LOS JUEGOS DE CAROLINA Y GASPAR
La Biblioteca pública de la Casa de la
Cultura de Cancún este jueves 21 de agosto, en el espacio “Círculo de Lectura para
Niños” (del Programa de Fomento a la Lectura) invitó a todos los peques de 6 a
12 años a compartir la lectura del cuento “Los Juegos de Carolina y Gaspar” de
la autoría de Augusto Roa Bastos e Ilustraciones de Claudia Lagnazzi.
El cuento “Los juegos de Carolina y
Gaspar” fue publicado por Conaculta en 1994, mismo que forma parte de los
libros para niños en la biblioteca de esa institución.
Como cada semana la Bibliotecaria,
señora Isabel Flota Medrano, acompañada por Gerónima López Gómez nos comentó que:
“Esa mañana Carolina y Gaspar se
aburrían soberanamente con la institutriz, una señora antigua y algo maniática,
que venía a darles clases particulares para “sacarlos” de su atraso en la
escuela. Esa mañana, además, estaban disgustados con la institutriz, la señora
Petra”.
“Ella les iba mostrando sus colecciones
de insectos clavados con alfileres en cajas de celofán. Moscas enormes,
abejorros, libélulas, cigarras, luciérnagas, mariposas de todas las especies:
un cielo entero de insectos voladores ahora inmóviles y sin vida. Los chicos
decían que la historia natural que enseñaba la señorita Petra era una historia
antinatural, porque lo natural era que esos bichitos volaran alegremente su
vida”.
“Eso es lo que murmuró Carolina por lo
bajo, esa mañana:
- Esos bichitos deberían estar volando
por el aire como los pájaros, como nosotros...
-¡Silencio, niña! ¡No refunfuñe!—la retó
la señorita Petra con sus anteojuelos de marcos de oro montados en la punta de
su nariz.
-¡Hay que tomar en serio las cosas,
caramba!
“Le tocó el turno a Gaspar. La señorita
Petra le señaló con el puntero una mariposa de las llamadas Coronas Boreales.
Debió de ser muy hermosa en vida. Antes de estar clavada allí habría sido un
verdadero pedacito de arco iris. Ahora parecía apagada. Sólo brillaba entre sus
alas la cabeza de bronce del alfiler que la sujetaba en la caja”.
-¿Qué es eso, alumno?—preguntó la señora
Petra.
-¡Eso es un crimen! –contestó Gaspar,
lleno de repugnancia y tristeza.
“La institutriz amaba mucho sus
colecciones de insectos y detestaba a los niños atrasados y respondones”.
-¡Vaya al rincón hasta el final de la
clase! –le ordenó con la larguísima uña de su dedo índice”.
“Carolina lo alentó al pasar con uno de
esos gestos incomprensibles que solo ellos entendían”.
-¿Por qué esos insectos no están libres?
–preguntó Carolina algo maliciosamente a la señora Petra.
-Porque están muertos –dijo ella,
ajustándose los anteojuelos.
-Ahora nos sirven para que estudiemos
sobre ellos.
-Pero los bichitos muertos no pueden
enseñarnos nada –protestó Carolina. La señorita Petra cerró sus cajas, se
encajó en la cabeza un gorro puntiagudo y se marchó también disgustada esa
mañana.
“Esto sucedió antes de que Carolina y
Gaspar hicieran el gran descubrimiento de los muñequitos, hijos del sol y de la
luna. Pero ésa es otra historia. Y en ésta sólo hablaremos de Carolina y
Gaspar, los primos que se querían como hermanos y que eran los mejores amigos
del mundo”.
“Lo cierto es que, en la escuela, los
demás alumnos los miraban como a 2 bichos raros. Eran los peores del grado,
pero eran los mejores en los juegos”.
“Ya desde el jardín de infantes
sobresalían entre todos por su habilidad para correr y saltar, hacer
morisquetas y contorsiones imitando a los animales, por su imaginación para
dibujar con lápices de colores, pegar figuritas en los cuadernos o modelarlos
en plastilina. Nadie como Gaspar y Carolina para jugar a las escondidas, al
martín-pescador, a la farolera, al arroz con leche, a la mancha. Pero no
solamente se destacaban en los juegos comunes. También sabían inventar otros
nuevos”.
Si te gustó la introducción a este
cuento, solicítales a tus padres o maestros lo localicen por internet para que
terminen de contártelo.
El autor de este cuento, Augusto Roa
Bastos, es un prestigiado escritor paraguayo, nacido en Asunción en 1918, vivió
exiliado en Argentina hace más de 40 años debido a sus ideas políticas. Es un
poeta que se caracteriza por su fuerza y expresividad, pero, sobre todo, es un
escritor reconocido por su obra narrativa: grandes novelas y cuentos realistas
en los que, para abordar los problemas sociales y políticos paraguayos, combina
la ficción y la historia.
Secretaría de Cultura Casa de la Cultura
de Cancún