MI SUEÑO PARA CALI

 

Cuando pienso en lo que sueño para Cali, no puedo menos que enfrentarme a una realidad desafiante, única y maravillosa, que podría asumirse desde perspectivas y enfoques distintos. No obstante, si elijo la Diversidad, con un enfoque inclusivo, viene a mi mente una Cali en la cual la Pluralidad, el Respeto por la diferencia y la Aceptación del otro, se constituyen en elementos dinamizadores, permanentes y esenciales, de las interacciones y múltiples relaciones que surgen, se fortalecen, y declinan, al interior de sus comunidades, y que conllevan por ende el sinecuanon rechazo a toda forma de exclusión, o justificación de la misma.

 

Para llegar a la Cali que sueño, sin barreras para el aprendizaje y la participación, donde todas las poblaciones tienen su lugar, en condiciones reales de equidad, que son asumidas y respetadas tanto por las autoridades líderes e interlocutores reconocidos en las distintas instancias, como por quienes conforman las diversas comunidades, con sus particularidades, y características propias, se hace indispensable, el comenzar a sembrar al interior de las Instituciones Educativas, centros de formación y/o capacitación, organizaciones no gubernamentales y gubernamentales, y en general de los distintos contextos, donde los seres humanos se forman, desarrollan, desempeñan e intercambian sentires, decires y saberes, Semillas de Inclusión, que aunque en principio parezcan meras utopías, con el transcurrir del tiempo, las acciones permanentes, los aprendizajes colaborativos, la implementación de metodologías dinámicas y reflexivas, la asunción de la diversidad por convicción, compromiso e imperativo vital, fructifiquen, dando forma a esa nueva sociedad en la cual los derechos, las maneras de ser de cada uno, de cada grupo, de cada comunidad, se valore, y promueva bajo el paradigma de la Inclusión y todo cuanto conlleva, de , corresponsabilidad, solidaridad, y procesos de transformación, permanentes y coherentes, que al involucrar a todas las personas, , posibiliten y consoliden una verdadera cultura en la cual las políticas, y prácticas inclusivas, permitan la constante movilización de recursos y aceptación de la heterogeneidad, como factores necesarios para la reconstrucción y consolidación de un nuevo tejido social que garantice y propicie el fortalecimiento de seres humanos útiles, valiosos y felices, y comunidades en las cuales ninguna forma de exclusión, bajo ningún punto de vista, pueda tener cabida.

 

Ahora bien, para alcanzar ese sueño, es innegable que uno de los caminos que en el momento se nos ofrecen, es justamente la implementación de una Educación Inclusiva con Calidad, que involucre y posibilite la participación efectiva, proactiva y eficaz de los distintos actores de las comunidades educativas, y que vaya mucho más allá de la simple aplicación formal de unas herramientas, teorías o conceptos, trascendiendo y trasformando los procesos, interrelaciones y paradigmas que han caracterizado y en cierta forma, paralizado la escuela, haciéndola ineficaz para responder al reto que implica la llegada a su seno de poblaciones diversas, que exigen y requieren atención, respeto y participación.

 

Autora: Lucy Manzano Zamorano. Santiago de Cali, Colombia.

Docente de Apoyo.

Institución Educativa República de Israel.

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