"LA EDUCACION SEXUAL PARA ESTUDIANTES
CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES"
La capacidad de expresar, entender
y comunicar nuestras necesidades sexuales de manera adecuada es un derecho
básico. Desafortunadamente la identidad sexual no puede considerarse
como una característica innata de nuestra personalidad y necesitamos
educación al respecto porque tanto la instrucción recibida
como la experiencia adquirida nos habrá de permitir ampliar nuestro
repertorio y lograr así una imagen sexual positiva. Los programas
de educación sexual en las escuelas públicas deberían,
por lo tanto, proporcionar recursos de información para todos los
estudiantes adolescentes que estén tratando de encontrar su identidad
sexual.
A pesar de la oposición pública
actualmente en los Estados Unidos, existe una necesidad apremiante de establecer
programas de educación sexual en nuestras escuelas particularmente
cuando se trata de estudiantes con necesidades educativas especiales como
autismo, problemas de aprendizaje, impedimentos mentales de nivel educable
y trastornos moderados de conducta entre otros, ya que ellos carecen del
conocimiento adecuado respecto a su propia identidad sexual en comparación
con sus compañeros de escuela no discapacitados (Smigielski &
Steinmann, 1981). A este respecto, el psicólogo y educador sexual,
Sol Gordon (1973) hizo el siguiente comentario:
"Los estudiantes con necesidades
educativas especiales poseen las mismas emociones e impulsos sexuales que
sus compañeros no discapacitados pero lamentablemente carecen del
conocimiento adecuado lo que les coloca en una situación en desventaja
y a pesar de toda la "experiencia" que posean, son el segmento más
vulnerables de nuestra población en el aspecto relacionado con el
tema de la explotación sexual y la patología del mismo."
(página 351)
Los estudiantes con autismo, dificultades
de aprendizaje, problemas de comportamientos o impedimentos mentales no
severos, sienten la misma curiosidad sexual emergente que sus compañeros
sin discapacidad pero debido a las condiciones asociadas con su específica
discapacidad generalmente éstos encuentran problemas de carácter
social no típicamente encontrados en la mayoría de estudiantes
jóvenes no discapacitados (White, 1985), como por ejemplo:
Tienen grandes dificultades al relacionarse
socialmente con sus compañeros (Gresham & Reschly, 1986).
Sus compañeros no discapacitados
les consideran de bajo nivel mental (Dudly-Maring & Edmiaston, 1985).
Tienen una conceptualización inferior
en cuanto a problemas de salud se refiere (Noland, Riggs, & Hall, 1985).
Sufren rechazo por parte de sus profesores
(Baugh, 1984).
En vista de la iniciativa existente para
integrar a los estudiantes con necesidades educativas especiales en colegios
ordinarios, los obstáculos antes mencionados toman un matiz mayor
ya que los estudiantes con éstas necesidades educativas frecuentemente
estarán en contacto social en una manera más pública
que previamente anticipado. Por lo tanto, la implementación de una
instrucción sexual adecuada e individualizada deberá ser
parte integral de un esfuerzo del programa de educación general
para aclimatizarlos a una integración total social. Como comentó
un escritor:
"La educación sexual
ayuda a los estudiantes con necesidades educativas especiales a aceptar
responsabilidad por sus propios actos fomentando en ellos la madurez en
forma muy positiva y esto les ayuda a rechazar el concepto erróneo
de que no son dignos de ser amados o que nunca podrán mantener una
relación sexual satisfactoria; después de todo la salud sexual
es sólo una parte de nuestra salud general que necesitamos para
preparar a nuestros jóvenes en esta vida." (McNab, 1978 página
301)
La educación sexual, por lo tanto,
requiere un esfuerzo inmenso mutuo para facilitarles todo el conocimiento
necesario que les ayude a entender su desarrollo natural pero antes de
lograr este objetivo debemos familiarizarnos con las estrategias típicas
asociadas con la educación sexual.
ESTRATEGIAS DE
ENSEÑANZA
Al tocar el tema de la educación
sexual con estudiantes con necesidades educativas especiales entramos a
un mundo curricular totalmente distinto al que encontramos cuando enseñamos
matemáticas, lectoescritura u otras materias. Por ello debemos examinar
nuestro propio sistema de valores morales para presentar el material del
caso en una manera libre de discernimientos (Reed & Munson, 1976) ya
que en muchos casos las actitudes transmitidas a los estudiantes acerca
del sexo tienen un mayor impacto que el contenido del mismo. (Gordon, 1973)
La Asociación Norteamericana para la Salud, la Educación
Física y la Recreación (conocido bajo las siglas AAHPER en
inglés) en cooperación con la Administración sobre
Educación Sexual para los USA (SIECUS) sugiere tener en cuenta las
siguientes pautas al enseñar programas de educación sexual:
Recordar que la edad cronólogica
del alumno es el mejor pronóstico de interés sexual para
los estudiantes con necesidades educativas especiales.
Evaluar y modificar cuidadosamente todo
material pedagógico antes de su implementación con niños
y jóvenes con necesidades educativas especiales.
Considerar de una manera muy cuidadosa
los valores morales de los estudiantes con necesidades educativas especiales
ya que podrían ser diferir con los de la profesora.
Escuchar cuidadosamente y no simplemente
ofrecer información sexual.
Preparar y modificar el contenido de cualquier
información para que ésta cumpla con el interés específico
y necesidades individuales de la persona con necesidades educativas especiales.
Evitar hacer comentarios o usar expresiones
prejuiciadas en base a creeencias personales.
Las investigaciones han demostrado que
los estudiantes con necesidades educativas especiales de alta incidencia
son curiosos, tienen un deseo inalcanzable de enterarse de muchas cosas
y necesitan, por lo tanto, del respaldo de una persona con un alto nivel
de sensibilidad que les proporcione una información correcta (Block,
1972) ya que al igual que sus compañeros no discapacitados, éstos
estudiantes pasan por una etapa de crecimiento y desarrollo sexual natural
y aún cuando su estilo de aprendizaje sea diferente ambos experimentan
necesidades afectivas de la misma manera.
Cuando elaboremos un programa de educación
sexual, debemos tener en cuenta los siguientes puntos básicos (Payne,
Polloway, Smith, & Payne, 1981, página 315):
Enseñaza.
Proporcionar una información adecuada para el desarrollo de los
estudiantes. Existe un folleto elaborado por Fisher, Krajicek, y Borthnick
(1974) y publicadas por AAHPER y SIECUS (1971), así como artículos
como Sobre tu Sexualidad (Calderwood, 1979) de mucha utilidad.
¿Cuándo
comenzar a enseñar? Iniciar la instrucción antes
que comienzen las dificultades -- en el período pre-pubertad --
e integrar con espontaneidad información de tipo sexual en la instrucción
regular incluyendo asuntos de interés en una manera apropiada.
¿En qué
lugar enseñarla? El aula de clases es el lugar más
adecuado para este tipo de instrucción, salvo en aquellos casos
en que se trate de detalles anatómicos y sus funciones específicas
en donde una asesoría individual sería mucho más recomendable.
Recordemos que la mayoria de malentendidos sobre la sexualidad ocurren
cuanto el tema es ignorado tanto en casa como en la escuela.
¿Cómo
enseñarla? Debemos ser francos, directos, específicos,
instructivos y evitar el proselitismo al responder las preguntas y comentarios
de los estudiantes.
Al preparar un programa de educación
sexual debemos reconocer los intereses, preguntas y necesidades individuales
de los estudiantes porque la finalidad de un programa de educación
sexual estará basado en sus propias preocupaciones y si no cumplimos
con este criterio, el interés del estudiante se desvanecerá
y el programa fracasará. Para tener éxito debemos ampliar
las oportunidades comunicativas del estudiante y proporcionarles respuestas
favorables (Reich & Harshman, 1975) lo cual podemos establecerlo mediante:
Un inventario de intereses.
Evaluaciones de necesidades individuales.
Casilleros confidenciales para el estudiante.
Asesoría de grupo o en forma individual.
Presentaciones formales en el aula (Payne
et al., 1981).
Al seleccionar materiales específicos
debemos ser conscientes de las aptitudes específicas del estudiante,
ya que por ejemplo, el estudiante con impedimento mental requerirá
un ritmo de lenguaje y presentaciones más concretas que el estudiante
con problemas de aprendizaje o trastornos de comportamiento (Sbindell,
1975). Las características personales que posee un buen profesor
de educación sexual son las siguientes:
Credibilidad:
Ganarse la confianza y respeto de los estudiantes y mantener su atención
en el tema.
Conocimiento:
Conocer el tema al dedillo y presentar el material en una manera abierta
y franca.
Confianza:
Fomentar, en los estudiantes, el sentimiento de que pueden comunicarse
con libertad y abiertamente con una figura de autoridad.
Aceptación:
Aceptar las diferencias individuales de otras personas.
Accesibilidad:
Comunicar a los estudiantes libertad para expresar sentimientos altamente
privados a una persona de autoridad.
Flexibilidad:
Ayudar a resolver problemas con un estudiante de una manera no rígida.
Autenticidad:
Mantener una postura sincera hacia el estudiante.
CONCLUSIÓN
Actualmente existe muchísima
oposición a los programas de educación sexual de estudiantes
con y sin necesidades educativas especiales en las escuelas públicas
norteamericanas. Sin embargo, a pesar de la ausencia de estudios empirícos
que determinen el éxito o fracaso de los esfuerzos que conlleven
la enseñanza de educación sexual, existe un concenso general
dentro de nuestra sociedad a favor de la educación sexual en nuestras
escuelas. Existe un alto índice de estrés asociados con el
virus AIDS y el alto riesgo que corren los estudiantes con necesidades
educativas especiales (Black, 1986) una razón muy importante para
incluír un programa de instrucción elaborada por profesionales
del ramo de la salud, administradores de escuela, padres de familia que
les ayude a obtener un conocimiento de sexualidad apropiado y prepararlos
para obtener una madurez sexual satisfecha y socialmente productiva (Smigielski
& Steinmann, 1981). La educación sexual deberá ser un
piedra angular en un curriculum pertinente, pedagógico y funcional.
En las palabras de un investigador:
"Tradicionalmente, la enseñanza
de educación sexual a estudiantes con necesidades educativas especiales
ha sido rechazada debido a las actitud negativa que nuestra sociedad tiene
hacia las personas con discapacidades, así como la aprensión
existente de los padres de familia acerca del significado de comportamientos
sexuales aceptables o no aceptables en nuestra sociedad. Sin embargo, el
Acta para la Educación de Estudiantes con Discapacidades de 1974
(IDEA) ha proporcionado a los padres de familia y a los profesionales con
un arma sumamente efectiva para colocar presión en los programas
locales, estatales y federales existentes y designar fondos monetarios
para la elaboración de programas de instrucción sexual. Es
nuestra responsabilidad, como padres de familia y como profesionales velar
porque no sean olvidadas las necesidades sexuales de las personas necesidades
especiales. (McNab, 1978, página 301)."
REFERENCIAS
AAHPER, (1971) A resource guide
in sex education for the mentally retarded. New York: SIECUS.
Baugh, R.I. (1984) Sexuality education
for the visually and hearing impaired child in the regular classroom. Journal
of School Health, 54, 407-409.
Black, J., (1986) AIDS: Preschool and
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Dudly-Maring, C.C. & Edimiaston,
R. (1985). Social status of learning disabled children and adolescents:
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Fischer, H.L. Kracekc, M.J., &
Borthnick, W.A. (1974) Sex education for the developmentallly disabled.
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Gordon, S. (1973) Missing in special
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Gresham, F.M. & Reschly, D.S. (1986).
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McNab, W.L. (1978). The sexual needs
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Noland, M.P., Riggs, R.S., & Hall,
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