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DOÑA
JOSEFA ORTIZ Y DON MIGUEL DOMÍNGUEZ
* Organizadores de las reuniones secretas
Distintas condiciones influyen en el
proceso de emancipación de México y entre estos son notorios los que fueron creando
los sentimientos de identidad nacional, lo cual tenía un notable punto de apoyo
en la contradicción entre peninsulares y criollos, la situación de los
indígenas, las castas y los esclavos. Desde luego influyen las ideas
libertarias que se dan en Europa y los movimientos revolucionarios en Estados
Unidos y Francia, así como los conflictos en España.
La caída de Carlos IV, el ascenso de
Fernando VII, así como la intervención de los franceses en España, llevó al
aceleramiento de las condiciones que propiciaron el movimiento de
independencia.
El período histórico por la independencia
principia el 16 de septiembre de 1810, cuando don Miguel Hidalgo da el llamado
"Grito de Dolores" y termina el 27 de septiembre de 1821 con la
entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México. Esa es la razón por la
que en México el día 16 de Septiembre se celebra la independencia.
Luego de descubierta la conspiración de
Valladolid (hoy Morelia) de 1809, para 1810, en la ciudad de Querétaro, se
realizarán importantes reuniones en la casa del corregidor Miguel Domínguez, a
la que asistían un grupo de criollos, aparentemente ocupados en constituir una
academia literaria; el objetivo de estas en realidad era derrocar al gobierno
virreinal y establecer una junta que gobernara a la Nueva España, en nombre del
rey Fernando VII, entonces prisionero de los franceses.
Las figuras más destacadas en esta conjura
eran los capitanes Ignacio Allende y Juan Aldama, el propio corregidor y su
esposa Josefa Ortiz. A este grupo se unió mas tarde el cura don Miguel Hidalgo
y Costilla.
Al iniciarse el mes de septiembre la
conspiración fue descubierta. El Corregidor, en una maniobra se vio obligado a
delatar a sus compañeros e intimó a su esposa a permanecer encerrada en su
habitación "para evitar que alertara a los demás miembros de la
conjura".
Sin embargo, la corregidora Josefa Ortiz
de Domínguez logró enviar un mensaje al capitán Aldama, evitando así la captura
de los conspiradores, iniciándose el conflicto armado.
Doña Josefa Ortiz de Domínguez
Doña Josefa Ortiz de Domínguez
históricamente conocida también como "La Corregidora de Querétaro"
nació en Valladolid (hoy Morelia), Michoacán en 1768 y muere en la ciudad de
México en 1829.
Estudió en el Colegio de las Vizcaínas en
la ciudad de México, de donde después contrae matrimonio con Miguel Domínguez
en 1791, que más tarde sería nombrado Corregidor de Querétaro. El matrimonio
Domínguez simpatizaba con las ideas liberales así como con la causa de la
independencia. Ello hizo posible que en su casa se reuniera un grupo de
criollos, entre ellos Ignacio Allende, Mariano Abasolo y Juan Aldama, que
tenían apariencia de tertulias literarias.
En septiembre de 1810 uno de los
conspiradores, que se encuentra al borde de la muerte, se atemoriza y delata el
movimiento. Doña Josefa Ortiz se entera de la traición y manda a prevenir al
cura don Miguel Hidalgo, quien tuvo que iniciar el movimiento en el pueblo de
Dolores antes de lo previsto. Los corregidores, ante ese conflicto, son
encarcelados por un tiempo breve y posteriormente liberados. Tres años más
tarde, en 1813, Doña Josefa es encarcelada nuevamente y acusada de
conspiración, por lo que será enviada a México, donde duraría recluida hasta
1817 en el convento de Santa Clara, cuando el Virrey Apodaca la indulta,
teniendo entonces la ciudad por cárcel.
Consumada la Independencia, en 1823, la
esposa del llamado emperador Iturbide la invita a participar como Dama de Honor
de la emperatriz, pero ella "rechaza dicha invitación y se incorpora a la
lucha de los republicanos", pues en efecto doña Josefa ya mantenía
relaciones con miembros del partido yorkino a quién le atribuyen su influencia
en sus ideas liberales.
Doña Josefa Ortiz de Domínguez, "La
Corregidora de Querétaro" falleció en 1829 en la ciudad de México.
Don Miguel Domínguez
Nació en la ciudad de México en 1756,
donde se educó y siguió la carrera de leyes, titulándose de abogado. En 1791
conoció en el Colegio de las Vizcaínas a la que habría de ser su esposa, pues
se casó con ella en ese mismo año, doña Josefa Ortiz, doce años menor que él.
Don Miguel Domínguez se desempeñaba como
un abogado criollo, hijo de españoles, que vegetaba en el ejercicio de su
profesión, hasta que el virrey Marquina, conocedor de su talento y sus grandes
virtudes, lo designó como corregidor de la ciudad de Querétaro, a donde llevó a
su esposa, que por su carácter pronto hizo buena amistad entre las principales
familias de la población.
Influenciado por las ideas liberales, el
licenciado Domínguez fue siempre partidario de la independencia, y su primera
muestra de amor patrio la dio en 1808, cuando al ayuntamiento de la ciudad de
México, pretendió, con los abogados Azcárate y Lezama y Verdad y Ramos,
independizar a la Nueva España de España, en vista de que se había quedado
España sin legítima autoridad, por la invasión de Napoleón.
Es entonces cuando don Miguel Domínguez
propuso a los ediles de la ciudad de Querétaro que se unieran a los de la
capital y establecieran una junta de gobierno, como las que se habían creado en
España, en virtud de la ausencia del rey Francisco VII.
Estos movimientos fueron importantes
porque con ello empezaron las conspiraciones para buscar la libertad del país,
hizo que se celebren en su casa las juntas de los conspiradores, aunque por
razones de seguridad siempre fueron encubiertas en forma de tertulias.
Al descubrirse la conspiración, don Miguel
Domínguez se vio obligado a catear la casa de Epigmenio González, como se le
ordenara, y como encontró algunas armas, ordenó que sea puesto prisionero; en
tanto que él y su esposa fueron posteriormente aprehendidos, quedando poco
tiempo recluido en el convento de la Cruz, de la propia ciudad de Querétaro,
mientras que su esposa era enviada tres años después, en 1813, a México, donde
duraría recluida hasta 1817 en el convento de Santa Clara, teniendo la ciudad
por cárcel.
Lo anterior motivó que el licenciado
Domínguez quedara destituido de su encargo, por lo cual marchó a radicarse a la
ciudad de México, para estar cerca de su esposa presa, a la que lograba ver en
algunas ocasiones. Al triunfo de la insurgencia, el licenciado Domínguez fue
designado suplente y después fue propietario, en el triunvirato que gobernó a
México, antes de la Constitución Política de 1824. Promulgada ésta, el 4 de
octubre del mismo año, se designó a don Miguel como primer magistrado, durante
algún tiempo, después como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, cargo del cual tomó posesión el 23 de diciembre de 1824.
Don Miguel Domínguez murió en la ciudad de
México, en el año de 1830, un año después de que su esposa muriera, en la misma
capital de la República.
Por Raúl Espinosa Gamboa.
Cancún, Quintana Roo. México.