LA CLAVA IV
RESPUESTA A UNA PROPUESTA INDECENTE
Joaquín Bochaca es un escritor catalán que nos ha convidado durante
mucho tiempo con muy interesantes obras sobre temas relativos al revisionismo
histórico de la Segunda Guerra Mundial, pero que días pasados nos ha
sorprendido con una extraña y muy indecente propuesta dirigida a personas de
diferentes países entre los cuales se encuentra también el nuestro. En la
misma, que se titula “TEXTO PARA UN PROGRAMA POLÍTICO PARA UNA ALTERNATIVA AL
SISTEMA”, el aludido nos invita a integrarnos en
un frente de pueblos pertenecientes a la "raza blanca" (¿qué hacemos
con nuestros negritos?), la que, de acuerdo a nuestro autor, se encuentra en la
actualidad en una situación sumamente crítica y de "lucha por su
supervivencia", proponiendo al respecto un vasto frente de comunidades
poseedoras de tal color de piel, el que comenzaría a organizarse primeramente
en la Europa a la que él pertenece para terminar incluyendo a las del resto del
mundo, mencionando especialmente a "USA, Argentina, Australia, etc.",
sin indicarnos si en tal "etc." estarían, además de la Norteamérica
de Bush, un blanco ario y de ojos claros, también el Israel de Olmert, otro individuo de características similares. Del
mismo modo le faltaría precisar, pues se presta a muchas confusiones, cuáles
son las razas que nos ponen en peligro y de las que nos deberíamos defender.
Al respecto
contestémosle primeramente al Sr. Bochaca que está
sumamente desinformado en un doble sentido. En primer término porque que tal
alianza entre "Naciones Blancas" ya existe, del mismo
modo que ya hace bastante tiempo que dicha raza está luchando "por la
supervivencia", si es que por ello debemos entender la lucha en contra de
otros pueblos cuya piel no es necesariamente del mismo color de la del Sr. Bochaca. En segundo lugar que nosotros los argentinos en
algún momento participamos de tal alianza, pero que luego, debido a una serie
acciones efectuadas por esas "razas enemigas" a las que pareciera
aludirnos, se generó en nuestro gobierno y en nuestra sociedad civil un miedo
muy grande, muy parecido al que se viviera en Europa tras el atentado del 11M
que los hiciera salir de la guerra de Irak en forma tan abrupta. A nosotros eso
que a Uds. les pasó en el 2004 nos sucedió diez años antes cuando padecimos
unos atentados como un castigo por haber participado de la canallesca invasión
a Irak organizada por Bush padre. Y si bien ello fue demasiado tarde para
hacernos salir de esa invasión como lo hiciera con Uds., al menos tuvo el
efecto de que en lo sucesivo nunca más nuestro país volviera a unirse en un frente
de "naciones blancas" para combatir a las que no los son. Por ello no
solamente no volvimos a invadir Irak, tal como hicieron hace poco Uds.,
salvándonos así de un nuevo atentado, sino que por las dudas tampoco lo hicimos
con Afganistán, a pesar de que en tal país son 37 las "naciones
blancas", incluida la vuestra, que participan de tal guerra.
Y justamente, ya que
hablamos de Afganistán, en estos días los "europeos", los
norteamericanos y otras naciones del mismo colorido están llevando a cabo una
muy "heroica" ofensiva en contra de sus "razas enemigas" en
la ciudad de Musa Qala en manos de 2.500 talibanes
afganos y voluntarios árabes de Al Qaeda quienes manifestaron estar dispuestos
a luchar hasta morir. Se trata, como Ud. muy bien dice, de una "lucha por
la supervivencia". Pero es de tener en cuenta que acá a las naciones
europeas se les plantea una terrible disyuntiva y un riesgo que ignoro si están
dispuestas a correr por mucho tiempo. En ocasión de vuestra invasión a Irak,
Europa fue informada puntualmente de que sobre ella iban a caer represalias si
seguía respaldando una canallesca acción de extermino hacia una población
indefensa con la excusa de eliminar el peligro de unas inexistentes "armas
de destrucción masiva". Hoy la lucha que vuestro país blanco se empeña en
efectuar también con exterminio del pueblo afgano y que ha hecho que los
europeos se concentren en las puertas de Musa Qala
para capturarla a cualquier precio es porque se dice que allí se encuentra el
centro de la producción del opio, droga cuyos derivados son Uds. los que
consumen sin que los afganos se los hayan obligado a hacer en ningún momento.
Pero quizás en vuestro entusiasmo por haber logrado reunir a tanta raza blanca
junta no hayan prestado atención suficiente al hecho de que en estos días el
líder de la lucha antimoderna (y posiblemente también
anti-blanca) les haya advertido que no tolerará más vuestra presencia en
territorio afgano pues no existe razón alguna para que Uds. actúen como
verdaderos lacayos de los norteamericanos masacrando a un pueblo inocente.
Hubiera sido interesante al respecto que
Ud., en vez de solicitar unir a los pueblos blancos, los que en verdad, al
menos por sus gobiernos, están tremendamente unidos, hubiera estado entre
aquellos que exigen la salida de vuestro país de esta guerra infame que
solamente en este año ha ya causado más de 6.000 muertos civiles, víctimas en
su mayoría de los "errores" de vuestras bombas inteligentes. No he
escuchado de vuestra parte ninguna solicitud al respecto, ninguna campaña, sino
lo contrario enfatizar en unir a pueblos que poseen los gobiernos que se
merecen, votan y apoyan. Lo responsabilizo entonces por cualquier atentado que
pueda acontecer en suelo europeo, ya que fuisteis advertido
y no habéis hecho nada para evitarlo. Es por ello que considero a vuestra
propuesta no solamente como extemporánea sino como sumamente indecente.
Pero además la misma
parte de un error esencial que ya se lo hiciéramos notar tiempo atrás a vuestro
compatriota Ramón Bau.
El vuestro es un racismo materialista, biológico y por lo tanto moderno. ¿Por
cuáles razones las personas debemos estar unidas por el color de nuestra piel?
¿Por qué tengo que sentirme más cerca de Bush, de Olmert,
de Zapatero, de Kirchner que de Bin Laden, de Al Zawahiri, del Mullah
Omar, o del líder de las Cortes Islámicas de Somalia? Lo que debe unir a las
personas son los principios, no el color de la piel. Yo me siento mucho más
cerca de los afganos que luchan con valor por sus tradiciones y terruño que de
Uds. los europeos que pretenden usurparlos y exterminarlos en servil
subordinación a otros "blancos", los norteamericanos. Acá está la
diferencia entre vuestro racismo materialista, que se funda en semejanzas
corporales para establecer relaciones entre las personas, y el nuestro que es
en cambio espiritual en tanto se basa en principios y concepciones del mundo.
Tal como decían Los
Dióscuros: "Estamos más cerca de un zulú
que, aun con las limitaciones de un medio o de un cuerpo, rinde culto a sus
dioses y mantiene un vínculo con de lo sagrado que de un europeo drogado y
consumista como el que tanto abunda en nuestros días, aunque sea blanco como
nosotros".
Pero vuestro
materialismo, que es moderno en el sentido más estricto del término y por lo
tanto no es tan contrario a lo que pueda afirmar el marxismo o el liberalismo,
tiene otra grave falencia que reseñaré aquí. Tal como le hiciéramos notar
también a Bau en su momento, su rechazo por la existencia
de una realidad espiritual superpuesta a la de la materia es coherente con su
rechazo de España como entidad trascendente de los intereses de la región en la
que se vive; en el caso de aquel, como en el suyo, Cataluña. Ud. del mismo modo
que su coetáneo sostiene un federalismo de regiones autónomas para el cual se
hace indispensable "la difuminación del
nacionalismo cerril" y español. Y si bien "en una primera
etapa", es decir hasta que no se termine de "difuminar" tal
nacionalismo, se muestre dispuesto a aceptar a su "patria histórica",
ello es hecho "intentando poco a poco imponer conceptos étnicos" que
la sustituyan. Es decir Ud., de la misma manera que considera que a un nivel
universal es el color de la piel y no la concepción del mundo que se posea lo
que relaciona y singulariza a las personas, opina que en el territorio en el
que vive son los caracteres étnicos y no la adhesión a un principio
trascendente los que lo hacen. Queda así perfectamente claro su materialismo
que, a diferencia del que puede sustentar un marxista, es zoológico y no
economicista como en el caso de aquel, pero que en los dos casos se rechaza
la existencia de una entidad metafísica y superior. De esta manera, si bien
lo niegue de palabra, en la práctica Ud. está alentando el separatismo pues
quiere sustituir una entidad superior como la nación, en su caso España, por
las regiones y sólo acepta su existencia como una instancia provisoria a ser
suplantada con el tiempo por una unidad genérica basada en caracteres físicos,
tal como la Europa Blanca y en un segundo momento la Raza Humana del mismo
color de piel. Queda perfectamente en claro que para Ud
es el factor físico el vínculo principal entre las personas y no la
instancia espiritual, metafísica y trascendente.
Si a esto le
asociamos que Ud. rechaza para Europa "una nueva forma rígida de
uniformidad imperial" así como la existencia de "una unidad
centralizada" puesta por encima de las regiones autónomas que lo resuelven
prácticamente todo por sí mismas, se comprende también su rechazo por el
concepto de España como entidad superior y dadora de sentido*. Su criterio no
es muy diferente del que sostiene el liberalismo. En ambos casos lo que se
rechaza y disminuye en entidad es el Estado. Ud. cree que las partes libradas a
su accionar sin la intervención de una instancia superior que las ordenen
pueden autogobernarse y perfeccionarse a sí mismas.
Una vez más, del mismo modo que los iluministas de estilo rousseauniano,
considera que la "patria histórica" es un fetiche que anula la fuerza
espontánea y salvífica de la naturaleza, representada para Ud. por las diversas
etnías.
La única diferencia
entre Ud. y los liberales es que allí donde ellos dicen individuos, Ud. dice
regiones y etnías, pero siempre hay una
reivindicación de la naturaleza humana que no necesita ser gobernada ni
rectificada y a la cual tan sólo hay que permitirle la mayor libertad para
poder desplegarse y realizarse. Y finalmente y como consecuencia de todo lo
dicho, como buen moderno y demócrata que es, Ud. sostiene la soberanía del
pueblo por sobre el Estado. El pensamiento tradicional piensa exactamente lo
contrario a diferencia lo que en unanimidad opinan marxistas, liberales y nazis
biológicos como Ud. Por ello vuestro programa no es de "alternativa"
como pretende hacernos creer, sino que es una de las tantas variables que nos
presenta el sistema.
* Todo ello sea
dicho sin que tenga que significar forzosamente la reivindicación de una
actitud centralista y totalitaria, coartadora de cualquier libertad verdadera,
que es cuando se distorsionan los conceptos de verdadera autoridad y
centralidad propios de un Estado tradicional. Tales ideas son desarrolladas
vastamente en obras de Julius Evola
tales como "El Estado tradicional", así como en diferentes capítulos
de "Los hombres y las ruinas", por lo que nos remitimos a las mismas.
Marcos Ghio
Buenos Aires,
10/12/07