Secretaría de Cultura Casa de la Cultura
de Cancún
RUMBO AL BICENTENARIO Y EL CENTENARIO
(6)
VIRREYES DE MÉXICO 1607-1624
La Casa de la Cultura de Cancún, sigue
dando a conocer diversos episodios de nuestra historia con el objeto de crear
un ambiente de entusiasmo para que al arribar el 2010, unidos con todo el país
celebrar el Bicentenario de la Independencia Nacional y el Centenario de la
Revolución Mexicana.
En esta oportunidad, con la valiosa
colaboración de la Fundación José Lima Zuno, de la Historiadora Carolyn Valero,
de la joven estudiante Sabina Jiménez, siguiendo con el proyecto denominado
“Rumbo al Bicentenario y el Centenario”, desglosamos las primeras etapas del
proceso histórico y a continuación haremos mención de tres virreyes más que
desempeñaron un papel importante en el período de la llamada Nueva España o
México colonial.
Luis de Velasco 2º periodo (1607-1611).
El día 19 de julio de 1589 recibió el nombramiento de virrey de la Nueva
España, en lugar del marqués de Manrique. Su entrada oficial en la ciudad de
México fue el 25 de enero de 1590. Fue designado nuevamente de 1607 a 1611.
Fray García Guerra (1611-1612) (1547,
Fromesta, Palencia, España-22 de febrero de 1612, Cd. México), arzobispo de
México y virrey de Nueva España. Ocupó la antigua oficina de 3 de diciembre de
1607 y el segundo de 19 de junio de 1611. Él sigue ocupando ambas oficinas en
el momento de su muerte en 1612.
Asumió el hábito de los dominicos en el monasterio español de San
Pablo de Valladolid, donde fue antes y principal de la provincia. En 1607
Philip III lo nombró arzobispo de México. En 1611 se recibió una carta en la
Ciudad de México procedente de España donde se ordena la sesión virrey Luís de
Velasco, Marqués de Salinas para volver a la madre patria para hacerse cargo
del Consejo de las Indias, y la dirección de García Guerra para ocupar el
puesto de virrey.
La carta estipula que Velasco ha de
seguir siendo a cargo del gobierno virreinal hasta su efectiva salida de la
colonia. Velasco dejó la ciudad el 10 de junio, y el arzobispo jubilado Guerra
a Tacubaya a la espera de la noticia de su vela de Veracruz.
Diego Fernández de Córdoba (1612-1621).
Este virrey nació en Sevilla. Fue nombrado virrey de la Nueva España por Felipe
III de quien era gentil hombre de cámara. El día 28 de octubre de 1612 hizo su
entrada solemne a la ciudad de México, ocupándose inmediatamente en la obra del
desagüe de la ciudad y de sofocar una rebelión de indios tehuecos en Sinaloa.
Como la minería requería de mucho azogue
o mercurio, éste era traído de España y se le repartía arbitrariamente, por lo
que el virrey Fernández de Córdoba estableció el Tribunal de Tributos y
Repartimiento de Azogues para regular debidamente la compra y venta de este
producto. Este virrey fundó las ciudades de Córdoba y Lerma. Fue explorado y
pacificado el centro del país y se dio en honor del virrey el nombre de
Guadalcázar a la sierra transversal de San Luís Potosí.
Al comenzar el año de 1621 fue enviado
el virrey Fernández de Córdoba al Perú. Sirvió allá ocho años y regresó a
España, a su villa de Guadalcázar, donde murió el 6 de octubre de 1630.
Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel
(1621-1624). Este virrey nació en el reino de Aragón y desde muy joven sirvió
en el ejército, lo que le valió ser nombrado para el Virreinato de la Nueva
España; llegó a Veracruz el 21 de septiembre de 1621 y recibió el poder hasta
el 8 de abril del siguiente año.
Como el bandidaje en todo el territorio
era terrible, el Virrey Carillo organizó una persecución activa contra los
ladrones e hizo ahorcar inmediatamente a los que fueron sorprendidos en la
comisión del delito. Mandó destruir el dique que contenía las aguas del río
Cuautitlán e interrumpió las obras del desagüe de Huehuetoca, por considerarlas
muy caras. Como casi todos los años, la ciudad sufrió una gran inundación que
causó serias pérdidas y molestias. Como los comerciantes siempre compraban en
grandes cantidades el maíz para monopolizarlo e imponer precios, el virrey se
opuso con energía por lo que los monopolistas lo vieron como enemigo muy
odiado.
El Virrey Carillo Mendoza fue un
gobernante recto y honrado que cuidó mucho de los gastos públicos e impidió
abusos; pero sus disgustos con el arzobispo de México don Juan Pérez de la
Serna y la forma enérgica en que lo trató, hicieron que el pueblo se rebelara
porque siempre éste apoyó a los religiosos y sobre todo a los frailes.