Mi lente
“TROPA DE ÉLITE”: BRASIL CONMOCIONADO
José Padilla, joven cineasta,
documentalista y productor cinematográfico brasileño. Su primer largometraje como
director, “Ómnibus 174” (2002), reconstruye un violento episodio de Río de
Janeiro; el secuestro de un autobús que terminó en tragedia. En 1987 fue
productor del film “Tanga (Deu no New York Times)”, dirigido por Henfil, y
trabajó para hacer viable económicamente “Boca de ouro” (1990), de Walter
Avancini. En 1999 escribió y produjo el documental “Os carvoeiros”, dirigido
por Nigel Noble. También produjo “Estamira”, documental dirigido por Marcos
Prado, sobre una mujer esquizofrénica que trabaja y vive, hace más de dos
décadas, en un vertedero de Río de Janeiro. En 2005 inició la preparación de
“Fome”, documental sobre la trayectoria de una familia minera que muestra de
que forma los individuos lidian con el hambre del día a día. En 2007 lanzó
“Tropa de Élite”, su primera película de ficción. El film, que fue pirateado
casi dos meses antes del estreno, tuvo una gran repercusión y se estima que 11
millones de personas han visto el DVD pirata. En los cines, la película logró
el mayor número de espectadores del cine brasileño en 2007. El 15 de febrero de
2008 ganó el Oso de Oro, en Berlín.
Hace algunos años, por medio de un amigo
brasileño, llegaron a Mi lente un par de documentales de este director carioca:
“Fome” y la famosa “Ómnibus 174”. El cine de Brasil llega muy esporádicamente a
México y nuestro público, sobre todo en Cancún, está más acostumbrado al
glamour y la arrogancia del cine norteamericano que al cine documental, que
exige abandonar la actitud pasiva, porque –como decíamos en la entrega anterior-
el documental se encuentra ligado íntimamente a la capacidad humana de
comprender la complejidad del mundo y, por ende, sienta las bases a la
posibilidad de transformarlo, desafiando las condiciones que producen los
fenómenos sociales, políticos e incluso ambientales. Todo lo cual induce a
“pensar” y tomar conciencia de la realidad e ir en busca de verdades y
certezas, en fin….
“Tropa de Élite” es una ficción pero,
por analogía, es un retrato de la corrupción y la violencia policial en las
favelas de Río de Janeiro. Su tema se centra en un cuerpo especial de élite que
participa en una operación limpieza con motivo de una visita del Papa Juan
Pablo II, en 1997.
El director, José Padilla, busca la
verdad. Encontrarla en una frenética operación policial en las favelas de Río
de Janeiro se antoja un tanto difícil, pero “Tropa de Élite”, tras conmocionar
Brasil, consigue sintetizar varios fenómenos, como él lo dice en entrevista
después de recibir el Oso de Oro de Berlín.
¿Fascista o documentalista?: “No quiero
etiquetar a los procesos sociales. Tenemos que explicar qué es lo que hace que
las calles en Río de Janeiro sean tan violentas y, mientras fui acusado de
comunista por mi anterior película, Ómnibus 174, ahora me dicen que soy
fascista. ¿Qué es lo que pasa? Lo que cuento no tiene nada que ver con
ideologías. Y, bueno, documentalista tampoco. La realidad es peor que lo que
mostramos en la película.
¿Cómo se fraguó el fenómeno “Tropa de
Élite”?: “Fue puro anti-márketing. Mientras la película se convertía en un
superéxito clandestino… Había una copia de DVD que tres meses antes de estrenar
el filme fue robada y distribuida hasta alcanzar 9,5 millones de espectadores.
Todo el mundo en Brasil odia a la policía y la gente enloqueció. El BOPE
(Batallón de Operaciones Policiales Especiales) se vio reflejado en la película
y trató de impedir el estreno. Mientras, algunos locales cobraban entrada por
mostrar la copia pirata. Luego, cinco millones de personas fueron al cine a ver
la película”.
“Tropa de Élite separa la política de la
sociedad y busca el germen de la violencia en otras cosas. De hecho, esta
película se analiza mejor desde una perspectiva económica. JohnVon Neuman
aplica la Teoría de Juegos, de John Nash, a la conducta social, y esa es la
idea de la película. No sabrás moverte en una sociedad si no sabes las reglas
del juego. Y las reglas no sólo son las leyes, sino los patrones de
comportamiento… Sí, pensé en la operación más absurda que se me ocurriera y
llegué a la conclusión de que una visita del Papa era lo que buscaba. Que maten
a personas para recibir a un líder religioso condensaba unas cuantas
contradicciones”, termina diciéndonos este joven realizador.
La cinematografía brasileña tuvo en
Ciudad de Dios el reflejo más exitoso a nivel comercial y de crítica respecto a
la vida en las favelas. La película, dirigida por Fernando Meirelles y Kátia
Lund, cosechó cuatro nominaciones a los Premios Oscar y sumó nada menos que 49
galardones en diversos festivales, tuvo una gran acogida, “Tropa de Élite” ha enfrentado
una gran polémica. Columnistas como Arnaldo Bloch, del diario O Globo, no
vacilaron en calificar al filme de “fascista”. Una visión que hasta parece
justificada por los datos: en 2007 hubo 40 civiles asesinados por la represión
en las favelas por cada policía muerto. Lo que refleja el grado de violencia
que ya han alcanzado.
El personaje central de filme es
Nascimento, un oficial del BOPE de Río de Janeiro. Este hombre, según menciona
el diario Clarín, aparece como una especie de Rambo. Interpretado por uno de
los mejores actores brasileños, Wagner Moura, el capitán Nascimento se debate
entre su vida familiar y su peligroso oficio. El capitán y sus compañeros se
abren paso a tiros y no se detienen a mirar por la vida de inocentes en el
fuego cruzado y la tortura es su método predilecto de interrogatorio
El filme no se ahorra las escenas
violentas que muestran el durísimo accionar policial de la región. En palabras
de Padilha citadas por Clarín, el cineasta quiso presentar el punto de vista
oficial de la policía. Sin embargo, no hace falta ni aclarar que la tortura no
está legalizada en Brasil. En la polémica participan quienes desean la
instauración de mayor mano dura en la vida real y consideran al personaje de
Nascimento como una especie de héroe (más allá de sus métodos), mientras que
otros piensan que la cinta es fascista y discrimina a los pobladores de las
favelas.
Mientras la izquierda ataca la cinta,
acusándola de fascista y de ser un alegado a favor de la tortura; la derecha
reclama la supuesta poca fidelidad con que Padilha retrata las acciones de la
policía. La polémica ha trascendido las fronteras. The New York Times y BBC se
han hecho eco de la controversia en sus páginas. Entre tanto, Harvey Weintein,
de la distribuidora Wenstein Co., ha corrido a hacerse con los derechos de
distribución en los Estados Unidos.
La visión de la cinta sobre el problema
del narcotráfico también ha levantado ronchas. Para el capitán Nascimento, son
tan culpables de la muerte de un niño inocente en una favela, tanto el muchacho
de clase media que se fuma un porro (y que le compra maconha a los pandilleros
de las favelas), como el policía corrupto que dispara a mansalva. El filme
denuncia que son los consumidores de droga de clase media y alta quienes
financian las armas de guerra con las que las narco-pandillas desangran a las
clases pobres y luego, esos mismos consumidores, organizan caminatas por la paz
y pactan con los narcos para fundar ONGs en las favelas.
De verdad que la polémica es interesante
y Mi lente continuará con ella en la próxima entrega.
Autor: Rafael Fernández Pineda. Cancún,
Quintana Roo. México.