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"Hay
que pensar que Cobreloa nació en 1977 en Segunda División y ese
mismo año subió a Primera. En 1978 salió segundo del campeonato,
dos años más tarde fue campeón y jugó la final de la Copa Libertadores.
Ese rendimiento lo mantuvo por lo menos durante sus diez primeros
años. Y cuando creces como un grande cuesta mucho aceptar que el
equipo anda mal". Mario
Soto es uno de los más grandes de la historia de Cobreloa y
desde esa pasión que aún mantiene por el club naranja es muy preciso
en el diagnóstico de la crisis que vive el equipo minero por estos
días.
Instalado
en Viña del Mar, el capitán loíno de principios de los años 80 sigue
actualizadamente lo que ocurre con su antiguo club. "Siempre estoy
en contacto con la gente de allá", comenta antes de expresar su
pena por el momento de Cobreloa: "Lo que ocurre en Calama no es
diferente a lo que pasa con todo el fútbol chileno. El equipo está
en un momento de irregularidad, pero es un club serio y grande que
se va a recuperar".
Soto
está "dedicado ciento por ciento al fútbol" y celebra que se haya
elegido a Víctor Merello como remplazante de Óscar Malbernat, "porque
la gente lo respeta por todo lo que hizo como jugador". Y además
sueña con dirigir algún día al club que lo hizo grande.
Muy
distinto es el presente de Armando Alarcón, volante de contención
loíno en los 80, quien está tan preocupado de Cobreloa como del
"pésimo momento por el que está pasando la pesca artesanal". Instalado
en Tal Tal, su tierra de siempre (unos 300 kilómetros al sur de
Antofagasta), es dueño de una botillería y un par de embarcaciones
de pesca.
Y
siempre recuerda los momentos vividos como futbolista: "Acá estoy
re lejos de Calama y me entero de lo que pasa allá sólo por la prensa,
pero la pasión por el equipo no se me ha pasado nunca, por eso me
da pena. Cobreloa
me dio todo lo que tengo". El
problema del club naranja, alega Alarcón, es que "se necesitan jugadores
que sean un real aporte".
Pero
el que más lo siente es Héctor Puebla, otro de los próceres
de la historia naranja. En La Ligua y dedicado a la agricultura
(especialmente las paltas), el Ligua asegura que "estoy sufriendo
con todo lo que está pasando con Cobreloa. Me imagino lo que están
sintiendo los hinchas, porque yo soy uno más. La derrota del domingo
nunca debió ocurrir".
El
ex sietepulmones loíno es muy crítico con el presente de su antiguo
club: "Cuando los veo me doy cuenta de que es un equipo temeroso,
algo que antes nunca pasaba. Cobreloa siempre se hacía respetar
de local y de visita y ahora no es así. Es muy triste".
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