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| Abdala,
Cornejo y Meléndez se funden en el abrazo. Foto gentileza
de Zep. |
Tres clasificaciones
consecutivas a la Copa Libertadores merecen un reconocimiento, sobre
todo la última, cuando todas las apuestas iban en contra
y sólo semanas antes se declaraba la debacle en el conjunto
naranja.
Hubo algunos
partidos "preparatorios" antes de enfrentar la liguilla,
tiempo suficiente para imprimir otro toque en el conjunto naranja
de la mano de Víctor Merello, aunque con algunos ripios que
en el 2002 han de corregirse.
La clasificación
a la Copa Libertadores es sin duda, la noticia del año, por
la relevancia del torneo continental para las arcas naranjas, por
el prestigio de la institución y porque siempre fue uno de
los objetivos trazados a comienzo de año, pero principalmente,
porque este año se sufrió como nunca.
La impotencia
del hincha al ver defenderse en su propia a casa al equipo, con
rivales de notoria menor calidad futbolística, el fútbol
defensivo que fue divorciándose de los resultados que lo
mantenían y las tres derrotas consecutivas como local en
Calama hicieron explotar la paciencia.
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| Rafael
Celedón celebra la clasificación a la Libertadores.
Foto gentileza de Zep. |
Por eso aquel
tiro libre de Fernando Cornejo que valía por una clasificación
aunque sea en el tercer cupo chileno, fue la válvula de escape
para la incredulidad, esa que se alimentó fecha a fecha durante
el año que termina y que se está convirtiendo en ilusiones
para el que comienza.
Superó
como hecho noticioso a la presencia del campeón del mundo
en Calama, Boca Juniors, y al triunfo ante Deportivo Cali en Colombia,
el primero de un equipo chileno en esas tierras, y que terminó
con una sequía nacional de triunfos que se mantuvo por varios
años en competencias internacionales
Texto: Mercurio
de Calama
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