APÉNDICE DEL
REPORTE DE LA AGENCIA KALI-YUGA DE LA 2ª QUINCENA DE DICIEMBRE 2008
OBAMA RATIFICA
LA DOCTRINA GATES: SE VIENE LA 'LARGA GUERRA'
Dos hechos sumamente importantes
y concurrentes han acontecido en estos últimos días, los que agregaremos a la manera
de un apéndice a nuestro anterior reporte editado la semana pasada.
El primero de ellos ha sido la
confirmación ya definitiva (apenas se había tenido una versión no oficial) de
que Robert Gates, el secretario de Defensa de los EEUU que lo sustituyera a
Donald Runsfeld en tal vital cargo, acaba de ser
ratificado en sus funciones por el futuro presidente Obama.
No volveremos aquí a exponer las características principales de la doctrina Gates debidamente señaladas en una
nota anterior aparecida hace cuatro meses y a la que remitimos, sino que
simplemente explicaremos sus derivaciones. Debido a que, tal como dijéramos, la
misma modificara sustancialmente lo sostenido por su predecesor Runsfeld, defensor incondicional del principio de la unipolaridad,
alimentado por los éxitos fulminantes obtenidos en las invasiones a Afganistán
e Irak, e impusiera en cambio el
concepto de multipolaridad, se produce con la misma un cambio decisivo
en la política internacional. La idea ya no es más que los EEUU es el imperio
universal encargado de mantener el orden en el mundo debido a la gran
desproporción de fuerzas existente a su favor, sino que en cambio, en la medida
que se ha demostrado su incapacidad de poder controlar la situación por sí solo
y aun con la colaboración de países satélites, especialmente europeos, y de
llevar a cabo exitosamente las dos guerras aludidas, en lo sucesivo buscará de
manera más intensa la alianza con otras naciones con las que comparte su
oposición hacia un mismo enemigo, especialmente Rusia, China y en un grado
menor, aunque no secundario, Irán. De este modo termina sucediendo una
situación parecida a la de la Segunda Guerra Mundial en donde las diferencias
que hubiesen podido existir entre los intereses de las distintas naciones
quedaban subordinadas y postergadas en aras de la eliminación de un enemigo
común, por lo que la contienda asumía un definido corte ideológico. Este cambio
sustancial que había comenzado en los albores de la presidencia de Bush,
determinado principalmente por sus fracasos militares, ahora con Obama alcanzará una decisiva consumación en tanto que se
confirmaría su programa electoral de retirarse de Irak para concentrarse en
cambio en el frente de Afganistán y Pakistán.
Partiendo pues de esta premisa
principal, en el futuro cercano sucederán las siguientes cosas: Irak
fortalecerá su control chiíta, bajo el apoyo expreso de Irán, el que, a pesar
de lo que manifiesten aquellos que nos hablan de un bombardeo inminente por
parte de los EEUU e Israel, es la mejor garantía de 'paz' para tal país. Este
hecho se ha visto acompañado por la resolución del gobierno norteamericano de
poner bajo su égida a la milicia de los Despertados, el grupo de sunitas mercenarios
que combate contra Al Qaeda. Esta situación no ha dejado de producir
resquemores debido a la tradicional enemistad entre ambas comunidades y muchos
de estos milicianos, en razón de tal cambio y ante la inseguridad de seguir
cobrando el salario de 300 dólares con que se los retribuía, ya han comenzado a
volver al lado de su anterior enemigo. A su vez los regímenes sunitas de Arabia
Saudita y Pakistán, entre otros, ven con malos ojos este avance de Irán. Pero
en tal nuevo mapa Rusia, que hoy ejerce una gran influencia sobre el régimen de
Ahminajedad, se habría ofrecido como garante para
evitar que el avance iraní sobre un territorio tradicionalmente gobernado por
sunitas se convierta en un predominio creciente en la región. A este hecho se
asocia también que, sin esperar la llegada de Obama
al gobierno, EEUU haya resuelto duplicar su número de tropas en Afganistán.
El segundo acontecimiento
fundamental que exige un comentario han sido las declaraciones vertidas por el
secretario de Defensa inglés, John Hutton al diario The
Times del día 20/12/08. Tales manifestaciones son efectuadas luego de la
letal semana para las tropas inglesas en la provincia sureña de Helmand en donde oficialmente perdieran 6 soldados (aunque
según fuentes talibanes serían en realidad 18) sumando así -siempre
oficialmente- a 135 el número de bajas desde el inicio de la guerra. El aludido
aprovecha aquí para ratificar su adhesión a la doctrina de Gates de la Guerra
Larga en Afganistán y otras regiones, haciendo recordar la famosa frase de
su predecesor Churchill de que esta lucha demandará "sangre, sudor y
lágrimas". Pero lo más significativo de sus declaraciones es que haya
llegado a comparar expresamente la contienda que actualmente su país y su
aliado EEUU llevan a cabo contra el fundamentalismo islámico representado
principalmente por Al Qaeda y los talibanes con lo que fuera la Segunda Guerra
Mundial y a estos últimos con la figura de Adolfo Hitler. Según Hutton el
fundamentalismo islámico, del mismo modo que el nazismo, no es un simple
adversario circunstancial, sino el enemigo absoluto, pues "pretende
modificar nuestro estilo de vida" por lo cual la lucha solamente se
resolverá con la eliminación definitiva del mismo, así como se hiciera en la
anterior guerra larga.
Pero acotemos que los tiempos no
son exactamente iguales ahora que en 1939, es decir hace casi 70 años. Hoy, a
diferencia de aquel entonces, los nazis europeos y paradojalmente también
algunos sudamericanos concuerdan con Hutton y en última instancia con Gates y
con Obama en condenar a dicho fundamentalismo
sustentado por razas de piel oscura que intentarían modificarles la
idiosincrasia, del mismo modo como a los que no son nazis les quieren sacar la
democracia.(1)
(1) Es interesante notar el
nuevo encuadramiento internacional que se está pergeñando en la guerra de
civilizaciones desde el punto de vista de las distintas ideologías. La inmensa
mayoría de la izquierda ve con buenos ojos la llegada de Obama
al poder 'pues retirará sus tropas de Irak', aunque no proteste porque las
incrementará en Afganistán, tal como lo manifestara en un reportaje radial el
piquetero Luis D'Elia, estrechamente vinculado a
Chávez, a Irán y a los rusos por su cercanía al Partido Comunista. Una postura
similar, pero desde la 'derecha' pro-nazi europea, es asumida en la revista
española Identidad y reproducida aquí en la Argentina por Adrián Salbuchi en una nota que fuera recientemente criticada por Marcos Ghio.
Walter Preziosi
Buenos Aires,
22/12/08