PATRIMONIO CULTURAL Y TURISMO
* Inalienable el patrimonio natural y
cultural
Ciertamente el decreto del 10 de agosto
de 1971, que permite la creación de Cancún, establecía “Que el Gobierno Federal
ha formulado un Programa Nacional para el Establecimiento de Zonas Turísticas,
con el objeto de crear nuevas fuentes de trabajo; ampliar los mercados
regionales a través del mayor consumo de productos agropecuarios, pesqueros,
artesanales e industriales e incrementar el ingreso de divisas; factores todos
que contribuyen al desarrollo económico del país”. Pero eso no basta para
lograr un turismo de nivel superior que consolide ese sector de la economía
nacional; es indispensable para ello promocionar un turismo cultural que
responda a los intereses del desarrollo de ambas ramas, como elementos
conjugables.
Ya hemos dicho que por Cultura en
términos generales se entiende como “el conjunto de los valores materiales y
espirituales creados por la humanidad en el curso de su historia. La cultura es
un fenómeno social que representa el nivel alcanzado por la sociedad en
determinada etapa histórica: progreso, técnica, experiencia de producción y de
trabajo, instrucción, educación, ciencia, literatura, arte e instituciones que
le corresponden, etcétera”, entonces no debe quedar duda que la Cultura es
patrimonio del pueblo que la origina, por tanto inalienable e intransferible.
Si el patrimonio cultural es una
sucesión que se debe respetar y mantener para las generaciones posteriores, ese
patrimonio es aprovechable si conocemos la condición natural en que surgió. De
ahí la obligatoriedad de fomentarlo como “paisaje cultural”, difundirlo y
defenderlo como “la creación humana y la naturaleza con toda su diversidad, su
originalidad y su riqueza”. Ese patrimonio, que es un todo, al exponerlo y
recrearlo aporta un valor de carácter espiritual que brinda al visitante la
posibilidad del intercambio cultural pues representa una experiencia de esa
forma.
En Quintana Roo es indispensable
promover un turismo interesado en el patrimonio cultural y natural, respetuoso
de las identidades nacionales y a la vez lograr que el gobierno vea en el
turismo cultural como una de las inversiones más rentables a la hora de
elaborar el presupuesto, no como una carga para el erario, que tenga efectos
multiplicadores en la economía, la creación de empleo y el estímulo que cause
mejoras en la infraestructura y servicios en la entidad y se refleje en
beneficio de todos y no sólo en un sector.
Es indispensable promover una política
turística-cultural que considere el patrimonio cultural como un bien
intransferible, redituable como un sustento fundamental para los procesos de
desarrollo. Si la actividad turística deja de considerar exclusivamente al visitante
“como agente que aporta divisas”, y se promociona al turismo con un enfoque
cultural con efectos económicos, se puede beneficiar ámbitos muy amplios del
desarrollo.
Es evidente que el asunto de cultura y
turismo, para un estado como Quintana Roo, debe ponerse ya a la orden del día y
definir las nuevas estrategias que renueve estas actividades para poder
competir con eficiencia y calidad, bajo la rectoría del Estado.
Bien pensado y planificado, el turismo
cultural abre nuevas perspectivas para desarrollar las distintas actividades de
los trabajadores de la cultura y los promotores del turismo que complementará
el crecimiento de otros sectores económicos de Quintana Roo y que ya ven con
simpatía esta nueva perspectiva de cultura y turismo.
Por: Raúl Espinosa Gamboa.
Cancún, Quintana Roo, México.