NACÍ CON LA SENTENCIA DE QUEDAR CIEGA

 

Lo siento, la niña tiene retinosis pigmentaria, es una enfermedad congénita que no tiene cura, se caracteriza porque no ven de noche, de día ven mal, es progresiva, va avanzando poco a poco hasta quedar totalmente ciegos; no le adapto lentes porque no le van a servir de nada.

 

         Desde mis primeros años de primaria la enfermedad empezó a hacer sus estragos; ya que nunca pude leer mucho ni aprisa, que ironía tanto que me gusta la lectura. En la escuela mis compañeras me tenían que decir lo que había en el pizarrón. Aunque Dios puso una amiguita noble que me ayudó en esto, sin embargo eran más las que me menospreciaban y se burlaban por mi condición física.

 

Mi adolescencia me tocó vivirla en la secundaria y vaya que sí fue dolorosa para mí, pues aquí no tuve una amiga de confianza para que me leyera el pizarrón y me ayudara hacer las tareas, ni con quien platicar las cosas propias de la edad; lo anterior aunado con mi carácter tímido y reservado, empezaron a germinar los grandes complejos de inferioridad, viví una profunda soledad, inseguridad, mi familia era disfuncional; así que no le pertenecía a nadie, no sabía para donde iba ni cual era el propósito de mi vida; en esta etapa si hubo momentos que deseé la muerte.

 

Desde niña me gustó el estudio, yo quería ser una gran profesionista, esto era más fuerte que la discriminación que yo sufría. Hice trámites para entrar a la Normal para cursar la carrera de profesora en Educación Primaria, no porque me gustara mucho pero solo contábamos con esa escuela de enseñanza media superior en ese entonces en mi comunidad, y el chiste era seguir estudiando, no me querían admitir por el problema de mi vista, empecé a ir como oyente, cumplía con todas las tareas y exámenes como si fuera alumna regular, después de 9 meses fui admitida. Para esta época ya algunos exámenes no los podía leer cuando las letras estaban poco borrosas, algunos maestros concientes se quedaban al final para leérmelos, otros me lo recogían cuando se terminaba el tiempo y me decían: “¿si no puedes qué estás haciendo aquí?”; aunque eso a veces me desanimaba me repetía una y otra ves: “tengo que terminar”.

 

Mi abuelo paterno fue pastor bautista y mi padre aunque no era cristiano nos decía que fuéramos al templo y mi mamá que a la iglesia católica, 3 de nosotros decidimos ir a la bautista; desgraciadamente me tocó en mi adolescencia la época mas triste de la iglesia que agonizaba; pero aún así a los 17 años de edad estando en tercero de la normal me entregué a Jesucristo. Como la iglesia no tenía pastor, ni liderazgo, ni quien me ayudara en mi crecimiento me quedé casi igual de enana pero eso si con gozo y una gran hambre de Dios y todo lo que concernía a Él.

 

Salíamos de la Normal con plaza automática y yo pensé: “si me toca con una compañera de confianza intentaré ver si puedo trabajar”; pero ¡oh! Decepción: a todas se las dieron en Jalisco y sólo a mi en Michoacán, me dio mucho sentimiento con mi Dios: “si tú sabes cómo estoy, ¿por qué me dejaste sola? Después una amiga que ya había recibido su plaza me dijo que a los que no se presentaban les iban a levantar un acta por abandono de empleo y su expediente quedaba manchado para siempre y eso me preocupó; así que ahí voy a Morelia a recibir mi plaza y la renuncia tenía que ir con los datos de la escuela; al llegar al pueblo le conté a la directora el motivo de la renuncia, ella me dio muchos ánimos y facilidades para que me quedara. Mi Dios que es sabio y todo lo tiene bien planeado sabía que yo necesitaba estar en esa escuela en especial, me tocó ver muchas cosas tristes y pecaminosas; un día una lesbiana del pueblo al saber que yo leía la Biblia me pidió ayuda para su mal y yo no supe qué hacer (ni siquiera sabía evangelizar).

En mi grupo tenía 2 alumnos muy inteligentes pero a la vez con un corazón muy corrompido, y yo pensaba: suponiendo que fuera la mejor maestra y les diera a estos niños atención especial para explotar su inteligencia ¿y su corazón? quedaría igual. Estos dos casos en especial fueron los que me conmovieron a orar así: “Señor yo quiero prepararme para ayudar a la gente por dentro”; al terminar el año escolar estaba segurísima que me quería ir al seminario, no sabía a cual ni a dónde, no entendía nada del llamamiento de Dios al ministerio, pensaba que era una escuela donde uno elegía otro tipo de carrera espiritual.

 

Le doy gracias a Dios porque el seminario Lacy de Oaxaca me admitió, yo tenía miedo de sufrir lo de la Normal. Cursé 3 años del 83-86, para mí fue muy difícil el primer año porque yo no sabía nada de Biblia, nada de trabajo práctico, todo era nuevo y extraño, cursé el discipulado básico con las personas que empecé a discipular, hasta ahí supe de la seguridad de mi salvación y de que era llamada por Dios al ministerio de tiempo completo y que este era irrevocable... Tengo algunos diplomas en el archivo pero el más significativo es el que me dieron cuando me gradué del seminario; por ser una alumna distinguida en los estudios y la obra práctica.

 

Como ya lo mencioné la iglesia estaba en ruinas y solo por la fidelidad de 5 hermanas el templo no se cerró. Fui decididamente llamada a reconstruir los muros de mi Jerusalén: fue un trabajo de todo a todo, ganar juventud, preparar líderes, entrenar gente para sus diferentes comisiones, organizar los archivos de la iglesia porque casi no había documentos, recopilar datos para escribir la historia de la iglesia, reorganizar la E.B.D. los departamentos misioneros, la femenil, la unión de jóvenes; luego que nos consolidamos un poco tratar de extender el evangelio a nuestro alrededor. En toda la década de los 80 fuimos puras mujeres; éste pequeño rebaño se preocupó por tener piano, planta educativa, casa pastoral, vehículo y Dios nos lo concedió todo.

 

En una época que estaba dando la clase de E.B.D.con un expositor de Casa Bautista se me hacía difícil entender lo que el escritor quería enseñar; por tal motivo mandé una carta a C.B. para decirles que por favor escribieran los que tenían el don de enseñar, no dudo de la capacidad del hermano, pero si de su habilidad para trasmitir sus conocimientos. Entonces me contestaron que si no estaba de acuerdo yo escribiera mi propio material y pensé: “Tienen toda la razón”. Fue así como comencé a escribir unas lecciones de doctrina pensando en la necesidad de mi iglesia, han sido corregidas y aumentadas muchas veces pero desde 1990 comenzamos a usarlas, son 53, para utilizarse durante 3 años, estamos por publicar el trabajo.

 

Desde que estaba en el seminario me inspiró mucho la vida de José por ser un joven con demasiados conflictos y a la vez un limpio testimonio, una vida próspera y victoriosa. En aquél entonces dije: voy a escribir un libro sobre José, al pasar el tiempo, pensaba: “Yo no puedo hacerlo porque hay que narrar muchos detalles”; pero al leer la Iliada y ver como Homero que era ciego hacía una descripción tan exacta de todos los detalles de la guerra de Troya, pensé: “yo también puedo”, fue toda una odisea escribirlo pero lo logré y ya está publicado.

 

Mi don es el de la enseñanza, por eso Dios no se equivocó cuando me encapriché a terminar la Normal, pues me ha ayudado para el mejor desempeño del don, me gusta la administración interna de la iglesia, que todo esté en orden y a tiempo, me encanta discipular, preparar líderes. En los tiempos que no tenemos pastor he estado como encargada de la iglesia, como ahorita, por lo cual también predico. A mí amada iglesia le digo lo mismo que Pablo dijo en Gálatas 4:13,14a

“Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; y no me despreciasteis, ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo”.

 

¿Que cómo leo y escribo si soy invidente? No se braile ni nada de lo que se entrena a los ciegos, he hecho intentos de irme un tiempo a la escuela nacional para ciegos en la ciudad de México a la rehabilitación; pero el Señor siempre me ha cerrado la puerta, tengo mi Biblia en cassette y muchos de los libros que he leído también han sido de la misma forma. Desde 1995 cuento con una computadora con un programa especial para que me lea, y desde el 2001 tengo el programa para escribir; pero todo el material anterior lo hice en una maquinita de escribir, solo para darme a entender porque cometía muchos errores, empalmaba renglones y hojas ya escritas, a veces me quedaban párrafos en blanco por problemas con la cinta y siempre otras personas tenían que pasar todo en limpio.

 

Mucho le rogué a Dios al cursar el seminario y los primeros años del ministerio por la salud de mi vista, me fue negada: si así quiere glorificarse el es Soberano Señor de mi vida, se que es perfecto que no se equivoca aunque no lo entienda en muchas cosas.

 

A todos los amargados, frustrados, deprimidos, a los que caminan sin rumbo y sin dirección, a todos los que sufren una discapacidad, les quiero decir Cristo levantó mi dignidad de persona a tan alto honor, que poseo una vida plena, llena de satisfacciones, planes, luchas emocionantes, me siento realizada; claro que la vida no es fácil para mí; pero no por eso deja de ser hermosa, ya que en cada dificultad que se me presenta es una oportunidad para ver el gran poder de Dios de como va a intervenir para sacarme adelante. La relación directa viva y amorosa con Cristo nos levanta por encima de cualquier circunstancia difícil; porque empezamos a vivir la vida de Él y no la nuestra.

 

Autora: Norma Márquez Ávila. Colotlán, Jalisco, México.

[email protected]

 

 

 

Regresar.

Hosted by www.Geocities.ws

1