|
Ni la tradición
futbolística del rival, ni las características históricas
que ubican a este tipo de partidos entre los llamados clásicos,
hacían presumir una goleada tan amplia. Aunque entre este
y el anterior partido jugado en Calama por Cobreloa hay dos diferencias
importantes.
El rival de
la semana pasada fue Bolívar de La Paz -internacional, con
9 seleccionados bolivianos-, y el de ayer era un equipo de la Primera
"B" chilena. Pero sin duda lo más gravitante fueron
los cambios realizados por Víctor Merello, quien mostró
una actitud más ofensiva que ante los altiplánicos.
Cobreloa empleó
dos volantes de creación, y esa dupla entre Mauricio Dinamarca
y Maximiliano Zanello fue fundamental para tener el balón,
para administrarlo con criterio e intención, y para sumar
goles a través del remate de distancia.
El partido
Como dijo
el mismo Merello una vez finalizado el pleito, la motivación
ante un rival menor no es la misma, y hubo varios pasajes en que
los locales no mostraron todos sus recursos.
Lo preocupante,
por momentos, fueron los errores defensivos que pusieron en duda
el buen accionar del equipo. Problema a solucionar, porque el discreto
Antofagasta desnudó algunas falencias que ante un equipo
como Caetano pueden ser fatales.
En todo caso,
queda la tranquilidad de que la ofensiva está cumpliendo
con algo que se extrañaba el año anterior, goles,
que llegan de todas las formas y para todos los gustos.
Mención
aparte merece la actuación de Zanello, que en las cercanías
del área muestra una efectividad que de mantenerse en la
Copa, puede ser un arma de temer para cualquier rival, sobre todo
cuando se junta con Madrid, en una sociedad que llena de talento
el ataque naranja.
Para ilusionarse,
aunque como dice el dicho, otra cosa es con guitarra, y el miércoles,
el asunto será muy distinto.
Texto: Mercurio
Calama .
|