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Los inicios
son siempre complicados, si se gana con claridad los bonos suben
en demasía, y si se pierde, se siembra un mar de dudas entre
la hinchada y los jugadores.
En todo caso
hay que ser claro, y ante un Bolívar sólido, lleno
de ideas a la hora de tener la pelota, y con un fondo futbolístico
envidiable para cualquier técnico, el cuadro naranja tenía
muy poco que hacer, sobre todo si venía saliendo de un exigente
trabajo físico de pretemporada.
Así
las cosas, los naranjas se pararon en la cancha del municipal a
iniciar su historia en esta temporada 2002, frente a un rival más
que apropiado, muy parecido a lo que serán los de la Copa:
rápidos, fuertes en la marca, y contundentes a la hora de
anotar.
Pudo ser...
El primer
segundo marcó las tendencias, Cobreloa tratando de dominar,
y Bolívar aprovechando las descordinaciones defensivas de
los locales, ya al primer minuto Tufiño llegaba con peligrosidad,
luego de eso, Botero nuevamente hizo pasar susto a la hinchada.
Ya entrado
los 20 Cobreloa se paró mejor, y mediante Zanello, el hombre
más peligroso de los naranjas junto a Madrid, comenzaban
a calentar las manos del portero Fernández, de Bolívar.
De todas maneras,
igual las visitas tenían el dominio del mediocampo, merced
a un toque atildado que por momentos daba la impresión que
era de memoria, y los sacrificado marcadores naranjas, Abdala y
Meléndez, casi gastaban el césped de tantas veces
que tuvieron que ir al piso.
El gol de
Cobreloa llegó en el momento preciso, justo cuando las primeras
pifias comenzaban a caer desde la galería. El incansable
Madrid aprovecha una desinteligencia en la zaga celeste, y con pelota
dominada entra al arco para anotar el primero. Golazo.
A pesar de
lo apretado, igual Cobreloa se pudo ir con una ventaja más
amplia, pero la falta de finiquito nuevamente se hizo notar.
Nada que hacer
El complemento
fue un trámite, ambos cuadros bajaron las revoluciones, y
aunque Cobreloa tenía el dominio, la profundidad y las oportunidades
más claras corrieron por cuenta de los visitantes, que aprovecharon
la velocidad de Joaquín Botero, que varias veces le pintó
la cara a los defensores naranjas.
Cuando ya
todos pensaban en el empate, otra genialidad de Botero, que ingresó
como un rayo por el sector derecho, Bautista que no lo puede parar,
y con un toque lleno de fútbol y belleza, anota la segunda
y definitiva conquista para su equipo.
Al final la
molestia por la derrota, pero la tranquilidad que en el debut se
mostraron algunos aspectos que nos pueden hacer soñar con
un futuro mejor.
Texto:
Mercurio Calama
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