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El "Chueco"
Merello llegó a principio de año, entremedio del revuelo
provocado por las contrataciones del elenco naranja. Se bajó
del avión como un refuerzo más y se acomodó
como nuevo integrante del cuerpo técnico.
La fiel hinchada
naranja lo recibió como al hijo pródigo, y él
rápidamente se sintió como en casa.
Merello es
un conocido de siempre en estas tierras, y la idea era que traspasara
toda su experiencia como exitoso jugador a las nuevas incorporaciones.
Así fueron pasando las fechas, y al alero del "Cacho"
Malbernat, fue consolidando su ascendencia con el grupo y volcando
toda su sabiduría con el balón. Los entrenamientos
de los arqueros eran el deleite de los que llegaban hasta las prácticas
y se comprobó de primera mano que su talentosa pierna derecha
estaba intacta.
Bajo perfil
Manteniendo
un bajo perfil y respetuoso absolutamente de su puesto como ayudante
de campo, Merello siempre estuvo alejado de la polémica y
su mérito fue precisamente cultivar el sentido de la ubicación
que lo llevó a mirar los tiempos álgidos desde su
particular tribuna.
Cuando las
cosas se pusieron difíciles y los días de Oscar Malbernat
parecían terminar en la tienda loína, su nombre se
alzó como reemplazante, y el asumió el desafío
con la responsabilidad propia de un hombre de fútbol. Era
la oportunidad que estaba esperando para demostrar sus cualidades
como estratega y que hasta antes de asumir la banca de Cobreloa,
sólo había podido demostrar en divisiones inferiores.
Fútbol
ofensivo
Y los "Zorros
del Desierto" notaron el cambio. Se vio una nueva disposición
disciplinaria, se marginaron los que tenían que dar un paso
al costado, y se trabajó con la gente que entendió
que Cobreloa no estaba para aguantar resultados y esperar de atrás.
La filosofía de juego que el "Chueco" imponía
como jugador, se reflejó en sus dirigidos y a ratos el "toque"
característico de los ochenta tuvo su émulo en este
plantel; algo que parecía imposible de imaginar en la era
del argentino.
Mérito
suficiente como para destacar a Víctor Merello como el personaje
del año de la institución naranja, porque pasó
de un segundo plano a ser protagonista importante en el alza de
final de temporada, debió soportar las críticas que
apuntaban a su inexperiencia, logró una nueva comunión
entre la hinchada y el equipo, puso fútbol y logró
una clasificación a la Libertadores que para muchos parecía
imposible.
Texto: Mercurio
de Calama
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