Reunión de Singapur
Las amargas confesiones de Gates
Nos enteramos por las agencias internacionales
que los EEUU, a través de su secretario de Defensa Robert Gates, se han reunido
con 12 Estados del Asia en una conferencia anual sobre la seguridad en la
región.
De acuerdo a los participantes de la
misma llamó poderosamente la atención respecto de las prioridades planteadas
por el secretario de Estado norteamericano. El tema principal de esta reunión
no fueron como era de suponerse los dos ejes del mal aun existentes y
potenciales generadores de holocaustos en tal región, como Corea del Norte e
Irán con sus programas nucleares, sino el más pedestre problema planteado en
Afganistán. Gates solicitó a los presentes allí reunidos "ayuda"
inmediata para "terminar con el narcotráfico y reconstruir el país",
es decir, dicho en forma más prosaica, para hacer frente al movimiento Talibán
y a su aliado Al Qaeda. Ante la pregunta que se le formuló respecto de cómo
podía ser que, participando del ordenamiento de tal país nada menos que 32
naciones, entre ellas el mismo EEUU y la poderosa Otan, se tuviese que
solicitar ayuda a las naciones del Asia, Gates contestó con amargura que la
Otan, a pesar contar con más de dos millones de efectivos, "aun tiene
problemas en reunir 2.300 soldados adicionales para enviar a Afganistán".
Hasta ahora se han logrado convocar a 50.000 efectivos entre los proporcionados
por EEUU y los demás países, pero aun falta esa pequeña cantidad necesaria para
hacer frente dignamente a la ofensiva de primavera.
Pero lo más sorprendente de todo fue
cuando el ministro de defensa de la India le pidió, ante tal extraña confesión,
que se definiera de manera tajante respecto de quién estaba ganando la guerra
desatada tras el 11 de septiembre, si Al Qaeda o EEUU. La respuesta fue aun más
sorprendente. No se acudió como siempre al lenguaje triunfalista, ni se dio a
entender como otras veces que dicha organización era una excusa para dominar al
mundo, sino que se acudió a esta lastimosa confesión: "Estamos en una
etapa aun temprana para saber qué bando está ganando". Lo cual en
lenguaje de la diplomacia significa un reconocimiento explícito de que se está
perdiendo. Relató que el frente bélico se está expandiendo hacia diferentes
países de los que antes ni siquiera se pensaba. Al comienzo se empezó en
Afganistán, en donde se desencadenó primero la guerra, pero luego se expandió
hacia Irak, Argelia, Somalia, Chechenia, etc. y ahora también Líbano.
Solicitó para ello, luego de esta
desesperada confesión, ante este declarado enemigo de las
"democracias", a los países que aúnen sus discursos y objetivos y que
dejen para un segundo plano las rencillas internas y las posiciones
individualistas. Posiblemente debe haber recordado lo acontecido en la Segunda
Gran Guerra cuando, para acabar con el enemigo común, el nazismo, capitalismo y
comunismo dejaron a un lado sus diferencias para luego emprenderlas en una
segunda etapa, con la guerra fría. Por ello solicitó enfáticamente a tales
países asiáticos allí reunidos que convenzan a sus pares de Irán y China a
tener una política "más transparente" en función de la lucha en
función de un objetivo común, la de terminar con el fundamentalismo. Al
respecto Irán debería morigerar su programa nuclear y Pekín disminuir sus
gastos militares. Posiblemente alguien le haya hecho notar que también EEUU
debería hacer lo mismo respecto del escudo antimisiles que construye frente a
la frontera rusa, pero ello seguramente será motivo de otra reunión a fin de
"negociar" y ponerse de acuerdo en las metas de la actual guerra de
civilizaciones.
Walter Preziosi
Buenos Aires, 4-06-07