EL FOTÓGRAFO DE LOS SUEÑOS
Antes de perder la vista a la edad de 23
años, a consecuencia de la adicción a las drogas, Marco Antonio Martínez Juárez
veía en sus sueños todo grisáceo, y los letreros, lo mismo que las páginas de
los libros, eran signos difusos e indescifrables. En la actualidad, con ambos
nervios ópticos atrofiados, que apenas le permiten distinguir vagamente sombras
y luces muy intensas, Marco Antonio sueña en colores y en más de una ocasión ha
leído, de principio a fin, reveladores versículos de la Biblia.
A menudo sueña en la naturaleza. Se ve a
sí mismo escalando áridas y escarpadas montañas rocosas, y una vez ya en la
cúspide se arroja al vacío y vuela libremente como un majestuoso aguilucho. En
otras ocasiones, camina con los pies descalzos por las piedras amarillentas de
algún río de aguas termales, mientras el viento revolotea sus cabellos. Estos
son los sueños que Marco Antonio, fotógrafo ciego egresado de la segunda
generación del Taller Ojos que Sienten A. C., tiene desde ahora como escenarios
de sus próximos trabajos fotográficos.
“Me gusta mucho retratar mis sueños.
Saco fotografías de cosas significativas, que tengan un sentido profundo. Ahora
quiero tomar fotos del campo, del Nevado de Toluca, del Santuario de las
Mariposas Monarcas. Tengo planeado un campamento con unos amigos ciegos y
débiles visuales, para tomarles muchas fotografías y mostrarle a los demás como
disfrutamos, por medio de nuestros demás sentidos, toda la belleza que hay en
las flores, el canto de los pájaros, la montaña, el atardecer... Cómo
percibimos un paisaje, el movimiento de las hojas de los árboles, y cómo
podemos caminar libremente por esos lugares".
¿Cómo puedes tomar fotografías sin ver
las imágenes?
Marco Antonio nos explica: “aún recuerdo
los colores, las formas, la perspectiva, los contrastes de luz, las sombras,
las dimensiones; nada de eso me es ajeno. Todo esto me permite darme una idea
más exacta al momento de enfocar la cámara y tomar una fotografía a ciegas. Se
muy bien qué elementos puedo combinar para darle ciertos efectos contrastantes
a la imagen. Con apoyo de mis demás sentidos, el oído, el olfato y el tacto,
puedo encontrarle el ángulo deseado a una determinada fotografía, de acuerdo a
lo que me dicta mi imaginación”.
¿Y cómo sabes lo que hay delante de ti,
delante de tus demás sentidos?
"Lo que puede tocarse, me acerco
para palparlo con mis manos; lo que no es posible percibir por medio del tacto,
me lo describen y yo me lo imagino. No vayamos lejos. Precisamente en estos
días acabo de sacar unas fotos de una obra de teatro. Coloqué al actor delante
de mi, teniendo como fondo una pared blanca. Le pedí que actuara como lo hace
en la obra para que el personaje proyectara sus propias emociones. De este
modo, yo escuchaba su voz, y de acuerdo a la intensidad de sus palabras, me
imaginaba en esos momentos la expresión de su cara, sus ademanes y sus
movimientos corporales; y cuando lo consideré oportuno, ¡clic, saqué la foto!
El enfoque en este caso era retratar la expresión de los ojos. Se trata de una
obra donde el personaje quiere suicidarse y está en tratamiento siquiátrico. De
este modo, antes de tomar la foto, toqué su cara, para darme cuenta como eran
sus rasgos faciales, y en el instante de oprimir el obturador, tuve
adecuadamente enfocado el lente hacia sus ojos”.
¿Cómo puede retratarse la mirada sin
verla físicamente?
"Lo primero es saber dónde está la
cara de la persona, la altura de los ojos, y dirigir el lente en esa posición.
Palpé la cara del actor y ubiqué donde estaban sus ojos, y enseguida esperé a
que surgiera la expresión de acuerdo a la voz. No fue algo premeditado. No le
pedí, en este caso, que hiciera una expresión de enojo o de desesperación, lo
dejé que actuara en forma natural, totalmente espontánea, para que lo sintiera,
y justo en ese momento tomé la fotografía".
Marco Antonio Martínez Juárez,
capitalino de 28 años de edad, estudiante de preparatoria abierta,
masoterapista en una clínica de la colonia doctores, y ameno cuenta cuentos en
jardines públicos del Distrito Federal, a la fecha repasa con sus maestros de
Ojos que Sienten, por lo menos tres veces por semana, su acervo fotográfico con
la finalidad de perfeccionar su trabajo con la lente. “He tomado muchísimas
fotos. Cuatro de ellas han sido escogidas para exposiciones itinerantes: “Sueño
Profundo”, “Verónica Decide Morir”, “Mirando un Horizonte” y “Atardeceres”.
¿Qué les deja a los ciegos sacar fotografías?
"Somos más perceptivos a la
realidad circundante ya que se amplía la captación de imágenes. Nos obliga a
que no nos conformemos con observar lo que se encuentra más inmediato cuando
llegamos a un lugar determinado. Nuestra imaginación va más allá de lo que
podemos tocar. Nos permite imaginarnos todo nuestro entorno. No todas las mesas
son iguales, hay características que las hacen distintas a las demás”; y la
fotografía nos permite ir más allá de lo abstracto y de los esquemas planos.
“Un ciego puede ver aunque no distinga
las cosas con los ojos, porque la mente es la que ve. No debemos limitarnos a
que sólo mediante los ojos podemos percibir las imágenes. Los ciegos de
nacimiento no tienen la realidad de las imágenes, pero tienen los conceptos, y
mediante sus demás sentidos se hacen una idea más precisa de todo lo visual.
Además, la fotografía nos ayuda a ser más sociables, a entendernos mejor con
las personas que ven, y a no olvidarnos tan fácilmente de las imágenes tal como
sucede con muchos ciegos que solamente conviven con otros ciegos".
En el caso de Marco Antonio, la ceguera
le cambió la vida por completo, se desentendió del alcohol y las drogas. “Yo
perdí la vista a los cuatro días de haber ingresado en un centro de desintoxicación
para drogadictos donde estuve internado durante tres meses. Allí conocí a otros
chavos trastornados de sus facultades mentales, y eso me hizo reflexionar en
serio sobre mi situación. Allí escuché una frase que me reanimó más que el
suero y las vitaminas que me transfundían a diario: no llores por lo que
perdiste, levántate y sigue adelante por lo que aún te queda en la vida".
¿Cómo eres hoy en día? –Le preguntamos a
Marco Antonio.
“antes, cuando aún veía, me costaba
mucho trabajo relacionarme con los demás. A los 15 años comencé a beber hasta
perder la conciencia. Con amigos del rumbo donde yo vivía, con los que
aparentemente yo me entendía, conocí la marihuana, la cocaína y las pastas,
mientras que en la carpintería de mi tío, donde trabajaba haciendo marcos para
retratos, me drogaba con solventes y con pegamento. Hoy en día, todo ha
cambiado, y puedo hablarle a la gente sin cohibirme, soy muy relajiento y me
encanta conversar con los demás. Creo en dios a mi manera y todos los días siento
su presencia en mi vida, cuando camino con mi bastón blanco por las calles y Él
me cuida para que no me caiga en alguna alcantarilla abierta o que no me
atropelle algún microbús”.
Además de estudiar una carrera
universitaria, con apoyo del sistema Braille y de la computadora adaptada,
Marco Antonio quiere seguir especializándose en fotografía, y no descarta la
posibilidad de que en corto tiempo haya cámaras con un software que permita a
los ciegos distinguir los colores, los objetos y los ángulos visuales por medio
de una voz artificial.
Jorge Pulido es periodista, locutor y
productor radiofónico con 30 años de carrera profesional ininterrumpida en los
medios de comunicación. Además es presidente fundador de Contacto Braille A. C.
www.contactobraille.com
Autor: Jorge Pulido. México, Distrito
Federal.