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No
sé por qué
Es
difícil explicar el gusto por una determinada marca de autos. Y a
quienes no les interesan los autos les puede resultar incomprensible
y hasta descabellado, sobre todo a las mujeres.
Pero cuando un varón nace en la Argentina, seguramente le hes asignado
un color de camiseta de fútbol desde su primer día de vida, e incluso
desde mucho antes.
Si además ese varón llega a una familia "tuerca", y fundamentalmente
de Buenos Aires, es muy probable que también se le imponga una marca
de autos; y aquí no hay mucho para elegir: Ford o Chevrolet.
Yo no sé muy bien cómo ni porqué soy de Chevrolet, pero haciendo memoria
puedo llegar a alguna conclusión.
Crecí mirando series de televisión con autos como protagonistas, mis
primeros garabatos tuvieron cuatro ruedas y mis colecciones siempre
fueron "de carrera". Es más, hoy en día mi habitación se parece más
a un garage que a un dormitorio.
Aún recuerdo las tardes en el taller de mi abuelo, respirando gas
oil a cada paso, rodeado de moles de metal con el logo de Chevrolet
en el frente.
Cuando el Lolo me llevaba a pasear en su Coupé Chevy Serie
2 amarillo Daytona con franjas negras.
O cuando acompañaba a mi papá a trabajar en la pick up C-10 verde.
Mil veces escuché de boca de mi viejo la historia del "Chevrolet ´40
negro con tapizados rojos", es que ése fue su primer auto y para uno es imposible
olvidarlo, como al primer amor. Además, en diapositivas, conocí
a la camioneta Chevrolet Apache con la que mis viejos veraneaban hace
30 años...
Y no me olvido de la Coupé Chevy azul de mi tío, ésa que me deslumbró
porque "tenía luces en el interior de las puertas".
¿Será por todo esto que soy de Chevrolet? O porque se me eriza la
piel cada vez que voy a la tribuna 15 del Gálvez a alentar a cuanto
piloto corra con la marca en el TC.
No sé por qué será, pero de lo que estoy seguro es que en agosto
de 1998 hice realidad uno de mis sueños. Y hoy trato de saber por
qué le pasan estas cosas a los hombres mientras voy al volante de
mi Coupé Chevy Serie 2 amarillo Daytona con franjas negras, casi igualita
a la del Lolo, mi abuelo...
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