SIN TREGUA CONTRA EL ENEMIGO

 

 Cuando empleamos este adjetivo, generalmente lo hacemos para darle calificación a alguien que por alguna razón no le tenemos en la relación de nuestras amistades. Dentro de la naturaleza habita un animalito, que aunque es pequeñito, puede llegar a causar un daño mucho mayor que cualquier ser humano.

 

Su nombre es Aedes aegypti, es trasmisor del Dengue o fiebre rompehuesos, como también se le conoce. Es una enfermedad infecciosa tropical causada por dicho mosquito del género Aedes. Muchas veces la infección con virus del dengue es asintomática, pero en otras ocasiones la enfermedad cursa con fiebre alta, fuerte dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, músculos y en los ojos, erupción en la piel. El dengue afecta a niños y adultos pero rara vez ocasiona la muerte.

 

Una forma más grave pero rara es la fiebre hemorrágica del dengue, cuyos síntomas iniciales son fiebre, tos, cefalea, náuseas, vómitos y dolor abdominal.

Después se producen hemorragias, a menudo con inflamación del hígado y, en los casos severos, puede dar lugar a un estado de shock y provocar la muerte, si los enfermos no reciben a tiempo la atención médica requerida. No existe un tratamiento específico para esta enfermedad; sin embargo, un cuidado clínico adecuado puede reducir la mortalidad a menos de un 1 por ciento.

 

 La persona que padezca el Dengue hemorrágico, debe ser internada inmediatamente en un hospital para suministrarle sustancias que contribuyan a la coagulación de la sangre y realizarle estudio de las plaquetas periódicamente.

 

Este insecto es de tamaño mediano, de color negro, su cuerpo y patas son rayadas en blanco en forma vertical, la hembra es la que toma la sangre que extrae del individuo picado para alimentar los huevos, y es la que trasmite la enfermedad de hombre a hombre, si este está contagiado. La picada la hace al amanecer, nunca en otro horario del día o la noche, el macho tiene la función de fecundar a la hembra, y aunque también pica, no trasmite la enfermedad. Por las características ya reflejadas de la hembra, es sumamente importante mantener al individuo totalmente aislado bajo un mosquitero después de aparecer algún síntoma por espacio de 7 días, en dependencia de la evolución del paciente para evitar que pueda ser picado con el virus y trasladarse este a través del mosquito a otro individuo.

 

Es muy común en las regiones tropicales. Para controlar las poblaciones de mosquitos se han utilizado insecticidas, así como la desecación de los humedales o charcas donde ponen los huevos. Si estos han sido depositados en algún recipiente con agua, y este es vaciado pero no flameado, los huevos pueden enquistarse y llegar a producir larvas hasta un año después, si el recipiente volviera a ser llenado.

 

Al romperse los huevos, las larvas permanecerán en el agua por espacio de 7 a diez días para dar lugar al mosquito adulto, el que ya está en condiciones de volar y de picar. En el agua de lluvia este proceso es mucho más acelerado, por lo que debemos estar muy alertas de no tener ningún recipiente que pueda acumular agua a la intemperie. Este mosquito vive en agua limpia, aunque puede adaptar su hábitad en aguas no potables.

 

El método de la utilización de insecticidas para combatirlos no es lo más adecuado, estas sustancias contaminan el medio ambiente y dañan nuestras salud, aún cumpliendo con las medidas de seguridad. Por ello debemos inspeccionar nuestras casas y alrededores de izquierda a derecha, destruyendo todo lo que pueda acumular agua, las botellas debemos ponerlas bocabajo, las plantas deben estar sembradas en tierra, el agua de los floreros y bazos espirituales deben ser cambiado y fregados antes de volverlos a llenar diariamente, los depósitos para dar de beber a los animales domésticos deben ser igualmente tratados, los cascarones de huevos deben destruirse antes de botarlos, los tanques u otros recipientes de almacenaje deben estar debidamente tapados.

 

El número de casos de dengue ha crecido de forma espectacular en las últimas décadas y ha pasado a ser una enfermedad endémica en más de 100 países. Según estimados de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos 50 millones de personas se infectan cada año.

 

La vigilancia sanitaria debe mantenerse durante todo el tiempo para evitar los brotes esporádicos de esta enfermedad. En especial en aquellos países cuyas temperaturas sobrepasan los 18 grados promedio, las lluvias y los vertimientos de agua potable al acumularse en charcas e incluso las hojas y troncos ahuecados de diferentes cultivos pueden constituirse en posibles focos. Cuando es detectado alguno de estos focos, el mosquito tiene un radio de acción de 500 metros a la redonda.

 

Estos concejos pueden ser de gran utilidad para combatir de forma eficiente al trasmisor, contribuyendo a garantizar una mejor salud.

 

Autora: Milaydis Machado Padrón. La Habana, Cuba.

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