Antes de comenzar con el texto, creo necesario comentar a grandes
rasgos el surgimiento de éste, con el fin de una mejor comprensión
del trabajo.
Todo comenzó una tarde de agosto de 1998 mientras llovía,
quise dibujar algo, y mientras lo hacía fue surgiendo un personaje
alto, delgado, usa anteojos de pasta y bata de laboratorio. Un químico.
Al estar lloviendo, lo proveí de un paraguas. Me llamó la
atención la simpleza del dibujo y le dí un título:
"Químico y lluvia". Muy sencillo también.
Posteriormente, en el mes de octubre, hablaba yo con una persona
cuyos problemas personales habían rebasado ya su hasta el momento
escasa sociabilidad. Me dieron ganas de escribir unas líneas sobre
la soledad voluntaria, y al hacerlo, recordé la mirada triste del
químico bajo la lluvia, y escribí, pues, también algo
sobre la lluvia. Al contar este último con texto e ilustración,
hice también la que llamé "Químico y soledad",
en la que aparece el mismo personaje, sólo que ahora aparece en
la situación que se indica.
Continúa siendo el mismo, ayudado en que en el momento de
ilustrarlo me encontraba yo estudiando dicha materia.
Al ver ambos textos con sus ilustraciones, decidí continuar
la misma línea con los diferentes sentimientos humanos, representados
a través del mismo personaje, el Químico, e incluyendo las
reflexiones que yo hacía sobre dichos sentimientos. Para ello, doté
a mi personaje de una personalidad claramente definida, que pudiera conjugar
en su persona todos los estados de ánimo que en adelante representaría.
Para continuarlo seguí también la técnica
de ilustrar mientras estudiaba, para tener una idea más clara y,
por qué no decirlo, para tomar un descanso mientras lo hacía.
Así se completaron los seis incisos, sus textos e ilustraciones,
cabe señalar que algunas de ellas fueron desechadas, aunque con
esto por supuesto que no quiero decir que las que se seleccionaron sean
del todo buenas o de un gusto artístico exquisito, puesto que más
que con visión artística, las hice con visión sentimental.
Mi personaje no tiene nombre propio. Llamémosle pues, tan
sólo el químico en el cual a través de su persona
intento representar algunos sentimientos humanos.
De esta forma, al concluir el trabajo, quedaron comentados y representados
cada uno de los sentimientos que incluí, así como ilustrados
por medio de mi personaje, el cual, como hemos visto, tomó una profesión
y personalidad aleatoria, pero perfectamente definida.
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