TURISMO CULTURAL, TEORÍA Y PRÁCTICA
* La Cultura Emana del Pueblo y es
Inalienable
El Turismo Cultural no es sólo “un frío
modelo de desarrollo” o un mero slogan, se fundamenta en bases sólidas que
hacen posible su puesta en práctica y resulta altamente benéfico para la
convivencia armónica y la paz entre los pueblos.
Existen, lamentablemente, personas que
hablan desde lo desconocido y sólo contribuyen a crear confusión, e incluso,
algunas veces entorpecen su puesta en marcha. Por Turismo Cultural se entiende
“como encuentro de dos o más Culturas: una que porta el visitante y otra que
tiene el anfitrión” y una correcta política para realizarla, consiste en difundir,
fomentar y defender entre la población las diversas expresiones de su
patrimonio cultural, para que al recibir a visitantes diversos, lejos de
expresar una actitud de xenofobia, lo mire bajo una perspectiva democrática
basada en el pluralismo, el respeto mutuo, el entendimiento, la convivencia y
la paz.
Debemos insistir en la definición de
Cultura por su impacto entre la teoría y práctica para su concretización. Por
Cultura, en términos generales, se entiende como el conjunto de los valores
materiales y espirituales creados por la humanidad en el curso de su historia.
La cultura es un fenómeno social que representa el nivel alcanzado por la
sociedad en determinada etapa histórica: progreso, técnica, experiencia de
producción y de trabajo, instrucción, educación, ciencia, literatura, arte e
instituciones que le corresponden.
En un sentido más restringido, se
comprende bajo el sistema de cultura el conjunto de formas de vida espiritual
de la sociedad que nacen y se desarrollan sobre la base del modo de producción
de bienes materiales históricamente determinados. Así, se entiende por cultura
el nivel de desarrollo alcanzado por la sociedad en la instrucción, la ciencia,
la literatura, el arte, la filosofía, la moral, etcétera y las instituciones
correspondientes.
Entre los índices más importantes del
nivel cultural en determinada etapa histórica, hay que hacer notar el grado de
utilización de los perfeccionamientos técnicos y descubrimientos científicos en
la producción social, el nivel cultural y técnico de los productores de bienes
materiales, así como el grado de difusión de la instrucción, de la literatura y
de las artes entre la población.
La amplia difusión entre la población
transforma de cuantitativos a cualitativos la elevación de los niveles
culturales de esta, acelerando sus procesos de desenvolvimiento tanto
materiales como espirituales.
Corresponde al gobierno el fomento, la
difusión y la defensa de la cultura; pero al Estado le incumbe salvaguardarla,
pues la cultura emana del pueblo y es inalienable. Como política de Estado,
siendo de interés público, se deben crear los mecanismos jurídicos, políticos y
económicos para que los sectores públicos y privados realicen actividades, que
correspondan a los altos intereses de la Patria, señalados en la Constitución,
que además, insistimos, contribuyan a la convivencia y la paz entre los pueblos
del mundo.
En las condiciones actuales, una
iniciativa en ese sentido es la que impulsaron los locatarios del Mercado
Felipe Carrillo Puerto (FCP), con la colaboración de la Casa de la Cultura de
Cancún, el H. Ayuntamiento de Benito Juárez, así como del Instituto de Cultura
de Yucatán, y de manera importante por las gestiones realizadas por el promotor
cultural, don Justo May Correa, para que en el espacio público que ocupa el
Mercado FCP se presentará, el Ballet Folklórico de Yucatán, acompañado por la
Orquesta Jaranera del Mayab, con amplio programa sorpresa y gratis para todo el
público, como una forma de difundir ampliamente nuestras raíces culturales.
La Orquesta Jaranera del Mayab, se formó
en 1970 y tomó como primer nombre el de Charanga Jaranera para acompañar al
Ballet Folklórico del Estado, que nació pocos meses antes. Actualmente es
dirigida por el maestro Felipe de Jesús Chí Naa y su repertorio se integra en gran
parte por jaranas, el ritmo más tradicional del estado; pero también figuran
danzas tradicionales, jarabes antiguos, guarachas, suertes de vaquerías,
mazurcas y sones de jaleo.
Una orquesta jaranera cumple con tres
funciones importantes en las fiestas de los pueblos yucatecos: ameniza los
bailes nocturnos de la tradicional vaquería, ambienta las corridas de toros y
acompaña en forma solemne las procesiones religiosas. Los nombres que titulan
las canciones ofrecen una noción del folklore peninsular: “Danza de la cabeza
del cochino”, “Cochinita pibil” y “La morena de mi pueblo”, son algunos de
ellos.
El Ballet Folklórico del Estado de
Yucatán fundado en 1970, tiene como misión interpretar sobre los escenarios las
prácticas tradicionales del pueblo yucateco y fomentar las danzas folklóricas
del Estado, conservando el sello ceremonial y mágico-religioso de nuestras
costumbres que fusionan la tradición maya con la española.
Lo importante, es que a partir de este
evento se fije una política cultural que nos permita esos intercambios, pero
además que impulse a los trabajadores de las distintas manifestaciones
culturales de Quintana Roo, como parte de su amplia difusión entre la
población, para garantizar la calidad en el turismo cultural. La hora de
acrecentar estas tareas ha llegado.
Autor: Raúl Espinosa Gamboa, Cancún
Quintana Roo. México.