LA ESCUELA VUELA
Como parte del compromiso de seguir
impulsando el amor a los libros, la Secretaría de Cultura, a través de la Biblioteca
de la Casa de la Cultura de Cancún, este jueves 26 de junio, en el espacio
“Círculo de Lectura para Niños” invitó a todos los peques de 6 a 12 años a
compartir la lectura del cuento “La Escuela Vuela” de la autoría de Eveline
Hasler e ilustraciones de Juan Gedovius. Publicado en México por el Fondo de
Cultura Económica en 1997, mismo que forma parte de los libros para niños en la
biblioteca de esa institución.
Como cada semana la Bibliotecaria,
señora Isabel Flota Medrano nos comentó que
“A leguas se veía que Andi nunca estaba
contento.
-Este Andi es una cosa seria –decía a
menudo su madre. Cuando horneo un pastel de manzanas, él quiere un pastel de
ciruelas. Cuando lo hago de ciruelas, se le antoja un bizcocho de chocolate. Lo
que tiene, no lo quiere y lo que quiere, no lo tiene.
En la escuela, Nina, su compañera de
asiento, a veces intentaba animarlo a jugar durante el recreo.
-Andi, ¿Jugamos a la pelota? ¿O a saltar
la cuerda? – le preguntaba.
Pero Andi sólo negaba con la cabeza.
-¡Déjalo! –decía la amiga de Nina. Y
burlona le cantaba:
¡Como a Andi no le gusta nada,
Mira todo con cara de col avinagrada!
Cuando se dirigía a la escuela Andi
nunca se distraía. Siempre caminaba mirando fijamente delante de él. Jamás
alzaba la vista ni saludaba a nadie.
Una mañana, en la parada del autobús, se
topó con una anciana. Andi, claro está, nunca la había visto. Ella lo miró con
sus ojillos entrecerrados y le dijo:
-Andi, es una lástima que siempre tengas
esa cara de col avinagrada, no me gusta cómo luces, me acongojas. Me haría tan
feliz que pudieras alegrarte como los demás niños, aunque fuera sólo una vez,
así que voy a hacer que hoy se te cumplan tres deseos. ¡Tan pronto como lo
pienses o los digas se realizarán! ¿Te agrada mi regalo?
Andi ni siquiera tuvo tiempo para
sorprenderse. En ese momento sonaron ocho campanadas. Y se echó a correr para
no llegar aún más tarde a la escuela.
Cuando entró al salón, la señora
Schneider ya había repartido los cuadernos.
-Esta mañana tendremos dictado – dijo.
Eso a Andi no le gustó nada.
Siempre se equivocaba en los dictados.
La profesora dictó:
-La hierba está enojada.
Andi escribió: -La sierba está enojada.
Ella dictó: -Portentoso tiempo…
Andi escribió: Torpentoso lento…
¡Andi, presta más atención!
-le dijo la profesora al pasar junto a
él.
Andi ya estaba enojado, pero con el
regaño la cara se le puso más avinagrada.
“Qué escuela tan tonta”, pensó, “¡Ojalá
se fuera al congo!”
Apenas lo pensó, la escuela se elevó
suavemente.
El edificio entero comenzó a flotar sin
que nadie lo percibiera. Sólo Andi advirtió que las nubes pasaban
extraordinariamente rápido. El resto de los alumnos tenía la mirada concentrada
en sus cuadernos, de repente un leve temblor sacudió el aula.
La escuela se había posado en algún
lugar sobre la tierra.
¿Qué crees que sucedió? ¿A dónde se fue
la Escuela?
Si te gustó la introducción a este
cuento, solicítales a tus padres o maestros lo localicen por internet para que
terminen de contártelo.
La autora de este cuento, Eveline Hasler,
estudió psicología y arte en Friburgo y París, vive en San Gallen, donde se
dedica a escribir libros para niños y jóvenes. Ha ganado el Premio Schweizer
para libro juvenil. Sus novelas han recibido numerosos premios y se han
traducido a varios idiomas.
Secretaría de Cultura Casa de la Cultura
de Cancún