Si como dice una frase popular basada en un libro muy famoso "somos
el producto de todo lo que aprendimos en la guardería," entonces
estoy convencida de que la primera persona que me familiarizó con
las palabras "terror y dominación" fué una de mis compañeritas
llamada Robin. Esta chica era el "terror ambulante" (o lo que llamamos
en inglés "bully") ya que horrorizaba a las profesoras, causaba
consternación en el recreo, y era temida y evitada por todos los
estudiantes en la escuela. Las cosas llegaron a tal extremo que si algo
no marchaba bien detro o fuera del aula --ya fuese un cambio de temperatura,
juguetes rotos, o incluso que alguien tuviese sarampión-- siempre
le echabamos la culpa a la pobre Robin. Aunque ella sólo tenía
cinco años presentaba muchas de las características de un
estudiante con problemas de conducta pero las profesoras al verla venir
comentaban en voz baja: "Ahí viene la pequeña Atila."
No recuerdo cuando fúe la última vez que ví a Robin
pero pienso que en realidad ella era tan sólo una chica activa,
enérgetica, traviesa que que quizá el temor existente en
nuestra inmaginación la transformó en un pequeño gigante
Hace varios meses tuve la oportunidad de conocer y trabajar directamente
con dos adolescentes con autismo de secundaria en una escuela pública
cerca de mi casa, llamados Jenny y Robert y ambos me han ayudado, ahora
más que nunca, a entender perfectamente que el autismo puede ser
más pequeño de lo que nos inmaginamos. Hace unos meses, Jenny
(de 14 años), compartió conmigo la frustración que
siente cuando todos automáticamente asumen
que cualquier comentario que ella dice o hace es causado por su autismo.
Un día llorando en la cafetería me dijo: "Profesora Spanglet,
mi mamá siempre me dice que el autismo mío es mucho más
grande que yo …" se me aguaron los ojos al verla llorando desconsoladamente
y sus comentarios me hicieron pensar que a veces no tenemos idea el poder
hiriente que tienen algunas de nuestras palabras. Más tarde, hablando
con Robert, mi otro estudiante, me dijo: "Profesora Spanglet, yo no
sabía que podía tener una personalidad "normal" y el síndrome
de Aspergers al mismo tiempo. ¿Usted cree que mi mamá me
permitirá quedarme con ambos?"
Como padres y profesionales debemos ser muy cuidadosos al asumir actitudes
ya que pueden darle al autismo un impacto mayor del necesario e inconscientemente
podemos oscurecer el conocimiento que un estudiante tiene de su personalidad
y sus talentos. No estoy sugiriendo bajo ningún concepto que el
autismo es una discapacidad que no conlleva retos y frustraciones -- porque
bien saben que lo es -- sino que debemos analizar su tamaño actual
y mantenerlo dentro de esos parámetros. A continuación describo
algunos de los mitos que hemos creado en relación con el autismo
así como algunas sugerencias para contrarrestar los malentendidos.
Es importante analizar la forma en que hablamos de las personas que tienen
dificultades con la integración social. La frase "deterioro social"
en autismo es a veces engañosa ya que implica que la razón
por la que los intercambios sociales son inapropiados debe atribuírse
en su totalidad a la persona con autismo. Es imposible observar un "deterioro
social" en una persona que está sola o que eluda la compañía
de otros. Soy consciente de que establecer y mantener interacciones sociales
supone un reto importante para las personas con autismo y que precisamente
una de las características definidas del autismo es la dificultad
que presentan en este terreno, pero debemos entender que los niños
con autismo son tan sólo una de las partes que participan en una
relación por loq ue el "deterioro social" sólo será
causado por ellos en parte. La definición de la misma palabra "social"
implica a más de una persona y cualquier "deterioro social" es por
lo tanto compartido igualmente por todas las personas. Me inclino a pensar
que el "deterioro social del autismo" tiene una doble vertiente: por un
lado tenemos el síndrome de autismo en una persona y por el otro
lado encontramos errores bien intencionados hechos por otra persona en
sus esfuerzos por relacionarse con el estudiante con autismo. Son estos
"errores" los que contribuyen a aumentar el "tamaño" del autismo.
Un error común es el de atribución de causa, es dcir, afirmar
que casi todo lo que el estudiante hace o dice se debe al autismo. El peligro
aquí reside en que otros factores tales como la personalidad del
estudiante o su edad pasan por desapercibidos o simplemente son ignoradas.
Por ejemplo, decir que "Sarah Jessica dibuja muy bien -- pero bueno, TODOS
las personas con autismo dibujan bien…" en vez de decir "Sarah Jessica
es artista, lo heredó de su tío Andrew." Si yo fuera Sarah
Jessica, preferiría que mis talentos artísticos fuesen atribuídos a otros miembros de mi familia y no a mi autismo.
Por otra parte, los niños y adultos con autismo a menudo perciben
a las personas y a las situaciones de forma diferente y esto les lleva
a dar respuestas que son lógicas dentro de su punto de vista, pero
que causan confusión a otros. Mirándolo desde un punto de
vista social, nosotros malinterpretamos las motivaciones que existen detrás de las respuestas o comportamientos de un estudiante y respondemos con consecuencias que no tienen sentido alguno para el estudiante. ¿El resultado? Otro error que cometemos y por el que nos confundimos unos y otros haciendo del autismo un reto AÚN más grande.
Es entonces una buena idea considerar lo siguiente para mantener al autismo
de su manera actual y correcta:
"El autismo a lo mejor no es tan grande como nos lo imáginabamos."
La Dra. Lorna Wing en su charla durante la conferencia interancional de
autismo en Skive, Dinamarca mencionó varios factores que pueden
influir en la descripción clínica del autismo. Estos factores
incluyen, pero no están limitados, a la edad, género, personalidad, temperamento, educación y medio ambiente de la persona. Junto a factores que no podemos controlar o influenciar - como el género,
el temperamento existen tambien otros factores que podemos controlar directamente por ejemplo la educación y el medio ambiente y al controlar estos elementos inmediatamente limitamos el tamaño del autismo.
"Las actitudes crean ambientes." El Dr. Hans Asperger describió
a los niños que más tarde llevariían su etiqueta como:
"… sorprendentemente sensibles a la personalidad del profesor" (página 48). Más que el color, el papel de la pared, la decoración o dimensión de las casas, más que las mesas el tamaño del aula, o el presupuesto en las escuelas, las actitudes son las que hacen el ambiente. Una buena actitud proporciona esfuerzo potencial para grandes resultados y minimiza el "tamaño" de la discapacidad.
En los Estados Unidos, los infantes de la Marina utilizan una frase durante
el reclutamiento de sus candidatos que se traduciría más
o menos así: "Estamos buscando algunos hombres buenos" y
si aplicamos este dicho al campo del autismo, ¿podríamos
decir cuáles son las características que tienen los "hombres
buenos" y qué consideramos normales?
Hace pocto alguien me preguntó que tipo de características
buscaba yo en las profesoras de mis hijas y sin pensar les comenté:
"Creatividad y buen sentido de humor." Creo que muchas personas
con autismo me dirían lo mismo. Una encuesta realizada con estudiantes
autistas de alto funcionamiento reveló que ellos valoran muchísimo
la amistad de las personas con sentido de humor (Mesibov & Stevens,
1990). Temple Grandin, Ph.D. (1995) en su libro "Thinking in Pictures"
dice: "Cuando crecí, las personas que más me ayudaron
fueron siempre aquellos tipos inventivos y poco convencionales" (página 98). Al mismo tiempo, Hans Asperger (1944) escribió: "Estos niños pueden ser guiados y enseñados, pero sólo por aquellos que les proporcionen verdadero entendimiento y afecto genuino, personas que sean amables y que tienen un buen sentido de humor." (página 48).
El humor y la creatividad son factores críticos en el progreso
y desarrollo de cualquier estudiante. El humor es una forma de creatividad
y ambos factores son generalmente encontrados en la misma persona. Las
personas creativas tienen una amplia definición de lo que es correcto
y saben cuando están ante un comportamiento o conducta "inapropiada." Estas personas automáticamente distinguen y entienden los comportamientos que son realmente un problema y los que no lo son. Es decir, que a través de los ojos de la creatividad y el humor el autismo parece ser mucho menor de lo que es.
"Hay un arte a la atribución." Algunos de los síntomas
atribuídos al autismo son similares a los síntomas de cualquier
ser humano. Antes de explicar los comportamientos -- positivos y negativos
-- debemos mirar la persona y su personalidad. Muchos comportamientos corresponden a una edad determinada. Es importante considerar si una respuesta refleja la personalidad del estudiante o sus preferencias personales. Al hacerlo
podemos reconocer que el autismo no es la causa del talento, comportamiento,
o preferencia personal sino que el autismo es lo que hace que el rasgo
se intensifique, sea extremo o extraordinario. Un comportamiento que sin
lugar a duda es reflejo único del síndrome de autismo puede
hacer más extremo o minimizarse por la personalidad del estudiante
o su temperamento. De todas formas, el autismo siempre termina jugando
un papel más pequeño cuando lo analizamos en combinación
con otros factores.
En resumen, el "tamaño" del autismo es generalmente determinado
por dos factores muy importantes: (1) la severidad de un trastorno neurológico en una persona y (2) la percepción del trastorno por otra persona. Pensando que el autismo es en gran parte un "trastorno o deterioro social" y los deterioros sociales son "compartidos" no me sorprende nada que el cambio del autismo dependa de más de una persona. Aunque no podamos controlar la severidad del autismo, podemos trabajar al unísono para obtener un mejor entendimiento de su tamaño. Es decir:
Podemos reconocer que a pesar de todos los factores y circunstancias que
lo rodean, el autismo puede ser más pequeño de lo que creíamos.
Podemos construir actitudes positivas en los ambientes de aprendizaje,
tanto en casa como en la escuela.
Podemos fomentar la creatividad, en otros y en nosotros mismos, y finalmente,
Podemos pensar si un síntoma se puede atribuir al autismo o forma
parte de otras variables del sujeto.
Al fijar nuestra atención e incluír todos estos factores
que contribuyen a la formación de una persona, a lo mejor colectivamente
podemos reducir un síndrome y llevar al máximo el potencial
de nuestros hijos y estudiantes.
REFERENCIAS
Asperger, H. (1944). Dic 'Autistischen Pscyhopathern' im Kindersalter,
Archie fur Pscychatrie Und Neruenkrankhieten, 117, 76-136. Translated by
Uta Frith, Autistic psychopathy in childhood. In U. Frith (Ed.)
Autism and asperger syndrome (37-92). New York: Cambridge University Press.
Grandin, T. (1995). Thinking in pictures. New York: Doubleday.
Mesibov, G.B. & Stephens, J. (1990). Perceptions of popularity
among a group of high functioning adults with autism. Journal of autism
and developmental disorders, 20 (33-43).
Wing, L. (1995) Syndromes in the autistic spectrum. Paper presented
at the international conference on autism and development, Skive, Denmark.