¿POR QUÉ EN MÉXICO LEEMOS TAN POCO?
Los mexicanos nos reímos cuando
escuchamos el dato de que no leemos ni 2 libros por persona al año, como si
fuera muy gracioso el ser ignorante.
El 12.7% nunca a leído, 30.4% leyó alguna
vez pero no lo ha vuelto hacer,
54.3% no compra ningún libro al año.
El 69% no lee nada por falta de tiempo,
sólo el 9.2% lee por gusto y 6.8 por diversión. (Estadísticas de CONACULTA)
Yo he detectado 3 razones primordiales
del por qué leemos tan poco en México.
1.- Porque en el hogar no se lee, ni se
compran libros.
El niño no ve a papá o mamá leer.
El chico observa que mamá adquiere un perfume de $500.00; pero no
puede comprar un libro de $50.00
Los hijos ven que papá malgasta su
dinero en una pantalla gigante de $20,000.00; sin embargo le sigue pidiendo
prestado el diccionario al vecino, porque en casa no hay uno.
Mamá desperdicia su dinero en una
porcelana o cristal cortado; pero no quiere invertir en una enciclopedia para
niños. Al año, o dos a más tardar, uno de los pequeños rompe la porcelana, mamá
se enoja, le pega a su hijo y todo termina en tristeza.
Mamá cuenta con muchos zapatos, muchos
vestidos, bolsas, blusas; pero no tiene una pequeña biblioteca.
Papá se hizo de un carro más nuevo; pero
no lograron convencerlo de comprar toda la colección de cuentos de C. S. Lewis.
Le colocaron al pequeño una televisión
en su cuarto, para que se cultive; pero no le pudieron comprar El Quijote
ilustrado.
En muchos hogares de nuestro país
encontramos una surtida cantina, para agradar, presumir o impresionar a los
visitantes; pero si recorremos toda la casa, no hayamos una pequeña biblioteca,
ya no digamos biblioteca siquiera un librero con buenos libros.
¡Peligro! Una especie rara y muy valiosa se está extinguiendo,
luchemos por su conservación ¿Cuál es? Los padres que les leen cuentos,
fábulas, historias a sus hijos; antes ellos los arrullaban en sus brazos con
una de estas lecturas; pero ahora dejan que los arrulle, el adulterio, el
engaño, la venganza, la mentira, el crimen de las telenovelas.
El infante en su infinita curiosidad,
toma todo aquello que hay en casa, si hay instrumentos musicales toca los
instrumentos, si hay herramientas de carpintería, las usa.
El niño que es imitador por naturaleza,
copiará las actividades de papá o mamá; si él ve a papá tomar o fumar, el
tratará de hacerlo; si ve a mamá pegada a las telenovelas, el estará junto a
ella. Si los padres están leyendo ¡Oh maravilla el pequeño querrá leer! Aunque
agarre el libro al revés.
2.- Porque en la secundaria o
preparatoria, los maestros que impartían la clase de literatura, no era su
especialidad, maestros que no tenían el gusto por la lectura, ni siquiera el
hábito; yo creo que impartían su clase por necesidad personal o de la
institución.
Como no aman el mundo de la literatura,
pues no saben contagiar al alumno de este gusto. Yo recuerdo en la secundaria
en uno de mis exámenes de español, era una columna de 20 autores y la otra
columna de sus escritos y había que relacionar el autor con su obra; me saqué
un diez; pero nunca leí o leímos en clase un solo relato, ni idea de qué
trataba.
Como el maestro no está tan en contacto
con las obras y su contenido, pues pide al alumno que lea algo, para cumplir
con su programa y que dizque para iniciar al alumno en la lectura, por ejemplo;
mis 2 primeras obras que yo leí ya estando en la Normal para maestros fueron: 2
Aura” de Carlos Fuentes, confieso que no la disfruté porque no le entendí. La
otra fue “Pedro Páramo” de Juan Rulfo, que tampoco me gustó con su montón de
personajes que yo no supe si estaban vivos o muertos. Que distinto hubiera sido
si de entrada me dan a leer “El llano en llamas”, del mismo autor y como
jalisciense me haya podido relacionar un poco más con los contenidos de sus
cuentos.
Otro quizás pudiera ser el rumbo de
muchos antipáticos a la lectura si les encargaran leer cuentos, leyendas,
mitos, algo que cautivara su atención y les dejara el sabor de seguir leyendo;
o una lectura muy contemporánea o que tenga que ver con su contexto social. Que
terrible si de entrada quieren que lean “La Iliada”, cuando el joven no sabe ni
qué tiempo, ni nada de Troya, de los espartacos, de Helena, nada de su contexto
histórico.
Yo no recuerdo a mis profesores de
literatura que nos hayan leído con sabor y tono, un cuento, un poema, una
fábula.
En cambio nunca olvidaré mi maestro de
Español en el seminario Teológico, que cada que entraba al salón leía algo
bonito, sabroso, interesante; por mencionar alguno, en una ocasión leyó tan
bien leído “Oda a los calcetines” de Pablo Neruda, que después de 20 años no lo
he olvidado.
Aunque el propósito del seminario era
formar ministros al servicio del Señor; éste maestro logró en la mayoría el gusto
por la lectura de temas generales que no tenían que ver con lo teológico o
bíblico. En la buena biblioteca del seminario además de los libros religiosos
había muchos más de literatura general y este maestro siempre nos estaba
checando si leíamos alguna obra de estas, nos subía puntos si comprobaba que en
verdad lo hicimos.
Que distinto maestro a mis profesores de
español en la secundaria y la normal; con esto puedo comprobar que un buen
perito de literatura sí puede hacer la gran diferencia en los alumnos.
3.- En nuestro contexto sociocultural.
Es muy poca la participación social en círculos o talleres de lectura; de todo
hay talleres hasta de ocultismo, menos de lecturas comentadas, analizadas; de
todo hay agrupaciones menos de lectores de buenos libros; en los medios de
comunicación masivos de todo hay programas, desde pornografía hasta
espiritismo; pero transmisiones que se relacionen con los buenos libros, sus
contenidos, sus autores son muy escasos. Los productores nos pueden alegar que
es muy poco el público pero si siguen en esa tónica ¿Cuándo aumentará? Si no se
motiva, inquieta, se provoca en lugar de aumentar disminuirá, porque algunos
programas parece que están hechos para personas con algo de retrazo mental; así
como nos provocan a creer en los horóscopos, a confiar en los adivinos; a
adquirir artículos no necesarios o no preferidos, tienen el poder para guiarnos
a comprar y leer buenos libros.
Recuerdo que hace unos cuatro años salió al aire un canal de
Leonardo Stemberg el creador del contraanálisis; su canal era para darle
énfasis a sus talleres en toda la República Mexicana, a sus libros y teorías;
pero regalaba una hora a una periodista llamada Dalia Niebla, persona enamorada
de los libros. ¡Que capacidad de motivar a leer al público!; sus comentarios
que hacía de las lecturas eran encantadoras; como me saboreé el tiempo que
estuvo al aire este programa de libros comentados. ¿Será muy difícil para
Televisa o TV Azteca lanzar al aire un programa de este tipo?
Autora: Norma Márquez Ávila. Colotlán,
Jalisco, México.
Guerrero No. 47.
Colotlán, Jalisco.
C.P. 46200.
Teléfono: 01 499 99 2 02 35