Las tabacaleras ganaron batallas, pero esta vez   perdieron la guerra

 

La lucha por combatir el tabaquismo ha sido larga, pero ahora se van imponiendo en todo el mundo leyes para el control de tabaco y protección de los no fumadores. 

 

Desde los años cincuenta del siglo XX comenzaron a aparecer pruebas contundentes del daño que causa el humo de tabaco. [1] Entonces, para intentar confundir a la sociedad, las tabacaleras decidieron financiar estudios para manipular catalogándolos de “científicos”, también financiaron organizaciones y revistas especializadas. Pero la verdad prevaleció y finalmente, en los años ochenta, la OMS determinó que el humo de tabaco era un problema de salud pública.

 

Entonces las tabacaleras decidieron buscar pretextos para evitar que se aprobaran leyes que perjudicaran su negocio. Afirmaron que los agricultores perderían su fuente de ingresos si dejaban de sembrar tabaco, que los restaurantes perderían dinero si se prohibía fumar y, evocando las libertades, resaltaron que nadie podía restringir la venta de tabaco y su consumo. Incluso en 2004, convencieron al mismísimo sector salud de México de violar un acuerdo internacional: el Convenio Marco para el Control de Tabaco. [2, 3]  Este convenio establece una serie de acciones para reducir tanto el tabaquismo activo como el pasivo.

 

2007 y 2008 son años de cambios positivos: las legislaciones federal y de entidades como el DF, aprobaron restringir el fumar en espacios públicos cerrados como son hospitales, escuelas, oficinas restaurantes y bares.  Con la información que deberán proporcionar las instituciones del Estado mexicano, de manera cada vez más sistemática y comprensible para la población, las personas tendrán más claro hechos como el de que permanecer en una misma habitación con fumadores, bien sea comiendo, cenando, o bailando, aumenta el riesgo de trombosis y ataques cardiacos casi al mismo grado que si fueran fumadores activos. Debido a esta falta de conocimiento, las leyes para informar y proteger a fumadores y no fumadores, habían avanzado poco en México.

 

La aprobación de la “Ley De Protección a La Salud de Los No Fumadores del Distrito Federal” y la “Ley General para el Control del Tabaco” en todo el país son un golpe duro para las tabacaleras pero un gran logro para la sociedad. La guerra contra el humo de tabaco es una guerra que ya tienen perdida las tabacaleras. Ahora la pregunta es: ¿cuándo crecerá una generación de mexicanos totalmente convencidos de que el humo de tabaco es dañino para todas las personas y para la sociedad? 

 

La ley ya está. Ahora, conforme la sociedad se vaya concientizando, el vender, publicitar y fumar cigarros dejará de ser aceptable socialmente.

 

1.      Doll, R. and A. Hill, Smoking and carcinoma of the lung. Preliminary report. British Medical Journal, 1950. 2: p. 739-748.

2.      Cervantes, J., El poder del humo, in Proceso. 2003.

3.      Torres, J., La conspiración del Humo, in Revista Fortuna: negocios y finanzas. 2006.

 

Autores: Equipo de trabajo Por una Cultura Libre de Humo de Tabaco que ha colaborado con el Dr. James Thrasher del INSP de Cuernavaca Morelos.

 

Enviado por: Olivia Ortiz. México, Distrito Federal.

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