papel especial, tinta, y preparaci�n de la
superficie.
2.
Especificaciones estrictas: n�mero espec�fico de columnas,
treinta y siete letras por columna.
3. Uso de
rollo maestro: no se permit�a copiar de una copia.
4. Cada
letra: confirmada visualmente. No escritura de frases.
5.
Distancia entre letras: verificada con un hilo.
6.
Alfabeto: cada letra contada y comparada al original.
7. Letras
por p�gina: se las contaban todas y se las comparaban con el
rollo maestro.
8. Letra
en la mitad del rollo: se verificaba que fuera la misma como
en el rollo maestro.
9. Un
error: se destru�a el rollo, si estaba destinado a ser rollo
maestro.
Los rollos del
Mar Muerto
Cualquier duda
respecto a la transmisi�n exacta de los manuscritos qued�
borrada en 1974 con el descubrimiento de cientos de rollos
sepultados en cuevas por casi dos mil a�os. Muchos se
escribieron antes del 100 a.C. La comparaci�n de los libros
b�blicos con copias jud�as recientes muestra que virtualmente
no hay ning�n cambio.
Escritos no
b�blicos del primer siglo
Muchos no
se dan cuenta de la sustancial cantidad de escritos cristianos
antiguos no b�blicos acerca de Jes�s. Adem�s de los miles de
fragmentos y cartas que se refieren a Jes�s, se han hallado
otros manuscritos antiguos que no reun�an los requisitos para
incluirlos en el Nuevo Testamento. El Evangelio de Tom�s
contiene ciento catorce dichos atribuidos a Jes�s. Se hall� en
Egipto en 1946, y probablemente lo escribieron los gn�sticos,
que segu�an una filosof�a pervertida condenada por los
ap�stoles. Recientemente se hall� tambi�n en Egipto un
Evangelio de Pedro que data de principios del siglo
segundo. El escritor se identifica como Sim�n Pedro y relata
eventos desde el juicio de Jes�s hasta la resurrecci�n. Un
acr�stico hallado en dos lugares en Pompeya (destruida en el
79 a.C.) contiene simbolismo interesante. Se refiere a Jes�s
como �el sembrador�, referencia com�n en su tiempo. Su deidad
se simboliza mediante una serie de alfas y omegas separadas
por una �T� (o cruz). La palabra tenet que significa
��l sostiene�, forma una cruz central. Este acr�stico
probablemente dio algo de solaz (consolaci�n) a los muchos que
sufr�an extrema persecuci�n en ese tiempo.
�Realiz� Jes�s milagros?
Casi nadie que estudia la evidencia pone
en tela de duda la cuesti�n de que Jes�s realiz� milagros,
excepto, por supuesto, quien no cree que los milagros son
posibles, para empezar.
�Ocurren los milagros?
Por definici�n los milagros son eventos
sobrenaturales, o cosas que no se pueden explicar
razonablemente por las leyes naturales de la ciencia. Negar
los milagros es como negar a Dios. Los esc�pticos (que no cree
o afecta no creer) recalcitrantes (aferrado a una opini�n o
conducta, obstinado) se enorgullecen al insistir que cualquier
cosa que se clasifica como milagro tiene una explicaci�n
natural. El problema, dicen, es solamente que no hemos hallado
la respuesta todav�a, y citan cosas que se comprenden hoy y
que hace mucho tiempo que consideraban milagros. Pero aun si
rechazamos los miles de milagros que se documentan
actualmente, nadie puede negar la existencia del mundo, que
requiri� por lo menos un milagro de creaci�n al principio.
Alberto Einstein, uno de los m�s grandes esc�pticos del mundo,
a la larga acept� la existencia de un tipo de Dios.
Virtualmente todos los cient�ficos bien informados aceptan hoy
como un hecho sus ecuaciones de la relatividad general que
demostraron su punto. La Biblia dice que
<<no tienen excusa
>>(Romanos 1:20).
En los d�as b�blicos hab�a mucho menos
escepticismo respecto a los milagros. La cuesti�n m�s grande
era qui�n era el responsable por esos milagros, Dios o
Satan�s. La Biblia indica que ambos son capaces de
<<se�ales y prodigios
>> milagrosos. Seg�n la Biblia, incluso los milagros de
<<bien
>> pueden ser causados por Satan�s, quien se disfraza
como <<�ngel de luz>>
(2 Corintios 11:4). Los milagros de Jes�s difieren en que
fueron realizados para glorificar a Dios.
Los cr�ticos de
Jes�s han reconocido sus milagros
Aunque los enemigos de Jes�s trataron de esconder la
resurrecci�n, que era la prueba m�xima de la deidad de Jes�s,
no negaron que Jes�s obraba milagros. La evidencia dentro e
incluso fuera de la Biblia es extensa: