UN PERIODISTA CON HISTORIA

ALBERTO BARRANCO CHAVARRÍA.

POR: JORGE PULIDO.

Son dos los episodios más dolorosos que han dejado una profunda huella anímica en la vida de Alberto Barranco Chavarría, analista financiero y cronista urbano en el periódico El Universal y en Radio Red: primero fue el secuestro y artero asesinato en 1986 de Manuel, el mayor de sus cuatro hermanos, ingeniero mecánico electricista de profesión; y una década más adelante, el inesperado fallecimiento a los 42 años de edad de su esposa Guadalupe Galván, víctima de un doble infarto, a consecuencia de una infección invasiva en la sangre, contraída por una inyección contaminada.

Su inclaudicable fe en Dios y su aplomado carácter le ayudaron a superar en muy poco tiempo ambos golpes emocionales, permitiéndole continuar con su exitosa carrera periodística, iniciada de manera formal en la década de los setentas como articulista, ensayista y acucioso investigador de nuestra historia urbana. Desde entonces ha colaborado en la revista Proceso con una columna sobre política y negocios, en la revista Expansión abordando asuntos económicos y sociales, y en Excélsior, Novedades, El Nacional y el periódico El Centenario con reportajes de fondo, además de sus colaboraciones sobre tradiciones y costumbres de nuestro pasado en el periódico Reforma y en México Desconocido. Asimismo dirigió las revistas: Señal y México Tenochtitlan

Desde el 5 de junio del año pasado, el maestro Barranco, tal como lo identifican sus exalumnos de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, plantel Acatlán, llegó a grupo radio Centro donde le ofrecieron más espacios que en grupo Radio Fórmula, donde trabajó durante siete años. En Radio Red (1110 de am) conduce de lunes a viernes, en horario mañanero y nocturno, su programa sobre negocios, finanzas y política: "Entre Líneas", y todos los domingos de 10 a 11 de la mañana: "Leyenda Urbana", producido por William Hiarmes, quien nos informó que esta emisión radiofónica es la más escuchada en fin de semana con un promedio de unas 40 llamadas telefónicas del público.

Capitalino de 56 años de edad y padre de un hijo veinteañero, Mario Alberto Barranco Galván, estudiante de Ciencias Políticas en el ITAM, nuestro entrevistado evoca cómo se interesó por la investigación histórica: "siendo muy joven realicé la clasificación del archivo de la iglesia tricentenaria de San Cosme y San Damián, construida por órdenes de Fray Juan de Zumárraga con el propósito de catequizar a los indígenas, y que está ubicada en Serapio Rendón, en la colonia San Rafael, colindante con el cine Ópera y el Teatro Manolo Fábregas. Allí encontré documentos muy reveladores sobre la guerra cristera. En esa ocasión hallé un documento de la Acción Católica de la Juventud Mexicana con las actas de las reuniones y el testimonio sobre un hecho sangriento ocurrido en ese lugar. Por aquellos días hubo un supuesto boicot del pueblo contra el gobierno ante el cierre de las iglesias, como respuesta a las medidas impuestas por Plutarco Elías Calles en contra del catolicismo. También en dicho documento se hacía referencia a un ataque perpetrado por un grupo llamado Los Camisas Rojas, en el que participó el ex gobernador de Tabasco, Tomás Garrido Canaval, también conocido como el Sagitario Rojo y famoso por sus tórridos amoríos. Hubo una fuerte balacera en esta iglesia y uno de los disparos hirió a un acólito. Que estaba en esos momentos arengando a la gente. Incluso, todavía está allí en el piso la mancha de sangre que yo mismo vi en ese tiempo. Es así como descubrí mi pasión por los hechos históricos ya que precisamente hurgando aquí y allá en los documentos y en los libros, muchas de las veces se encuentran datos trascendentales, que muy a pesar de que ocurrieron en otra época resultan de interés. Se descubren aspectos desconocidos sobre sucesos históricos. Estas son las cosas que parten de un hilito que se va jalando poco a poco hasta dar con la verdad histórica".

AMENAZAS DE MUERTE.

Su interés por el conocimiento de los razonamientos y deducciones de los grandes pensadores de la humanidad, aunado a su vocación por la redacción y la investigación, lo llevaron a estudiar por las mañanas la carrera de filosofía y letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, y por las tardes la licenciatura en periodismo en la Escuela Carlos Septién García. "Siendo estudiante en la preparatoria número 2, donde en ese tiempo se cursaba la secundaria y el bachillerato en tan sólo cinco años, en la sociedad de alumnos editamos un periódico de izquierda llamado Vanguardia, dirigido por Raúl Jardón Guardiola, comentarista en Radio Educación, recientemente fallecido. Este fue el primer medio impreso donde yo comencé a escribir. Recuerdo que en la portada del primer número apareció un reportaje conmemorativo del cincuentenario de la revolución Rusa, y en la contraportada se publicó un artículo que yo escribí sobre el Concilio de la iglesia católica".

¿Cómo incursionó en el periodismo financiero y de negocios?

"Fue en los años en que dirigí la revista Comercio, publicación de la CANACO con una distribución de 50 mil ejemplares en todo el país. Poco tiempo después, cuando se fundó el periódico La Jornada, me invitaron a escribir una columna sobre economía y negocios. No fue nada fácil. Nosotros tuvimos que abrir brecha porque en aquellos años este tipo de columnas periodísticas no estaban incluídas entre las expectativas de los editores de medios impresos, ni tampoco eran del completo agrado de los lectores. Con el paso del tiempo le hemos encontrado la cuadratura al círculo para hacer atractivos estos espacios mediante un estilo ágil, sencillo y sin rebuscamientos, y siempre bien sustentados por una profunda investigación periodística".

Su férreo apego a la verdad y su espíritu justiciero han puesto en predicamentos en más de una ocasión la integridad personal de Alberto Barranco. En su desempeño como columnista ha recibido llamadas telefónicas anónimas, cartas insultantes y correos electrónicos amenazándolo de muerte para que se retracte de sus comentarios. A este respecto abundó nuestro entrevistado: "yo no tengo pelos en la lengua para denunciar las corruptelas de ciertos empresarios tramposos, ni tampoco me reprimo para exhibir las mentiras de determinados funcionarios públicos que pretenden engañar a la sociedad. Desde que yo escribo mis columnas siempre critico con sólidos fundamentos a los gobiernos en turno, y no ha sido la excepción el mandato de Vicente Fox, incluso, muy al principio de su sexenio hubo gente que de pronto se sintió afectada y tomó mis comentarios como algo personal. Yo considero que el periodismo es más sustancioso en la medida que critica y no en la proporción en que alaba. Un columnista que sólo elogia y no critica, no debe ser llamado periodista".

Tiempo atrás, el senador priísta Alberto Sántis envió hasta las oficinas de Barranco Chavarría a un par de golpeadores para darle un escarmiento por haber hecho públicos ciertos manejos turbios de dinero malhabido al interior de sus empresas. Por fortuna, un amigo muy cercano al columnista se enteró de propia voz de uno de los agresores que esa misma tarde iban a propinarle una severa paliza y pudo alertarlo oportunamente.

En la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, destacó como alumno brillante, obteniendo mención honorífica en su examen de titulación. "A la fecha todavía no acierto a comprender por qué la Secretaría de Educación Pública en lugar de tres sinodales, como es costumbre, me asignó cinco. -Comenta el profesor Barranco-. Mi tesis profesional se tituló "Para qué sirve el Periodismo" en la que hago un análisis crítico y propositivo sobre la influencia de la prensa escrita desde comienzos del siglo XX hasta 1972. El caso es que los sinodales me bombardearon con preguntas completamente ajenas al tema, me cuestionaron sobre el periodismo en los siglos XVII, XVIII y XIX; sin embargo, yo les respondí sin titubeos. Todo esto provocó airadas protestas entre las personas que estuvieron presentes en mi examen profesional, que llegaron a oídos del profesor Alejandro Avilés, director de la escuela de periodismo, por lo cual, en forma unánime me otorgaron este reconocimiento sui géneris que dice a la letra: "por su responsabilidad estudiantil, capacidad profesional y libertad de pensamiento".

Su natural y explosiva rebeldía, además de su firme convicción a favor de las causas sociales, arengaron en muchas ocasiones a los alumnos de la escuela de periodismo a salir a las calles para manifestar su descontento ante los problemas económicos y políticos vividos a finales de los años sesentas y comienzos de los setentas. "Todo esto parecía ante los ojos de la sociedad una actitud irreverente, lo cual era inusual por parte de una escuela con profundas raíces católicas". –Añadió Barranco Chavarría, quien abogó durante su desempeño como docente en dicha institución educativa para que las becas fueran concedidas a los estudiantes con verdaderos apremios económicos y no a los que tuvieran más altas calificaciones.

Casado en segundas nupcias con María Teresa Loera, secretaria Del Senador Genaro Borrego Estrada, el maestro barranco, cronista urbano en "Animal Nocturno" de Canal 13 y en Proyecto 40, de Televisión Azteca, también ha escrito media docena de libros sobre hechos y personajes capitalinos y uno más que está por publicarse en estos días sobre los Presidentes mexicanos en Palacio Nacional. A este respecto abundó: "la verdad, esta investigación sí me ha robado el sueño porque prácticamente no hay nada escrito. Los datos históricos y las anécdotas sólo se consiguen mediante entrevistas. Este libro, cuyo título aún desconozco, está hecho con aportaciones de otros investigadores. En mi caso hablo, entre otras muchas cosas, de la vida en el Palacio Nacional de Manuel González, "El Manco", un militar decimonónico engolosinado con el poder, que todas las noches llevaba hasta su alcoba, por medio de un túnel secreto, a mujeres de la vida galante para darle rienda suelta a su insaciable fogosidad sexual. Estos detalles y otros más los he recopilado de archivos históricos, bibliotecas, hemerotecas y de mi acervo de libros sobre la ciudad de México, que a la fecha ya suman unos 500 en total".

Entre 1988 y 2003, Alberto Barranco ha escrito: "Ciudad Desnuda", "Ciudad de la Nostalgia" en dos volúmenes, "Ciudad de Entonces", "Crónicas de la Ciudad de México" y "Alacena de Recuerdos".

¿Quiénes fueron sus padres?

¿Dónde nació?

"Mi padre, Manuel Téllez, murió apenas hace tres años a los 90 de edad. Fue todo un artista de la ebanistería. Él me educó con mucho rigor, inculcándome la disciplina del estudio y la investigación. Mi mamá, Guadalupe Chavarría, que aún vive a sus 87 años de edad, también es originaria de Atotonilco el Grande, en el Estado de Hidalgo, donde aún existe uno de los primeros conventos agustinos del siglo XVI. Ella contribuía con los gastos familiares haciendo uniformes escolares y disfraces para fiestas infantiles, y me inculcó el fervor religioso.

"Yo nací en la colonia San Rafael, llamada hasta inicios del siglo pasado, colonia de Los arquitectos. Su nombre se debe al rancho que fuera propiedad en el siglo XIX de la señora Josefa Terreros viuda de Algara, y que también se conoció como el cebollón. Esta propiedad se vendió por escritura pública el 15 de abril de 1890 a cambio de 13 mil Pesos, una suma bastante considerable para aquella época. Al año siguiente, Enrique Trón, León Signorel y Eduardo García, solicitaron al Ayuntamiento el permiso correspondiente para edificar una colonia en aquel punto geográfico. Fue una colonia de abolengo, calificada en 1906 por el cronista de la ciudad de México, Jesús Galindo y Villa, como muy próspera, con sobrias mansiones muy lujosas y un poco más hacia el norte, hacia San Cosme y la calzada México Tacuba, con modestas vecindades, algunas de las cuales ya son auténticos monumentos históricos.

"Allí viví hasta los 18 años de edad. Luego, ya casado, me cambié a Narvarte, y más adelante a la no menos histórica colonia Santa María La Ribera. Esta es una colonia con mucha tradición. Muchos de sus predios fueron propiedad de Estanislao Flores y de su hermano. Años después, todavía en el porfiriato, se construyeron solariegas casonas donde al paso del tiempo vivieron prominentes intelectuales y artistas. Sus calles con nombres de flores, árboles milenarios y de mexicanos ilustres, en un principio, con un total de 56 manzanas, abarcaron hasta la colonia Guerrero, en los linderos de la estación de ferrocarriles de Buenavista. Uno de los muchos atractivos de esta colonia es el quiosco Mudéjar que ornamenta su Alameda, construido por el Ingeniero José Ramón Ibarrola, como parte del pabellón turístico presentado por México en la exposición internacional de Nueva Orleáns llevada a cabo en 1894. En el mismo año de 1910 en que se instaló este bellísimo quiosco forjado en hierro, también se edificó el Museo del Chopo, que en un principio como palacio de cristal fue sede de exposiciones y ferias y cuya estructura metálica prefabricada fue fundida en Alemania. También me cautivaron de los años en que viví en la calle de Santa María La Ribera 132, la llamada Casa de los Perros, en Salvador Díaz Mirón casi esquina con Sabino, donde vivió el Doctor Ernesto Sodi Payares, papá de la cantante Talía. En esos años conocí la casa de la Princesa Maya Nicte Ha, la Casa de las Mil Vírgenes y el estudio de Gerardo Murillo, el Doctor Atl, en la calle de Pino.

Alberto Barranco, voraz lector de libros sobre historia y de las obras de escritores latinoamericanos, disfruta mucho de los platillos típicos mexicanos y cuando sus numerosas actividades de trabajo se lo permiten escucha discos de boleros y se solaza con amigos muy cercanos en reuniones bohemias donde, al calor de un par de tequilas,, dice, no canta mal las rancheras.

Egresado de la Escuela Carlos Septién García, Jorge Pulido es Licenciado en Periodismo en prensa escrita y radio desde hace tres décadas. Puedes enviarle tus comentarios a su correo electrónico:

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