TRAS EL PAISAJE DE DICIEMBRE
La soledad se hizo relámpago
entre tus senos de fuego y cereza.
En el río
navegaron nuestras voces
hasta el atardecer de las montañas.
Dibujabas
el amor y sus
caminos
-lámpara verdeante-
sin saber de los muros
que peligrosamente nos separaban...
Ningún color viajaba entonces
por el cielo
el pasado se estremecía
en cada adiós
te ibas temblando
con voz de manantial y diosa
tras el paisaje de diciembre.
Autor: Agustín Labrada Aguilera.
Chetumal, Quintana Roo, México.