LOS LECTORES OPINAN SOBRE “VALIENTE” Y LOS CORTES DEL DIRECTOR

 

Escriben Juan Antonio Miranda, lector y buen amigo de esta página y David Sánchez, agradezco sus atentos comentarios sobre la película “Valiente”, en el caso de Juan Antonio y, a de David, trataré de responder a las dudas y aclarar mis contradicciones, como me hace ver, sobre lo que escribí acerca de “Blade Runner” y Robert Redford.

 

Nos dice el amigo Juan Antonio: “…intrigado por su comentario fuìme a ver “Valiente”: que si alguien me hubiera pinchado con un alfiler en la parte final de esta preocupante película no me saca ni una gota de sangre, tal era el grado de incredulidad que sufrí ante esta indefendible legitimación del ojo por ojo que se han sacado de la manga, al alimón, Neil Jordan y Jodie Foster, que no solo la protagoniza (lo que todavía tendría disculpa) sino que también la produce, de lo que debemos deducir que en gran medida asume como propios los postulados del filme y con el agravante, como usted menciona en su artículo, de que Jodie Foster fue testigo de primera fila de una película magnífica Taxi Driver, obra compleja y en cierto modo opuesta por completo en planteamientos”.

 

“Le juro que me pasé la primera hora de película esperando que el filme contuviera en su interior una complejidad algo mayor que una película de Steven Seagal. Una zarandaja. Pero pensándolo bien, lo que resulta verdaderamente preocupante es que ésta película sea un signo de los tiempos que corren, al menos en USAmérica. Ay, dios mío ¿Cómo habrá podido meterse Jodie Foster en esto? ufff”

 

Me alegra que el amigo Juan Antonio se sintiera intrigado y fuera a ver la película y más aún que coincidamos en muchos puntos de vista. Pero me sigue molestando que, en el fondo lo peor de esta película, si uno es capaz por un momento de dejar a un lado su insoportable carga ideológica, cinematográficamente es un producto muy bien hecho, incluso diría que superior a la media, Neil Jordan dota a su puesta en escena de claridad expositiva e incluso de cierta elegancia; Y ahí está lo verdaderamente terrible del asunto: toda esa corrección, toda esa profesionalidad e incluso esa brillantez, está al servicio de un mensaje deleznable, una glorificación de la venganza y el ojo por ojo tan inaceptable que resulta increíble que haya llegado a las pantallas sin comentarios en contra. Aunque hay algo sumamente interesante, nuestro amigo nos advierte del la señal de los tiempos que corren en USAamerica como el le llama. Y en verdad que más de uno de nosotros piensa que los gringos andan mal. Pero la cosa es que dominan la economía, la ciencia, muchas de las artes y la política mundial. ¿Como le hacen para sostener su predominio si es que están tan mal? Hay un aspecto que veo en muchas películas que traen mensajes pesimistas o como en este caso, una aparente solución a problemáticas con la aplicación de la ley del más fuerte dentro de un sistema que defiende o dice defender la justicia, la libertad y la democracia. Películas como "Dogville" (2004, de Lars Von Trier, él mismo se declara Pesimista) que resuelven de manera extremadamente violenta los conflictos, no solo los de enfrentamiento bélico sino los de la convivencia social, con medidas extremas, justificando acciones violentas, aduciendo que son las que imperan en la realidad. En muchos casos el miedo a ser atacado es el motivo, pero muchas veces (lo hemos visto a través de la historia como en el caso de la Alemania de Hitler o en las etapas profundas de racismo en Sudáfrica y en los mismos EEUU) predomina un ánimo o intención de demostrar la supremacía (que no superioridad) de una cultura sobre otras. Una declaración de poder. Ominosas señales estas que se dejan ver en el cine norteamericano. Como dijera Bertold Brecht: “…ayer vinieron por mi vecino y nadie hizo nada… Hoy llegaron por mí…”. Preocupante en verdad.

 

Los (polémicos) Cortes del Director

 

Por su parte David Sánchez me reprocha el por qué, si hago severa crítica de las diferentes versiones de “Blade Runner”, al final digo que “podría ser… siempre y cuando”. Además el buen David, reclama por el sesgo peyorativo que di al término filmópata que utilicé en el artículo y pide respeto a su adicción cinéfila (“…que es una adicción sana y humanista…”) Pido disculpas y prometo no volver a utilizarlo. De verdad que disfruté su e-mail lleno de ingenio, humor…y sapiencia cinéfila. Espero siga enviándolos, enriquecen el diálogo.

 

Aunque hago mucha crítica, no me resisto a ver diferentes versiones, de hecho me gusta hacerlo. Trataré de explicar:

 

El director es una “estrella” entre varias del cielo fílmico: su nombre también vende. Apellidos como Bergman, Bertolucci, Wajda, Burton, Tarantino, Cuarón, Iñárritu, Allen se mezclan bien con los de los actores, estos sí ampliamente reconocidos: Kidman, Deep, Bellucci, Thurman, Connery, Cruise, etc. Para aumentar la venta/renta de DVD, las compañías rascan en sus archivos para armar versiones más largas que nos venden como “Cortes del Director”; en otros casos, ven la luz las ediciones finales de los directores antes de que fueran reducidas por exigencias comerciales: películas más largas implican menos funciones en los cines e ingresos menores en taquilla. Es el caso de muchos filmes como “El conformista” (Bertolucci), “Apocalipsis ahora” redux, como le han dado en llamar, (F. Ford Coppola), las tres cintas de El Señor de los Anillos (Jackson), Cinema Paradiso y Malena (ambas de Tornatore) y la mencionada Blade Runner (Ridley Scott).

 

Una precursora del fenómeno fue “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo” (Spielberg), que volvió con metraje “no visto antes” del interior de la nave madre y lo que pasó con Richard Dreyfuss. Spielberg (el rey Midas del cine) tenía razón: los cines se volvieron a atascar y el resto es historia. Lo que fue casualidad ahora es estrategia de venta institucionalizada.

 

La estrategia comercial provoca -y responde a- la curiosidad natural de los espectadores de “saber más” de la historia que ya conocen. Pero para cinéfilos, críticos y teóricos de cine los Cortes del Director son un “problema”. ¿Qué hacer con ellos? Lo coherente es revisar críticamente cinta por cinta, ver el Corte junto con la versión proyectada en cine y hacer el juicio crítico al final del análisis. La postura filmópata (perdón, prometí no usar el término, esta es la última vez que lo hago) de que todos los Cortes de Director son automáticamente mejores que las primeras versiones sólo porque “los productores malvados metieron la mano” es, por decir lo menos, absurda: cada edición implica resultados distintos que hay que comprender.

 

En el caso de El conformista, cuando se lanzó su DVD en 2006, el fotógrafo Vittorio Storaro revisó el original y descubrió un negativo con una secuencia extra de cinco minutos cortada en 1970 por el mismo Bertolucci. El DVD la restaura pero no altera la cinta original; sólo suma matices a la relación amistosa de Marcello Clerici e Italo Montanari. Para los creadores es bueno que el público vea la versión original, pero el juicio de la cinta no cambia.

 

En “Apocalipsis ahora” redux, Coppola aumentó secuencias que indirectamente respondieron a objeciones planteadas en los 70: no había una postura política evidente contra la Guerra de Vietnam. La restauración de la secuencia de la plantación francesa en el río explica los orígenes del conflicto (Viet Minh y CIA): la derrota francesa en Indochina y de EU en condiciones donde era imposible ganar. Hay un enriquecimiento de los contenidos de la cinta pero no una alteración de su significado global.

 

En las tres cintas de “El Señor de los Anillos”, Jackson ajustó la proyección en cine en tres horas por cinta. En los DVD extendidos sumó entre 30 y 45 minutos a cada una. Se enfocan a quienes desean saber más del universo de Tolkien y a los fans que conocen ya su obra. Jackson profundiza en cosas como el anillo de Galadriel, el de Barahir, el amor final entre Eowyn y Faramir, batallas más extensas, etc. Los fans de la obra reconocen en pantalla elementos que ansiaban ver. No se altera lo visto en cine; se subraya la riqueza del mundo imaginario que creó Tolkien.

 

Malena tiene dos versiones: de 95 y 105 minutos. No hay novedades en la trama sino secuencias reeditadas y distintas atmósferas emocionales, pero no radicalmente diferentes entre sí. En ambas Malena es discriminada, acosada y obligada a prostituirse por los "decentes" habitantes del pueblo de Castelcutto. En cambio el Corte del Director de Cinema Paradiso si es “otra película”. La primera edición conservó sólo la historia del cine como eje social del pueblo y del personaje como creador; así editada ganó la Palma de Oro de Cannes, generó fama mundial y ganó dinero. Tornatore explicó después que él mismo cortó la cinta y el "malvado productor" Franco Cristaldi ni las manos metió. La nueva edición contiene la historia de amor completa y es "otra" película romántica y melodramática extraordinaria. Una versión no cancela a la otra; se pueden ver como variaciones fílmicas de Tornatore. Como sea, a Mi lente le gusta la primera, ¡y ya!

 

La premisa que descalifica todas las críticas basadas en las versiones más cortas vistas en cine (en muchos casos las únicas disponibles durante años) porque quienes las escribieron “no vieron la película completa” es mendaz. Esos artículos siguen siendo válidos para dicha versión. El análisis del Corte de Director no implica el desprecio inmediato del "Corte del Productor" sino una valoración en paralelo.

 

Seguirán las polémicas apasionadas sobre versiones cortas de estreno para cines y “cortes de director” más largos en DVD, pero serán menos confusas y más productivas si se revisa película por película: esa es la tarea. En determinados casos un Corte de Director sí es un acto de justicia hacia la obra de un cineasta, como en “Apocalypse Now” Redux; en otros, es poner al cinéfilo frente a las alternativas estéticas y/o narrativas, como en El Señor de los Anillos o Malena.

 

De Robert Redford, platicaremos mas adelante.

 

Autor: Rafael Fernández Pineda. Cancún, Quintana Roo. México.

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