"Defendiendo los Intereses de Estudiantes con Necesidades Educativas Especiales"
Si algo bueno he aprendido en esta vida es como defender eficazmente los derechos de mis dos hijas y aunque falta tiempo para que se gradúen soy consciente de que en cualquier momento tendré que reunirme con administradores, educadores, psicólogos, fisioterapeutas, fonoaudiólogas y otros profesionales del distrito escolar para intercambiar ideas o simplemente para sugerirles que utilizen métodos distintos. Esto significa que no puedo bajar la guardia y por lo tanto trato de mantenerme al día en todo lo relacionado con las legislaciones locales y federales que amparan la educación especial en mi país para de esta manera poder utilizarlas, acomodarlas e individualizarlas a favor y nunca en contra de mis hijas. Soy de naturaleza apasionada en todo lo que hago y a veces me meto en camisas de once varas ya que de vez en cuando me encuentro cara a cara con un grupo de profesionales que aunque bien intencionadas no dan su brazo a torcer. Sin embargo, después de muchas negociaciones y compromisos de ambos lados al final siempre consigo todo lo que mis hijas necesitaban.
Desde el momento en que nuestros hijos nacen hasta el día en que cesen de vivir bajo nuestra tutela, automáticamente nos convertimos en sus defensores acérrimos y de vez en cuando nos sorprende la versatilidad con que desempeñamos diferentes papeles de acuerdo al guión de la novela. Con el transcurso del tiempo nos damos cuenta de que la mayoría de los profesionales asignados al equipo multidisciplinario por una razón u otra cambiarán pero nosotros, sus padres, permaneceremos incansables a su lado vigilando todo lo relacionado con el proceso educativo y proporcionando toda la información correcta y necesaria para la actualización de expedientes médicos, sociales y académicos. Constantemente buscamos cambios inmediatos, mejoras repentinas, progreso inconmensurable, excelente calidad de programa y servicios pero más que nada deseamos un compromiso incondicional y a largo plazo de todas aquellas personas que trabajan con nuestros hijos; es por ello que antes de lograr todos estos objetivos debemos evitar menoscabar la importancia de los demás e impedir que se sientan a la defensiva y resistan nuestros esfuerzos; es decir, debemos convertirnos en buenos comunicadores y defensores efectivos. Si me lo permiten entonces, me gustaría compartir con ustedes algunas de estas estrategias o "trucos" y espero que les ayude en su lucha por obtener un buen programa educativo para todos sus hijos.