EL PATRIARCADO, NUESTRA CULTURA, DISTINTAS CONCEPCIONES DE REALIDAD IV

 

Capítulo III

 

La Era Equilibrada

 

Sin duda que todo es igualmente importante: la percepción sensorial y la intuicional; lo masculino y lo femenino; etc. Ha sido nuestra cultura la que se ha desequilibrado. Y cuando la balanza se desequilibra, hay que agregarle peso al lado más liviano para volverla a equilibrar: si esto es lo que queremos. Y esto es lo que quiero, y siento necesidad de informárselo a mis lectores. Lo que algunos, llenos de fobias, ya me han dicho: “que este trabajo es una apología de lo interno y de la ceguera”; no es más que mi humano intento de equilibrar la balanza.

Desde el punto de vista científico, cualquier idea es verdadera sólo si se ha demostrado empíricamente muchas veces, sólo si se comprueba la hipótesis. Es importante comprobar empíricamente los fenómenos espirituales o internos. Comprobar empírica o experiencialmente la existencia de Dios, como Carl Jung comprobó la del inconsciente colectivo por ejemplo. ¿Serán lo mismo? Jesucristo, que caminó sobre las aguas e hizo otras acciones que desmienten las leyes físicas de Newton, dijo: “Si tuviereis fe y no dudareis, todo os será posible”. Propongo un ejercicio: tomemos esta afirmación como una hipótesis, y tratemos de comprobarla empíricamente en nuestra cotidianidad. Para ello pensemos en algo que queramos o estemos muy motivados de realizar. Si logramos estar seguros, “saber que es así”, sin dudar, se realizará. (Investigar en el evangelio de Mateo cap. 14, vers. 25 al 31. También en Mateo cap. 17, vers. 20. Y Mateo cap. 21, vers. 18 al 21.)

Una verdad científica es entonces, la que se ha comprobado empíricamente. La reflexión, por muy lógica e inteligente que sea, si no se ha comprobado es especulación. Muchas veces se utiliza a la lógica para convencernos de una “verdad”; se utilizan también “analogías lógicas”: pero no se han comprobado. La filosofía es especulativa, la “Suma Teológica” también lo es. Es importante la especulación, pero igualmente lo es comprobar empíricamente lo que se ha especulado primero. Es deseable trabajar sin fanatismos en la comprobación empírica de los fenómenos espirituales o internos, para sacarlos del terreno de los dogmas impuestos o autoimpuestos. Dogmas que quizás sean consecuencia de no tener seguridades sobre estos temas, y de la necesidad de tenerlas.

En el capítulo anterior hemos visto como en la antigua Grecia, así como en todas las culturas primitivas, se creía en un origen del Universo producto de la unión de dos principios antagónicos y complementarios. Llámense Gea y Urano, Pachamama e Inti, yin y yang, Dios y Demonio, femenino y masculino, electrón y protón, etc. Lo cierto es que estos dos principios estuvieron en el origen. Posteriormente vimos como hubo un periodo en que predominaron divinidades femeninas. A este periodo nuestras fuentes de información lo llaman “demoníaco”. Luego hubo una gran lucha: guerra entre ángeles o Titanomaquia. Después de ella emerge nuestro sistema patriarcal, con divinidades masculinas, que ha tenido como fin la transformación y el dominio de la naturaleza por medio del “trabajo”, y que nos ha brindado tanto desarrollo tecnológico.

Según algunas corrientes psicológicas, el ser humano desterrado del Paraíso (caído), busca volver a la conciencia. Para ello hace un camino hacia el retorno. Lo interesante es que si lo logra, llegaría más maduro que antes de caer. Esto justificaría los mitos de caídas, búsquedas y despertares que hay en las distintas tradiciones religiosas, folklóricas (cuentos infantiles), literarias, etc.

¿Se desprende de todo lo que hemos visto hasta ahora, que el Universo podría marchar hacia una Era Equilibrada, con una “Pareja Divina”, que además estaría potencialmente dentro de cada uno de nosotros? Intentaremos en el resto de este trabajo, reflexionar y experienciar acerca de esta pregunta. Por supuesto que nuestras respuestas podrán ser válidamente refutadas, cuestionadas o enriquecidas, siempre que estas reflexiones y trabajos sean honestos y bien intencionados.

¿Es válida la literatura como fuente, para investigar científicamente sobre fenómenos espirituales o internos? Se ha comprobado que los mitos y los cuentos de la literatura antigua, contienen imágenes que se repiten en los sueños y fantasías de las personas actuales. A estas imágenes típicas, Carl Jung las llamó “representaciones arquetípicas”, porque parecen pertenecer a la estructura heredada de la psique colectiva. Producen a quienes las perciben, fuertes impresiones afectivas que los conectan con lo colectivo.

El lenguaje surge como, o debido a una necesidad de comunicación o de expresión del alma. Después la escritura, permite que esa expresión del alma perdure en el tiempo. La escritura es un código que “representa” al lenguaje. (La necesidad de comunicarnos nos ha llevado a desarrollar otros medios y tecnologías, que están potenciando al lenguaje y la escritura.) El ser humano necesita comunicarse por muchos motivos: uno de ellos es expresar emociones, sacar el alma hacia afuera. Esta es la motivación que ha originado el arte en general y la literatura en particular. Si la motivación que origina el arte y la literatura es: sacar, salir del aislamiento, comunicar el alma; por tanto, la literatura es válida como fuente para investigar científicamente sobre fenómenos espirituales o internos.

Hay motivos que se repiten en la literatura, pero con distintos desenlaces. El “viaje” por ejemplo, está presente en muchas obras literarias. Si bien don Quijote vuelve a casa triste y decepcionado, rindiéndose ante la “sensatez” de sus amigos; y Alsino volando hacia la estratósfera, se suicida al ver fracasado su verdadero amor. Al revés de ellos, Ulises logra regresar a Ítaca, triunfar sobre los “pretendientes” y recuperar el amor de Penélope. ¡Y qué decir de Juan Salvador Gaviota!: que después de ser expulsado de la “bandada de la comida”, hace de su exilio un viaje tan evolutivo, que finalmente es capaz de regresar a ella como Mesías. (Hay que tener valentía para mezclar estas obras en un mismo análisis, sobretodo después de haber aprendido que hay unas más valiosas o importantes que otras. Pero el motivo del viaje está presente en todas ellas, y aquí estamos hablando de eso.)

El motivo del “héroe” también está presente en toda la literatura de las distintas épocas y lugares. ¿Qué se entiende por héroe? ¿Qué busca el héroe? ¿Por qué hasta ahora, han habido menos héroes mujeres? ¿Y menos héroes discapacitados? ¿Y muy pocos héroes no europeos? ¿Y casi ninguno homosexuales o lesbianas? ¿Serán éstos los héroes del futuro? ¿Qué harán para serlo? ¿Irán a la guerra y matarán gente, como los de la antigüedad? ¿O trabajarán para ser ellos mismos, para descubrir y crear cosas nuevas? ¿Quizás lucharán contra el calentamiento global, por el cambio global?

Todo lo que en una persona es raro, excéntrico, diferente, tiene potencialmente el valor de producir cambios sociales. Por eso hay que respetarlo, y ayudarlo cuando se sabe como hacerlo. En cambio no se produce movimiento cuando hay una tan buena adaptación social, que no hay sufrimiento personal y por lo tanto no hay búsqueda.

Últimamente en la ciencia, en algunas religiones, en la cultura, el principio femenino se ha equiparado al masculino. Uno de los más importantes símbolos femeninos es el vaso: en él deben producirse las transformaciones de la materia. Si bien las nuevas teorías ya no generalizan, reconocen la pertinencia de pensar en distintos escenarios, y que en cada uno de ellos se van construyendo distintas historias, que los resultados dependen de las perspectivas y que éstas son variables.

Pero a pesar de eso actualmente hay “héroes”: personas, mujeres y hombres, que están trabajando para superar el conflicto entre su naturaleza y su programación cultural; que están trabajando para armonizarlo. Este trabajo no sería egoísta como podría suponerse, sino que al contrario es bastante colectivo. Un conjunto de personas que descubre algo nuevo, produce rápidamente en otros un efecto de asimilación, que se difunde con celeridad.

Pero los cambios duraderos no se pueden forzar ni imponer por decreto, sino que se producen espontáneamente. Un ejemplo de esto es cuando se inventó el “esperanto”: la intención de unificar el lenguaje en el mundo era buena, pero no pudo con la evolución espontánea de las lenguas maternas (Eso no impide que quizás alguna vez se llegue a una lengua única, pero tendría que sentirse espontáneamente). Otra vez se intentó construir una sociedad más justa. Y así podríamos seguir enumerando “heroicos intentos” del ser humano por ser feliz.

Los cambios se producen espontáneamente, pero podemos ayudar a que se produzcan. La “Nueva Titanomaquia” es el paso del patriarcado a una Era Equilibrada. Y como la antigua también es una lucha difícil, ya que el futuro no está escrito en las estrellas, sino que depende de nuestra acción cotidiana.

 

Conclusión

 

 

“Soy hombre (ser humano), nada de lo humano me es ajeno” (Miguel de Unamuno).

Con este ensayo quiero mostrar parte de mi proceso, todavía inconcluso. Y si pensamos que la evolución es una flecha irreversible en el tiempo, los procesos nunca estarán concluidos. No obstante pueden lograrse grandes triunfos en el camino: y esas son las metas.

Pero para lograr esos triunfos hay que pasar por innumerables fracasos y tropiezos. Me he demorado años en responder a la pregunta: “- ¿Cómo Homero pudo escribir toda esta historia, si no veía la realidad, ya que era ciego?” Quizás habría sido más fácil responder que no la escribió, porque Homero pertenecía a la tradición oral. Pero afortunadamente para mí, ya en ese tiempo no me conformaba con las respuestas fáciles.

Un fotógrafo sabe que existen muchos ángulos para enfocar un mismo paisaje, para mirar una misma realidad: y que ninguno de ellos es más válido que otro. Llamemos a cada ángulo: paradigma. Muchos ingenuos han querido arreglar el mundo dentro del mismo paradigma patriarcal en que se ha movido la política, la religión y la cultura durante la Historia. En este trabajo hemos demostrado la existencia de dos principios fundamentales. La desvalorización de alguno de ellos provoca el desequilibrio: lo interno no es más ni menos importante que lo externo.

No pretendo, ni es mi obligación, hacer que todos estén de acuerdo con los planteamientos expresados en este ensayo. Sólo pretendo invitar a reflexionar, y a mirar la realidad desde distintas perspectivas o paradigmas, para que así dejemos de estar tan “encasillados mentalmente”.

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

 

1)      Kuhn, Thomas: La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura Económica, México, 1993.

2)      Feyerabend, Paul: Adiós a la razón, Tecnos, Madrid, 1992.

3)      Kuhn, Thomas: ¿Qué son las revoluciones científicas?, Paidós, Barcelona, 1989.

4)      Vergara, Delia: Encuentros con “Lola” Hoffman, Ed. Antártica, Santiago de Chile, 1989.

5)      Cid, Carlos: Historia de las religiones, Ed. R. Sopena, Barcelona, 1965.

6)      Jung Carl G: Recuerdos, sueños y pensamientos, Seix Barral, Barcelona, 1989 (Quinta edición, traducción de María Rosa Borrás).

7)      PRIGOGINE, Ilya: Entre el tiempo y la eternidad, Alianza Universidad, Buenos Aires, 1992.

 

 

Támiris (Luis Alberto Méndez Quezada),

Registro de Propiedad Intelectual N° 129554 de Chile.

http://lanuevatitanomaquia.blogia.com

Autor: Luis Alberto Méndez Quezada. Santiago de Chile, Chile.

[email protected]

 

 

 

Regresar.

Hosted by www.Geocities.ws

1