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Con
la humildad que lo ha caracterizado siempre, Juan "Chamaco" Silva
reconoce que su paso por Cobreloa ha sido lo más importante en su
carrera como futbolista.
Grandes amistades, su mejor momento en la cancha -que incluso lo
llevó a una selección nacional en la corta era de Mirko Josic-,
la capitanía del equipo, y pelear durante varias temporadas el cetro
del mejor lateral derecho del fútbol chileno, forman parte de sus
logros con la camiseta naranja.
Todo
esto, más el cariño incondicional de una hinchada que supo valorar
su entrega y que sintió profundamente su partida, hacen que este
sencillo muchacho de Copiapó se haya ganado un puesto en la galería
de los grandes de Cobreloa. Ahora, defendiendo a Cobresal, el querido
"Chama" está a un paso de volver al fútbol grande y quizá a Calama,
aunque vistiendo otra camiseta.
Al
final...¿le dieron una explicación razonable por su salida de Cobreloa?
No sé si razonable, pero creo que fue porque ya había cumplido un
ciclo en la institución. Fueron siete años defendiendo al equipo,
que es bastante, los dirigentes querían una renovación, y ante eso
uno no puede hacer nada, aunque tenía como aval el hecho de haber
dejado todo en la cancha.
¿Qué sintió en ese momento?
Sentí pena, pero también me di cuenta que tenía que superar rápido
el problema y salir adelante, el fútbol es así y uno tiene que estar
acostumbrado a estos inconvenientes. Pero el cariño por la camiseta
naranja va a estar siempre conmigo.
¿Se fue dolido?...
Por supuesto, pero no con la institución, al contrario, de los dirigentes,
cuerpo técnico e hinchada me llevé una grata impresión, sobre todo
de la gente, que me trató muy bien, excelente diría yo, así que
siempre los recuerdo con mucho cariño. Por eso me fui algo dolido,
por no poder conseguir un título para brindárselo a ellos, que se
lo merecen.
¿Cuál fue su etapa más ingrata en Cobreloa?
Cuando estuvo Carlos Rojas, ahí el plantel estaba totalmente dividido,
en el camarín casi nadie se hablaba y la verdad es que se respiraba
un ambiente malo. Fue lamentable, afortunadamente lo superamos,
especialmente los que queríamos a la institución.
Un saludo final a la gente de Calama.
La verdad es que me emociona hablar de Cobreloa y su gente, pero
más que un saludo les daré un mensaje. Apoyen a la institución,
quiéranla, Cobreloa es un lujo y nadie más que la gente de Calama
lo tiene que cuidar. Un saludo especial a sus hinchas, a los amigos
que dejé allá. Siempre llevaré a Cobreloa en el corazón, aunque
ahora sea como un hincha más. .
Texto:
Mercurio de Calama.
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