REFLEXIONES
SOBRE LA CRISIS MUNDIAL Y LA FUTURA PRESIDENCIA DE OBAMA
A fin de no perder la brújula
respecto de lo que está sucediendo en el mundo y precisar lo que con mucha
probabilidad habrá de acontecer en los próximos días digamos lo siguiente.
a) Orígenes
políticos y metafísicos de la crisis
Es totalmente ingenuo creer que
la crisis actual que viven los EEUU se haya debido exclusivamente -o aun
principalmente- a la vertiginosa caída en los precios de las propiedades
inmobiliarias y por lo tanto a la consecuente quiebra de las hipotecas. Aceptar
tal punto de vista, como hacen usualmente los diferentes personeros del
régimen, sería también aceptar dogmáticamente la hipótesis economicista en que
se ha acostumbrado a vivir el moderno, o aun diríamos, pues nos hallamos en
tiempos terminales, la hipótesis financista, al ser, justamente por
encontrarnos en la finalización de un ciclo, el factor más subsidiario de la
economía, el relativo a las finanzas y al dinero fiduciario (es decir el papel
impreso en colores), y no el trabajo, la tierra o el capital, el que actuaría
como el factor determinante principal sea de la economía como por extensión de
las demás actividades humanas. Según tal postura, acompañada habitualmente por
un conjunto de sofismas encargados de oscurecer la realidad a fin de que los
seres humanos se resignen a aceptar fatalmente las "explicaciones" de
los especialistas, las causas de las crisis económicas se encontrarían en las
mismas leyes autónomas de la economía y no en razones ajenas a tal disciplina
en tanto que tal dimensión se ha convertido para ellos en un absoluto, como el
Dios de una religión, capaz de explicarlo todo por sí mismo. Sería para ellos
un hecho fatal y cíclico que la economía atraviese por crisis y ascensos, de la
misma manera de lo que sucede con los ciclos vitales, pero nunca en ningún
caso, de acuerdo a lo que nos explican los aludidos especialistas, el sistema
que hoy nos rige habrá de fenecer.
Sin embargo ello no es así de
manera alguna. Razones ajenas a la actividad económica, de carácter en
primer término político e incluso metafísico, son las que en realidad gobiernan
a esta actividad, a pesar de que no sea conveniente que las grandes
mayorías lo sepan y sigan pensando que lo adecuado es en cambio creer en los
incomprensibles intríngulis que nos grafican los grandes especialistas y
nobeles (1). Estos últimos, en tanto exponentes de la ciencia oficial encargada
de tranquilizar a las personas, logran convencerlas, mediante la propaganda,
respecto de que lo que para éstas son dramas que pueden llegar a afectar hasta
su misma subsistencia material, son en cambio para tal elevada ciencia,
"variables", “leyes científicas” que no hacen otra cosa que confirmar
siempre sus pronósticos a través de los cuales nos intentan explicar tales
"hombres de ciencia" premiados que el hambre más absurdo vivido en
medio de la abundancia debe ser aceptado como
una cruel fatalidad "científica" sin que las personas
atontadas por tales "opios" sean capaces de efectuar la más mínima
reacción y reputen por loco al que haga notar que "el rey está
desnudo".
En contraposición con todo esto
el primer principio que debe saberse es que, en tanto es el dinero y la finanza
el factor que se ha convertido en el más importante de todos, en la economía
moderna el valor del mismo se basa en la confianza que inspire aquel
país poseedor de aquella moneda, en este caso el dólar, que actúa como patrón
de medida para las que existen en los restantes países del planeta. Y esta
confianza se basa principalmente en el hecho de que los EEUU puedan mostrarse
como capaces de cumplir verdaderamente con la función de potencia universal y
rectora de la paz en la tierra, capaz de no tener a otra que pueda disputarle
su predominio y aptitud por imponer por doquier su propia ley. Esto significa
que es un hecho político el que determina a lo económico y no a la inversa
como nos quieren hacer creer falsamente los "especialistas".
Ahora bien, para que ello hubiese podido suceder, es decir, para que las
personas y naciones confiaran por tantos años en el poder norteamericano, el
mismo ha debido acudir en todo este tiempo a una serie de elementos
propagandísticos y sugestiones encargadas de ensalzarnos su capacidad de
dominio y producirnos así el estado de confianza necesario para el sostén de la
economía de su país y del mundo entero. Ello es así porque si el fabricante de
dólares demuestra no ser la potencia universal, el imperio más poderoso de la
tierra al que se comparaba hasta hace pocos días con el romano y hasta se decía
que era superior a éste por su mayor extensión, simultáneamente con su caída
estrepitosa también acontecerá lo mismo con su moneda y por extensión con todo
el sistema económico del planeta.
Tal como lo hemos señalado en
otras oportunidades esta verdad ha comenzado a entrar en crisis a partir de un
famoso 11 de septiembre del 2001 fecha que podemos caracterizar como el
verdadero comienzo del ocaso del 'Imperio Norteamericano', que fue el momento
en que se demostró que se trataba de un imperio débil al cual con medios
insignificantes se le podían producir perjuicios de grandes dimensiones.
Pero el daño principal que
recibió EEUU a partir de esa fecha no fue tanto la destrucción de sus
principales símbolos, sino el haberlo obligado a realizar al menos dos
guerras: la de Irak y la de Afganistán. Los defensores a ultranza del poder
norteamericano se han cansado de demostrarnos con pretendidas
"pruebas", muchas de ellas generadas por los mismos norteamericanos,
que tales guerras fueron producidas a propósito por éstos con la finalidad de
conquistar riquezas y mercados y por extensión han tratado de convencernos
también, tal como lo desean sus servicios de inteligencia, que todo lo que
sucedió en esa fecha fue producido por ellos mismos. Al respecto digamos que hay
que terminar de una vez por todas con el mito de EEUU como una nación belicista
que quiere hacer guerras. En realidad es lo que menos quiere realizar.
Norteamérica es una nación burguesa y como tal odia las guerras e
intenta sustituirlas por una serie de elementos principalmente propagandísticos
que las eviten, aunque lamentablemente para ellos no siempre lo logren.
Un primer procedimiento consiste
en conseguir que sean otros los que hacen la guerra por ellos, lo cual
no siempre les da los resultados queridos y a veces hasta puede resultarles
contraproducente, tal el ejemplo de la guerra de los mujaidines
afganos contra los comunistas soviéticos durante la década del 80'. EEUU creyó
falsamente que eliminando a su adversario ruso iba a incrementar su poder y por
ello no hesitó en apoyar a una fuerza islámica fundamentalista sunita creyendo
que iba a poder utilizarla no sólo contra éstos sino incluso en contra del
nuevo fundamentalismo chiíta que había surgido en Irán diez años antes en 1979.
Este grave error se lo ha enrostrado permanentemente en la cara el líder ruso
Putin a su par Bush. Capitalismo y comunismo, tal como se ha demostrado
vastamente, no eran enemigos (por algo lucharon juntos en la 2ª Gran Guerra),
sino simplemente rivales que compartían una misma concepción del mundo
materialista. El verdadero enemigo de ambas concepciones del mundo es el fundamentalismo,
es decir aquella corriente no materialista, sino espiritualista.
Esta importante constatación nos
lleva a afirmar también nuestra segunda postura: que el problema político
que había sido el determinante del económico se encuentra a su vez determinado
por una concepción del mundo, es decir por una metafísica. Ésta puede ser
de dos tipos: o moderna y materialista, tal el caso de las dos
ideologías gemelas, marxismo comunista y capitalismo liberal, o tradicional,
hoy en día representado por el fundamentalismo islámico en sus dos vertientes
chiíta y sunita, aunque no por ello necesariamente reducido a estas dos
expresiones religiosas.
Pero volviendo a nuestro relato
digamos que no sólo en esa guerra fue aplicado este procedimiento de que otros
combatan por ellos, sino que en otros lados el mismo les ha dado mejores
resultados como lo que están aplicando actualmente en Irak ahora en tanto han
organizado una milicia sunita rentada contraria a Al Qaeda, el Movimiento de los Despertados, y en
Somalia a través de la invasión etíope a tal país. Recordemos también que
cuando intervino militarmente contra Saddam Hussein en la primera guerra de
Bush padre en 1990 no lo derrocó a éste, sino que trató de organizar en tal
país una sublevación chiíta que fue sofocada en sangre sin que interviniera
militarmente para evitarlo. Todas éstas son manifestaciones claras de que EEUU
no quiere hacer guerras, sino que por el contrario trata incesantemente
de evitarlas aunque no siempre lo pueda.
El segundo procedimiento
solidario con el primero consiste en la incesante apologética de la máquina,
la que pretende sustituir al guerrero. Como el burgués odia la guerra pues la
considera como una matanza inútil que le impide disfrutar de la vida a la que
reputa el bien supremo, la exacerbación de medios tecnológicos es el intento
desesperado por sustituirla. Para ello acude de manera exasperada a la
propaganda la que nos pinta a un país con una tecnología insuperable e
imbatible ante la cual no se puede hacer absolutamente nada. Todas las
películas de Hollywood, tal como hemos demostrado en otra nota, con héroes de ficción tales como Rambo y Terminator, están hechas
con esta finalidad propagandística de ensalzar el poder norteamericano
distorsionando la realidad. En el caso de Rambo el
ejemplo es más patético e inverosímil pues tales películas intentan mostrarnos
a un superhéroe que vence a los rusos en Afganistán, siendo los mujaidines sus meros auxiliares de tal guerra, cuando la
realidad es que en tal contienda no actuó un solo soldado norteamericano.
La máquina está hecha
principalmente para asustar, no tanto para ganar guerras, pues en los combates
es siempre el valor y entrega demostrado lo que
define su resultado en cualquier tiempo y lugar. El poder de la máquina
es principalmente disuasivo. El mejor ejemplo de un enfrentamiento entre la
máquina y el héroe es el que se desencadena hoy en día en las guerras de
Afganistán y de Irak, especialmente en el primer caso. Mientras que los
"bombardeos inteligentes" de las supermáquinas norteamericanas solamente
pueden eliminar a civiles inocentes a los cuales se califica como "daños
colaterales", y que en realidad son hechos con la finalidad de disuadir a
los familiares que luchan en el frente de batalla, el kamikaze, es decir el
héroe que se inmola en la acción destruyendo objetivos enemigos, es el que
logra las verdaderas victorias.
Ha sido pues por las derrotas
producidas en las guerras, que EEUU ha debido iniciar provocado especialmente
por una organización extranacional como Al Qaeda y que no han podido ser ganadas
por los norteamericanos pues éstos no han logrado dar aun con la dirigencia de
tal organización, lo que ha originado el inicio del colapso de la economía
norteamericana el cual no es solamente de ahora sino que se asocia con otros
acontecimientos sucedidos luego de septiembre del 2001. Desde esa
fecha hasta nuestros días el euro se
duplicó con respecto al dólar, el oro se triplicó y el petróleo se sextuplicó y
simultáneamente a ello EEUU desde ese entonces ha dejado de ser la potencia y
ha tenido que salir a buscar afanosamente aliados. Éstos son hoy en día
principalmente China y Rusia, y desde ya que también Europa, pero ésta carece
casi de valor militar, y en grado menor lo está tratando de lograr con Irán que
le ha brindado indispensables apoyos en sus invasiones a Irak y Afganistán y
Venezuela quien le ha brindado el petróleo para dichas guerras (2).
b) Lo que
habrá de suceder
Si no sucede algo extraordinario
la crisis económica se va a seguir agudizando, simultáneamente con el
incremento en las pérdidas en las guerras. El único resultado positivo obtenido
por los EEUU ha sido haber logrado pacificar relativamente Irak, gracias a que
pudo constituir un ejército de mercenarios al haber sabido explotar en su
provecho el influjo que por varias décadas ejerció en tal país el partido laico
Baath de Saddam Hussein, pero esta situación es, de
acuerdo a lo reconocido por el jefe militar norteamericano Gral. Petraeus "frágil y reversible".
A pesar de lo que los desinformadores han manifestado en contrario, en los
últimos tiempos EEUU logró evitar una guerra con Irán habiendo podido convencer
a los halcones de Israel que una invasión a tal país sería contraproducente
para todos, incluso para los mismos EEUU pues en caso de un ataque Irán se
volcaría del lado de Al Qaeda y bombardearía las bases norteamericanas en Irak
y Afganistán. Esto ha trascendido que aconteció en mayo pasado.
El problema ahora se ha
extendido a Pakistán, país que, a diferencia de Irán, ya tiene la bomba
atómica. Con suma habilidad estratégica, Bin Laden ha puesto en tal país, en su región de FATA, en el
noroeste en la frontera con Afganistán, su base de operaciones. Su meta es
obligar a intervenir militarmente a los norteamericanos, cosa que el gobierno
de Bush, que no es tonto como se cree, ha logrado evitar tan sólo parcialmente
pues ha habido en los últimos tiempos duras escaramuzas en las fronteras
despertando así un sentimiento nacionalista en la población que podría llegar a
ser letal para los EEUU en caso de incrementarse.
La crisis económica interna de
tal país, consecuencia de la militar y política, ha hecho en modo tal que,
salvo que suceda algo extraordinario, Obama va a ser
con seguridad el futuro presidente. Y tal circunstancia, si se cumple con lo
que éste ha declarado, empeorará notoriamente la situación militar y traerá
lógicas consecuencias también para la economía global. Obama
ha manifestado en su debate con McCain que está dispuesto a retirar las tropas
de Irak para enviarlas a la frontera de Pakistán. Esto es justamente lo que por
otras vías está buscando Bin Laden.
Si EEUU sale de Irak, en tal país volverá a incrementarse la violencia.
La milicia anti-Al Qaeda ha ya manifestado que no aceptará subordinarse a un
gobierno chiíta como el que hay actualmente y que estará dispuesta a luchar en
su contra. Es lo que esperan ansiosas las huestes de Bin
Laden. Del mismo modo que se sentirán beneficiadas
con una invasión a Pakistán como también propone Obama.
Recordemos que la invasión a Irak fue lo que salvó a Al Qaeda de su colapso
seguro en Afganistán. Se ha sabido ahora que aquella invasión fue inducida por Bin Laden quien le hizo creer a
Bush que Saddam Hussein le guardaba rencor por haberlo abandonado en Kuwait y
que estaba dispuesto a proporcionarle armas de destrucción masiva a los
kamikaze de su organización, lo cual era falso, pero permitió extender la
guerra a ese país que era lo que buscaba el fundamentalismo para tener así un
respiro en Afganistán.
Un gobierno demócrata repetiría
así el antiguo error de su predecesor Carter quien apoyara con todos sus medios
la lucha del fundamentalismo contra los rusos comunistas en Afganistán. Ahora
está pagando el pacto de aquella equivocación. La invasión a un país con bomba
atómica como Pakistán que propone Obama es la cereza
de la torta que se necesita para el colapso del imperio norteamericano. Por
supuesto que todo esto puede llegar a no suceder y puede ser que el
afroamericano corrija sus puntos de vista, pero de cualquier manera carece de
la experiencia militar de su rival y esto es una gran ventaja para el
fundamentalismo.
(1) Tal como se ha hecho notar,
todos los planes de destrucción de nuestra economía en la Argentina y en el
mundo contaron con grandes alabanzas de parte de premios nobeles. Tal el caso
de Martínez de Hoz al que se calificara como "el Mago de Oz de la economía
argentina" y el de Cavallo cuyo plan de Convertibilidad fue reputado por
un premio nobel como el "gran milagro argentino".
(2) En una reciente declaración
el venezolano Chávez manifestó que no piensa dejar de venderle petróleo a los
EEUU, salvo que lo invadan. Es decir que los ayudará a superar su crisis y
ganar las guerras en Irak y Afganistán.
Walter Preziosi
Buenos Aires,
29/09/08