ACERCA
DE LA RECIENTE DIFUSIÓN DE UN PANFLETO EN CONTRA DE EVOLA
Integrantes
de un nucleamiento político “nacionalista católico”
de Santiago del Estero, cuyo nombre es Fuerza
Patriótica, han hecho circular por internet, conjuntamente con una justificación
‘católica’ de la democracia y las razones por las cuales han decidido concurrir
a las próximas elecciones, un antiguo trabajo publicado en nuestro medio en
1997 y titulado Julius Evola pensador
tradicional o cabalista en el cual con argumentos que fueran oportunamente
refutados se pretende descalificar a nuestro autor. Acotemos, para los que no
lo conocen, que este texto fue escrito especialmente por un sacerdote lefevrista, de nombre Bobé, en la
revista Jesucristo (es decir, Dios),
sumamente preocupado porque algunos feligreses suyos de la ciudad de Lima,
Perú, me habían invitado a dar una conferencia sobre el pensamiento de Julius Evola y que por tal causa
trataba de “alertarlos” respecto del peligro al que exponían sus almas.
Dando
allí una muestra cabal del carácter obtuso que delata hasta por su mismo
apellido, el aludido tuvo la desfachatez de reconocer que hacía una crítica de
tal autor sin haberlo leído nunca. Pero además, para incrementar más aun nuestro
asombro, todo lo que hacía en la aludida nota era reproducir otro artículo de
un colega suyo italiano de nombre Nitoglia, quien también confesaba lo mismo pues
aclaraba que la lectura de Evola era algo muy
peligroso y contaminante para la ortodoxia católica, de la cual él se reputaba
el depositario, y que para resolver ese problema y no poner en peligro la
salvación de su alma, nos reproducía
ciertos pasajes de un autor italiano, Marco Fraquelli,
quien había escrito un libro de 300 páginas, titulado Evola el filosofo prohibido, en el que explicaba las razones por las
cuales, luego de haber hecho él el sacrificio de leerlo, era conveniente que
nadie más lo hiciera. Pero las causas de las dos “prohibiciones”, la del
aludido Fraquelli y la de los sacerdotes Bobé y Nitoglia, eran muy diferentes
entre sí, al menos a primera vista. Fraquelli es un
pensador declaradamente marxista que
nos explica que ha escrito su libro porque quería demostrarnos que dicha
doctrina era muy peligrosa pues era la que se encontraba por detrás de toda la
violencia neofascista que había padecido Italia y que por lo tanto no había
sido justo que se lo absolviera a Evola del proceso
al que lo sometiera por tal razón el sistema y en donde no se le pudo probar
nada. “La lectura de Evola
especialmente entre nuestra juventud, nos decía Fraquelli,
pone en severo riesgo la existencia de
nuestro orden democrático, es por ello que es conveniente, si no prohibirlo,
por lo menos prevenir a las personas respecto del peligro que la misma conlleva”.
Una prevención muy similar a la que el ex premier israelí Ariel Sharon le
formulara al postfascista Gianfranco Fini, cuando, luego de felicitarlo por haberse decidido a
endosar el kipá, le ‘sugirió’ que evitara la difusión de las doctrinas de Evola entre sus filas.
Bobé
y Nitoglia se preocupaban en cambio porque la lectura
del ‘cabalista’ Evola aleje a muchos católicos del
Magisterio de la Iglesia, Magisterio de la Iglesia que, tal como nos hacen
notar especialmente los del grupo Fuerza
Patriótica, basándose en Encíclicas papales, “considera que la Democracia no tiene nada de
condenable y en ese sentido nuestro partido puede ser considerado democrático”.
Del mismo modo que tampoco deben resultar condenables las incesantes
intromisiones a favor de la instauración de dicho sistema en la Argentina
efectuadas por el papado en sus distintas visitas efectuadas, sea en 1982 como
en 1987, esta última a fin de fortalecer el sistema recientemente inaugurado en
un momento de peligro. Todo esto es exactamente lo opuesto de lo que siempre ha
formulado Evola para el cual el catolicismo era recuperable tan sólo si era capaz de retornar a
aquellos principios radicalmente antimodernos y por
lo tanto antidemocráticos presentes en el Sillabus del Papa Pío IX. Los
güelfos, es decir los clericales sumisos a todo lo que la Iglesia dice en todo
tiempo y lugar, en cambio, como los aludidos, defienden sin ningún tipo de
discriminación a la totalidad del Magisterio. Por ello en lo esencial terminan
coincidiendo con la Modernidad en sus diferentes expresiones, sea con el
marxismo como ahora en el caso aludido, como con Israel o las Naciones Unidas,
tal como ha hecho el papa actual que ha calificado a los judíos como sus
hermanos mayores.
El artículo de los aludidos Bobé, Nitoglia y Fraquelli, hoy exhumado por miembros de Fuerza Patriótica (1) fue en su momento
rebatido por nosotros y tal nota editada en El Fortín Nº 1 (3ª época) cuando
aun no existía la versión digital. Obviamente que, a pesar de haberse difundido
lo suficiente, incluso en lengua italiana, ninguno de los tres tuvo la
suficiente capacidad de elaborar una réplica. Como el recientemente difundido
posee algunos agregados, aunque de un valor similar, informamos que, para el
próximo nº de El Fortín en la
habitual columna de La Clava, que
saldrá en Octubre, difundiremos una réplica precisa a todas las argumentaciones
alegadas aquí así como a los insólitos argumentos que nos da Fuerza Patriótica para defender la
Democracia y presentarse a elecciones.
(1) Curiosamente
el aludido artículo fue editado luego en internet en una página crudamente nazi escrita por peruanos adscriptos
a dicha ideología, pero en su versión más cientificista y anti-metafísica.
Estas personas sin embargo tienen también la contradicción de reputarse
católicos y adscriptos a la corriente lefevrista, por
lo que editaron esta nota, junto a otras de un nivel también folletinesco sobre
el mismo tema, para disculparse con sus superiores por haberme invitado a dar
una conferencia en su país. Nosotros en su momento las refutamos también a
todas y remitimos a quienes quieran leerlas.
Marcos Ghio
Buenos Aires, 6/09/08