EUROPA:
¿EXISTE VIDA EN UN SATÉLITE DE JÚPITER?
Durante varias décadas se pensó que la
aparición de formas de vida en un planeta era un evento casi exclusivo, de un
conjunto de condiciones físico-químicas, cual aún no han podido ser duplicadas en
un laboratorio, entendiendo que la moderna biotecnología no ha podido
transformar materia inanimada en vida. En que
algunos autores han presentado la idea de
la posibilidad de que la vida en la Tierra hubiese sido "sembrada",
los más recientes estudios establecen que aproximadamente 3.85 billones de años
la vida apareció en nuestro planeta. Eso significa que el fenómeno de la vida
no es un evento reciente, sino un suceso paralelo al proceso de la formación de
planetas, dado que la vida en la Tierra sólo tardó 0.75 billones de años en
aparecer, pues la Tierra se formó sólo hace 4.5 billones de años. Si la vida no
es un evento exclusivo y se puede correlacionar al desarrollo de un planeta, es
indispensable utilizar el modelo que tenemos disponible para establecer
posibilidades de vida en otros mundos, como medio de referencia de las
condiciones necesarias para la vida y los requisitos básicos indispensables
para el surgimiento de ésta. Debemos estar claros que la vida puede no
necesariamente corresponder al modelo de carbono terrestre, dado que el átomo
de silicio puede construir también moléculas complejas.
Pero la vida en la Tierra depende de la
presencia de carbono. La estructura electrónica de éste permite la construcción
de moléculas en cadenas, las cuales aparecen en las células. El carbono es una
sustancia abundante en todas las partes del universo, por lo tanto es posible
la existencia de vida basada en carbono, en muchos lugares de nuestro cosmos.
Un segundo factor de vida es la temperatura, comúnmente ésta prospera entre los
0-100 grados centígrados, aunque recientemente un equipo de científicos estudió
uno de los medios ambientales más hostiles de la Tierra, los lagos helados del
Polo Sur, y encontró prósperas colonias de microorganismos donde las temperaturas
en muy raras ocasiones suben encima del punto de congelación (cnn 98), por
tanto el factor de la temperatura es debatible. Los rayos solares se
consideraban vitales para la vida, pero estudios publicados en la revista
"Proceedings" de la Academia Nacional de Ciencias (1992) revelaron la
existencia a más de diez kilómetros de profundidad dentro de la capa terrestre
de unos organismos microscópicos que viven sin la necesidad de la luz del sol y
extraen su energía únicamente de los procesos químicos subterráneos, por tanto
es posible vida sin la luz solar. El agua es determinante para la vida. Los
organismos vivos extraen el hidrógeno del agua. El oxígeno es necesario
solamente para los organismos más evolucionados, cual procede en su mayor parte
de la fotosíntesis de las plantas.
Las fotografías de la sonda Galileo nos
han revelado un posible océano de agua oculto de 95 kilómetros de profundidad
bajo la capa de hielo del satélite. Se estima que el océano de Europa tiene
tres veces más agua que la existente en la Tierra. Para la presencia de vida se
requiere agua, calor y energía. Si es acertada la existencia de un océano de
agua, debemos buscar la posibilidad de los demás factores de vida. La
existencia de volcanes activos en los lechos oceánicos en el satélite sería una
fuente de calor para el desarrollo de vida. En el satélite Io se han comprobado
actividad volcánica. Este vulcanismo es provocado por la poderosa atracción de
Júpiter sobre sus satélites, cual produce deformaciones en su estructura global
y el calentamiento en el interior de éstos, cual es causante de la actividad
volcánica. Las mismas fuerzas que provocan el calentamiento
en Io, se ejercen sobre Europa, por tanto
es bastante probable una actividad volcánica y por ende ser la fuente de calor
requerida para el desarrollo de vida en el satélite.
La hipótesis de vida en Europa no es
nueva. Durante el mes de marzo de 1979, Richard C. Hoagland publicó en la
revista "Star & Sky" sus ideas sobre la posibilidad de vida en el
satélite, luego de la misión del Voyager 2. Los periódicos: Cleveland Press de
Ohio y The Plain Dealer reseñaron sobre el artículo publicado. Hoagland
proponía que en Europa existía un inmenso océano bajo la capa de hielo que
cubría el satélite. Sus ideas encontraron resistencia en la comunidad
científica, excepto por Arthur C. Clark, inventor del satélite de
comunicaciones y famoso escritor de ciencia ficción y además por el Dr. Robert
Jastrow, Director del Instituto Goddard. Clark señaló que las ideas de Hoagland
fueron utilizadas en el desarrollo de su novela " 2001: Odisea
Espacial". Es curioso que luego de dos décadas, los hallazgos de la sonda
Galileo, le den validez a las hipótesis de Hoagland. ¿Le dará la razón también
sobre la posibilidad de vida?
Larry Klaes ha propuesto el concepto de
IcePick para la exploración organizada del océano de Europa. Se rumora, que en
la Universidad de Washington (Seattle) un equipo de oceanógrafos está
trabajando en un robot a escala normal para que explore los océanos de Europa
durante una misión oficial de la NASA. ¿Se encontrará vida? ¿Nuevas formas? El
Siglo XXI, será la plataforma de las exploraciones espaciales de nuevos mundos.
Este nuevo siglo implicará grandes cambios en la mentalidad humana, dado que
las nuevas misiones enfrentarán al hombre con lo inevitable: su herencia
estelar...
Creada: septiembre 1998, 12:25.
Enviado por: Elsa Graciela Antogninie.
La Plata, Argentina.