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| Recuerdos sobre el cultivo del lino. EL LINO Es posible que el cultivo del lino se perdiera en la década de los sesenta, pero hasta esa época se había cultivado asiduamente y era, junto con la lana que se recogía de esquilar las ovejas, una de las dos fibras que se utilizaban para confeccionar en los telares diferentes prendas de uso cotidiano, así se confeccionaban sábanas, etc. Las mantas también se tejían en los telares, pero generalmente era de tiras de tela extraídas de restos de prendas usadas. Había telares en casi todos los pueblos. El lino se sembraba en zonas de regadío, en las huertas, ya que requería riego abundante. Una vez cultivada la planta se recolectaba, segándola, y se ataba en pequeños haces, con todas las plantas orientadas en la misma dirección. Se colocaba para su secado en posición vertical, posición que además facilitaba la caída de la semilla, la linaza. El paso siguiente consistía en "cocer" las plantas, para ello se metían en agua durante varios días en una zona de agua corriente, generalmente en la zona de "las puentes" del Espadañal. A continuación se ponía a secar al sol y una vez secado se transportaba para casa. Después se "mayaba", para ello se golpeaba con un "mayo" sobre un "poyo". El "mayo" era un tronco de roble manejable que tenía un asidero para manejarlo. El "poyo" era una piedra grande que en este caso servía para apoyar en él el lino y golpearlo. De esta manera se la daba a la planta un aspecto blando para poder ser posteriormente utilizada como fibra. Pero para llegar a este extremo se habían de realizar otras operaciones, como espadar, rastrillar, hilar, naspar, cocer en un pote grande con ceniza, lavar las madejas, devanar los hilos para hacer ovillos y finalmente tejer las prendas. NOTA: Es posible que en lo expuesto anteriormente haya errores, pues el autor hace uso de sus recuerdos infantiles, y no está seguro de que haya expuesto correctamente todo el proceso, o de que no se haya olvidado algo. |
| ©2004 F. Ramos | Atrás |